Mientras el mundo se cierra, Suecia adopta un enfoque liberal contra el coronavirus

Suecia parece estar viviendo en otro planeta. Aunque hasta el 7 de abril, en el país escandinavo se han registrado 7.206 casos positivos de covid-19 y 477 muertes, la vida continúa con cierta normalidad para sus habitantes.

Una calle de Estocolmo, Suecia, con menos tráfico peatonal de lo habitual como resultado del brote del coronavirus. 1 de abril de 2020. TT News Agency / Fredrik Sandberg / Reuters

Día a día, el mundo se cierra cada vez más. El avance de la pandemia de coronavirus llevó a muchos gobiernos a tomar medidas drásticas para frenar su propagación, como confinamientos totales, en los que se persigue con las fuerzas policiales a quienes salen a la calle sin permiso, aunque solo sea para hacer un poco de ejercicio.

En este contexto, Suecia parece estar viviendo en otro planeta. Aunque hasta el 7 de abril, en el país escandinavo han sido registrados 7.206 casos positivos de covid-19, y 477 personas han fallecido a causa de la enfermedad, la vida continúa con cierta normalidad para sus habitantes. Es cierto que se tomaron medidas que forzaron cambios de conducta, pero el enfoque liberal del gobierno permite transitar de manera menos traumática la pandemia. Por ahora.

Por ejemplo, en el país escandinavo las escuelas para niños de hasta 16 años permanecen abiertas, los ciudadanos siguen yendo a trabajar y el transporte público continúa funcionando con altas tasas de ocupación. Sin embargo y a pesar que no está en vigencia una obligación de confinamiento se ha llamado a la población a quedarse en casa.

La gente habla en una calle del distrito de Sodermalm, en Estocolmo, mientras la propagación del coronavirus continúa en Suecia, el 1 de abril de 2020 (Agencia de Noticias TT/Jessica Gow vía REUTERS)

Las personas todavía pueden ir a restaurantes y comer allí sentados, algo que ya no se puede hacer en prácticamente ningún otro país europeo. Todavía hay libertad para concurrir a reuniones sociales, aunque están vedados los eventos con más de 50 participantes.

El objetivo del programa sanitario sueco está centrado en aislar a los enfermos y confiar en que los ciudadanos van a respetar las recomendaciones de distanciamiento social e higiene, cruciales para evitar nuevos contagios. Una muestra es que no hay restricciones a los viajes, pero el gobierno los desalienta. De la misma manera, si bien las personas todavía pueden concurrir a sus lugares de trabajo, se recomienda el home office y se estima que la mitad de la fuerza laboral ya se adaptó a esa modalidad.

Anders Tegnell, jefe de Epidemiología de Suecia, considera que las cuarentenas totales son insostenibles en el tiempo, a diferencia de un enfoque como el sueco, que se puede mantener de forma más prolongada. “Es importante tener una política que pueda sostenerse durante un período más largo, lo que significa quedarse en casa si se está enfermo, que es nuestro mensaje (…) Encerrar a la gente en casa no funcionará a largo plazo. Tarde o temprano la gente va a salir de todos modos”, dijo, citado por Reuters.

Por supuesto, esta estrategia no está exenta de críticas. Algunos médicos creen que es peligroso dejar tantas libertades y que es necesario imponer restricciones. Semanas atrás, más de 2.000 académicos firmaron una carta abierta en la que exigían medidas más estrictas.

Suecia decidió en los últimos días cambiar el enfoque que estaba tomando para realizar las pruebas de COVID-19. En los primeros días y semanas del virus, las autoridades suecas realizaban pruebas a cualquier persona que informara síntomas después de haber viajado a zonas de alto riesgo en el extranjero, o después de haber estado en contacto con pacientes confirmados con coronavirus. Incluso se aislaba a todo aquel que hubiera estado en contacto con esas personas en los días recientes, y se les practicaba el test.

La Agencia de Salud Pública indicó que en estos casos, generalmente solo los contactos más cercanos, como miembros de la familia o colegas cercanos, también daban positivo. No así, siempre en líneas generales, aquellos que habían estado en el mismo vuelo o tren. No obstante, esa estrategia cambió. En estos momentos las autoridades han dejado de realizar las pruebas en todos los casos, y desviar su atención hacia los grupos más vulnerables. Es decir, personas de edad avanzada, otras con problemas respiratorios o con ciertas afecciones.

“La estrategia anterior de detectar todos los casos de enfermedad, al evaluar a las personas que presentan síntomas después de viajar a ciertas áreas en el extranjero, ya no es la más efectiva (…). Esto significa que todas las personas enfermas con síntomas de resfriado o gripe deberían estar en casa para no correr el riesgo de contagiar a otros”, explicó la Agencia de Salud Pública.

Por lo tanto, cualquier persona que no se encuentre en el grupo de riesgo, pero que tenga síntomas de coronavirus (como tos o fiebre), debe permanecer en su casa y limitar el contacto social hasta que quede libre de síntomas durante al menos dos días. La decisión de las autoridades suecas de cambiar el enfoque de cómo intentar detener la propagación del virus se dio luego de que se registraron los primeros casos de infección comunitaria. Es decir, aquellos que no pudieron vincularse con viajes al extranjero o casos confirmados previamente. La Agencia de Salud Pública remarcó que la decisión responde a una necesidad de priorizar mejor los recursos, y así centrarse en los pacientes más gravemente enfermos o en riesgo.