Máxima calificación para el guitarrista Torres en la Universidad de Paraná

El tarijeño es una de las guitarras más prometedoras del panorama nacional, que accede a uno de los más altos niveles de formación

Le ha costado muelas, pero el guitarrista tarijeño Gabriel Torres ya es profesor graduado en Guitarra Clásica por la prestigiosa Universidad Autónoma de Entre Ríos (Argentina) luego de haber obtenido la máxima calificación (10) por parte del maestro Eduardo Isaac, hoy por hoy uno de los máximos exponentes en Argentina.

Torres ha empleado diez años en cumplir su sueño; cierra un ciclo y espera pasar por Tarija – tal vez para el Abril – antes de empezar una nueva aventura que, reservado como es, aún no explicita.

“Hace 10 años era un feliz y despreocupado estudiante de Ingeniería, pero la música, por medio de la guitarra, pudo más. Sentí un fuerte llamado de la música, que no lo debía y podía postergar más. Desarrollarme en ese sentido, me suponía una serie de decisiones, que naturalmente, significaban un gran desafío. Me debía ir de mi ciudad y del país. Haciendo esta retrospectiva, renuncia no menor.. Recién cumplidos los 19, en alguna madrugada de febrero, estaba con valija y guitarra en mano en la terminal de Paraná, con la firme decisión y convicción de estudiar al más alto nivel que me fuera posible” dejó escrito en su red social donde su enorme cantidad de amigos y admiradores le brindaron todo el calor de la victoria.

En esos diez años de ir y venir, de desarraigo, de pérdidas, de encuentros, de desafíos permanentes, Torres ha madurado. Lo sabe Fernando Arduz, nuestro más grande maestro y que desde pequeño le indicó el camino a seguir, confiando en el talento de su pupilo. Lo sabe también su madre y su extensa familia, que no han dejado de bancarlo un solo día. Lo sabemos también aquí en El País, donde pasa por ser la estrella mimada con el Gallo Favela.

La hoja de vida de Torres es ya extensa, premios nacionales desde jovencito; participaciones en Chile, en Uruguay, en Argentina. Profesores de alto nivel que se agolpan en ese reducto de libertad y arte que es Paraná y con lo que ya iguala en título. Queda un mundo por delante, pero ya tiene su máxima: “Nadie dijo que iba a ser fácil”.