México aspira a terminar con la importación de gasolina

El ganador de la elección presidencial de México, Andrés Manuel López Obrador, dijo ayer sábado que tratará de poner fin a las importaciones de gasolina, casi todas provenientes de Estados Unidos, durante los primeros tres años de su administración.
El político izquierdista afirmó también que priorizará el crecimiento de la producción nacional de petróleo crudo, que ha caído drásticamente durante años.

“El objetivo es que a mitad del sexenio dejemos de comprar las gasolinas en el extranjero”, dijo a periodistas, antes de asistir a reuniones privadas con miembros de su futuro gabinete, reiterando una posición que él y su principal asesora en energía destacaron durante la campaña electoral.

“Vamos a reactivar de inmediato la actividad petrolera, exploración y perforación de pozos para tener petróleo crudo”, agregó.
En la campaña electoral, el exalcalde de Ciudad de México lanzó su plan para disminuir paulatinamente el ingreso al país de gasolina extranjera, como un medio para aumentar la producción nacional de crudo y combustibles de valor agregado, no por un conflicto comercial con Estados Unidos.

López Obrador también reiteró ayer sábado su objetivo de construir dos refinerías de petróleo medianas o una grande durante su gobierno, que comienza el 1 de diciembre. Si bien dijo que estarían ubicadas en el estado de Tabasco y tal vez en Campeche, no ha sido claro sobre cómo serían financiadas.

En lo que va del año, México ha importado un promedio de unos 590,000 barriles por día (bpd) de gasolina y otros 232,000 bpd de diésel, ya que la producción en las refinerías nacionales ha disminuido constantemente.

Las importaciones de gasolina han crecido en casi dos tercios y las de diésel se han más que duplicado desde 2013, el primer año de gobierno del saliente presidente Enrique Peña Nieto, según datos de la petrolera estatal Pemex.

En tanto, las seis refinerías que Pemex posee y opera en México están produciendo muy por debajo de su capacidad, a un promedio de 220,000 bpd de gasolina en lo que va del año.
Durante la campaña, López Obrador prometió fortalecer a Pemex y criticó duramente una reforma energética de 2013, que puso fin al monopolio de Pemex y permitió a otras petroleras operar campos por primera vez en décadas.

La reforma fue diseñada para revertir una caída de producción petrolera y ha derivado en subastas que han otorgado decenas de contratos a compañías extranjeras y locales.