Los sueños “remendados” de las caravanas de migrantes

Darwin Donaldo Castro era parte del grupo de migrantes hondureños que partió de su país el pasado 13 de octubre con el objetivo de llegar a los Estados Unidos. Éste era un migrante de los miles que han salido de su tierra, pero Darwin decidió quitarse la vida en la “Estación Migratoria Siglo XXI” que se localiza en Tapachula-Mexico.

Más aún,  todo tipo de historias se escriben y se escribieron a lo largo de este duro recorrido. Una hondureña que viajaba en la caravana migrante dio a luz a su bebé este pasado miércoles tras tomar valor y saltar el muro fronterizo en los Estados Unidos.

Se trata de Maryuri, quien llegó a la frontera de México junto a su esposo y a  sus tres hijos. Reveló que decidieron intentar saltar el muro debido a la inseguridad que sentían tras los rechazos de los mexicanos en contra de su presencia

“El día que crucé sentí un poco de dolor, pero pensé que sería por los nervios”, comentó la joven. Agregó, que luego de pasar el muro fue vista por los agentes fronterizos de Estados Unidos, quienes no le creyeron que se encontraba en labores de parto. Después de varias horas la mujer fue llevada a un hospital en San Diego.

Pero éstas son sólo dos historias, de las miles que se esconden detrás de cada uno de los rostros de los migrantes. La caravana desde su salida estuvo compuesta por decenas de niños y bebés, además de agricultores, panaderos, profesionales, amas de casa y estudiantes. Muchos han sido deportados a fuerza, otros voluntariamente y algunos han muerto en el intento.

Pero  ¿por qué migran? Según el artículo “Las claves para entender la masiva migración” publicado en Elpais.com las personas huyen de la pobreza y la violencia en su país. Con una tasa de homicidios de 43 por cada 100.000 habitantes, Honduras es considerado como uno de los países más violentos del mundo principalmente por la operación de las pandillas y la incursión del narcotráfico, una situación que impera también en Guatemala y El Salvador.

Además, el 68% de los nueve millones de habitantes en Honduras vive en condiciones de pobreza. La mayoría culpa al presidente hondureño, Juan Orlando Hernández, de no acabar con los problemas sociales. Se escapa “de la violencia, de los altos costos de la canasta básica de nuestro país, del alto costo de la energía y de los altos costos del agua”, dijo uno de los organizadores de la caravana en la frontera con México.

Para Karen Valladares, directora del Foro Nacional de Migraciones de Honduras, la inseguridad, la violencia y el desplazamiento interno es “una realidad palpable” en el país.

Ante esta situación, una convocatoria difundida por Facebook y WhatsApp fue suficiente para reunir a miles de hondureños en pocos días. Esto ha servido de inspiración para otros centroamericanos que se han unido a la caravana en el transcurso del recorrido.

Aunque se habla de “la caravana”, en realidad puede dividirse en cinco grupos principales: dos caravanas de hondureños y otras tres caravanas de salvadoreños.

A continuación le mostramos la cronología de lo que fue este recorrido

Cuando los migrantes llegaron a Tijuana el objetivo final estaba cerca pero aún les faltaba mucho para lograrlo,  la valentía que los llevó hasta ahí a ratos se empequeñecía tras tantos atropellos. El objetivo de algunos fue pedir asilo a EEUU y para muchos otros saltar la valla fronteriza ilegalmente ante tantos tropiezos que puso el gobierno de Donald Trump.

La temida y añorada valla 

Con el corazón hecho un estrujo, la mirada quebrada, los sueños remendados y alzando con sus últimas fuerzas a sus pequeños hijos cientos de migrantes llegaron a la alta valla fronteriza que separa a México de Estados Unidos. Ahí estaban por fin ante ese gigantesco símbolo del odio, sentimiento que salió a flote en innumerables discursos del presidente de EEUU, Donald Trump.

Algunos migrantes se esconden bajo los árboles mientras helicópteros estadounidenses sobrevuelan, en ese instante miles de dudas les asaltan. ¿Y si nos matan? Pero también pesan los miles de kilómetros caminados, el desprecio de mucha gente, la vida inhumana que tuvieron en los abarrotados albergues y los cientos de veces que escaparon de la muerte.

Si alguna vez creyeron que el corazón de Trump se conmovería con su situación, miles de gases lacrimógenos derritieron ese sueño. Antes de cruzar la valla cientos se dan por vencidos y aceptan ser repatriados voluntariamente a sus países de origen.

Muchos otros aceptan la oferta del gobierno mexicano de brindarles visas humanitarias de un año que les permitirán quedarse y trabajar en México.  Según The New York Times más de dos mil han buscado citas con funcionarios migratorios estadounidenses para solicitar asilo, aunque Trump ha dificultado más el proceso.

Más aún para muchos la mejor opción es cruzar y ante tanta custodia, es “cruzar de forma ilegal”. Muchos han sido atrapados en el intento y llevados en camionetas de los agentes estadounidenses ¿dónde? Ni sus compañeros lo saben.

Otros se han lanzado a las frías aguas del océano pacífico para intentar llegar por esa vía, pero una vez más fracasaron. Hoy ahí están buscando alternativas, rutas clandestinas, estudiándole puntos ciegos a la valla fronteriza y en fin, remendando sus sueños mientras por los agujeros de la valla metálica ven un pedazo del suelo estadounidense que tanto añoran.

Este reportaje fue hecho en base a una revisión de periódicos internacionales y agencias que citamos en el trabajo