Motín policial, vigilia y tensión en Bolivia

La oposición superó una “crisis de unidad”. El presidente Evo Morales convocó a “cuidar pacíficamente la democracia y la CPE” y el Ministro de Defensa negó movilización militar tras las movilizaciones y vigilias en los cuarteles policiales en varias ciudades

Foto: APG

Al cierre de esta edición, las vigilias en los cuarteles policiales y en algunos militares en todo el país se mantenían, mientras que el Gobierno guardaba silencio sepulcral solo roto por el ministro de Defensa, Javier Zabaleta, y por un comunicado oficial del Ministerio de Exteriores reiterando la intención golpista del sector cívico y dos tuits de Evo Morales a última hora en los que llamaba a “cuidar pacíficamente la democracia y la CPE”, es decir, convocaba nuevamente a la movilización de sus bases: “La unidad del pueblo será la garantía para el bienestar de la Patria y la paz social”.

La mecha prendió en Cochabamba a eso de las 17.00 horas. Efectivos de la Unidad Táctica de Operaciones Policiales (Utop) subían al tejado de su cuartel en la avenida Heroínas e izaban la bandera boliviana mientras entonaban las canciones propias de la “Resistencia Cochala”, cuyos miembros los coreaban desde abajo. El asunto se había caldeado en la mañana cuando la Policía, esta vez sí, intervino para evitar la irrupción de “fuerzas de desbloqueo” afines al Movimiento Al Socialismo que incursionaban a la zona sur de Cochabamba. Después llegó el relevo del Comandante Raul Grandy y la posesión de Jaime Edwin Zurita, por el medio, el motín.

Después vinieron otras acciones similares en Sucre, Santa Cruz y Oruro; también en Tarija donde por unos minutos se confundió al comandante Miguel Ángel Prieto con el coronel Rivas, quien entonó al megáfono el estribillo famoso del “quién se rinde y se cansa”; pero que antes había dejado claro que su papel era “con el pueblo y la Constitución”, pero descartando la palabra motín.

De ahí un correteo constante por cuarteles militares en todas las ciudades buscando el más mínimo gesto, algo que fue descartado por Zavaleta.  El líder cívico cruceño Luis Fernando Camacho arengó toda la noche a policías y militares “para unirse al pueblo”, una estrategia que viene desplegando desde la pasada semana apelando sobre todo a la dignidad de estos, muy tocada tanto por el asunto del “reparto de pollos” como del “bono de lealtad”.

Quien más quien menos se pronunció sobre la crisis policial. El expresidente Jaime Paz recordó los nefastos días de octubre de 2003 con el ejército disparando contra su pueblo; Tuto Quiroga habló de “la larga noche tiránica de 14 años está por terminar”; mientras que los más afines al Gobierno hablaron de la constatación del “golpe de Estado en marcha tantas veces denunciado”.

Lo cierto es que, hasta el cierre de la edición, hubo menos violencia que en las jornadas anteriores, mientras los medios de La Paz reportaban intensas reuniones en la Casa Grande del Pueblo.

La crisis

El movimiento policial eclipsó, e incluso diluyó, el enfrentamiento directo entre cívicos y políticos que en horas de la mañana se evidenció con Fernando Camacho, Carlos Mesa y Samuel Doria Medina como protagonistas y las redes sociales como escenario.

El primero en disparar fue Fernando Camacho, que criticó a Carlos Mesa y aseguró que él había estado dispuesto a firmar la auditoría de la Organización de Estados Americanos (OEA); Mesa respondió que no pretendía polarizar con Camacho y apeló a la unidad de las fuerzas de oposición, mientras presentaba una iniciativa legislativa para redactar una Ley de Emergencia que removiera los vocales electorales, nombrara otros y convocara nuevas elecciones. Después aparecía Doria Medina para decir sin pelos en la lengua que Camacho se equivocaba. Por el medio apareció el ministro de Comunicación, Manuel Canelas, para hábilmente desnudar las “ambiciones políticas seguras de Camacho”, al tiempo que cuestionaba el liderazgo y la oportunidad de Carlos Mesa.

La deflagración de las tensiones fue de tal magnitud que más e uno bajó os brazos. Camacho habló claramente de retirarse de La Paz si Mesa y Doria Medina garantizaban “el retorno de la democracia”, y criticaba su inacción. Horas después, el mismo Camacho borraba su mensaje de las redes y lo explicaba así: “Eliminé el mensaje a los políticos, fue un momento de tristeza y decepción, que los políticos hagan su parte y nosotros haremos la nuestra, ¡Vamos Bolivia!”.

De momento un match ball superado para la oposición y un momento tenso para el Gobierno. El fin de semana promete no ser tranquilo.

 

Las irregularidades del cómputo suman y siguen

Ethical Hacking

La empresa encargada de auditar el cómputo, Ethical Hacking, detalló una serie de irregularidades en el manejo del software y los servidores por parte de la empresa Neotec y los vocales del TSE, lo que le llevaron a considerar el proceso como “viciado de nulidad”.

 

Auditoría OEA

La Organización de Estados Americanos avanza en la auditoría del proceso electoral del pasado 20 de octubre, si bien solo se centra en el cómputo y lo posterior. El informe final está previsto para el martes 12 o miércoles 13 de noviembre. En cualquier caso, el Gobierno se ha comprometido a cumplir sus resultados.