Los gurús de la nueva política – que no se diferencia tanto de la que se practicaba en la primera mitad del siglo XX, Hitler incluido – han configurado un sistema de lógicas y procedimientos que básicamente olvidan cada vez más la gestión y se concentran en la permanente electoralización.

Ya no se trata siquiera de haber superado los límites que marcaban las ideologías para definir a tal o cual partido, que fueron sustituidos por combos programáticos muy superficiales concentrados en la inmediatez y sin cuestionar el sistema de fondo. Ahora se trata poco más que de encontrar al personaje más telegénico y eficaz comunicacionalmente, dotarlo de un programa ocurrente de gobierno y lanzarlo al ruedo de las redes sociales buscando en todo momento polarizar y polemizar. Hacer ruido.

Esta lógica le ha permitido a un partido como el Partido Demócrata Cristiano (PDC) llevar primero como candidato a un izquierdista socialdemócrata como Jaime Paz Zamora y a una vicepresidenta cercana a la lucha por los derechos humanos como Paola Barriga; por un radical pastor evangélico presbiteriano del ala más conservadora como Chi Hyun Chung.

El éxito del candidato coreano, que ya supera en varios departamentos al tercer clasificado, que a nivel general aun es Óscar Ortiz, de Bolivia Dice No, se basa fundamentalmente en un discurso radicalmente conservador, cuando no atentatorio como han denunciado colectivos de mujeres y de LGTB, que forman parte de sus postulados de forma recurrente aun sin que el tema esté en la agenda.

Cómo asumir la presencia de Chi Hyun Chung en campaña es un desafío tanto para medios como para los propios políticos. Su discurso es rompedor en la medida en que los ciudadanos están cansados de las mismas disputas desde hace meses: Democracia, seguridad económica, corrupción, “renovación”, etc. Como tal se ha expandido por las redes sociales entre “bromistas” y “trogloditas”: Mujeres que sepan “comportarse” para evitar la violencia, tratamientos de electrodos para homosexuales, privatizar YPFB y otros asuntos. La realidad es que los sondeos ya lo detectan.

En otros países se optó directamente por silenciar a los partidos con propuestas retrógradas o muy antisistema. El resultado es conocido: Donald Trump gobierna Estados Unidos, Jair Bolsonaro – que decía que con cien balas en la cabeza se arreglaban los problemas mundiales – gobierna Brasil, Salvini Italia y VOX ya ha metido 24 diputados en España que pueden ser decisivos en la próxima elección de ese país.

Cada medio es libre de decidir qué espacio le da a las ocurrencias de la campaña, a las ideas que restan derechos, que agreden y que dividen; pero son los propios candidatos quienes deberían confrontar y explicar, denunciar y exigir. Es cierto que cada cual tiene su plan de campaña, una estrategia de la que no quiere salir, pero cuando los acontecimientos desbordan, no vale ponerse de perfil y después lamentarse o preguntarse qué ha pasado.

En Bolivia queda mucho por hacer, y no cabe ni un paso atrás contra la violencia ni por la igualdad. Todos los políticos deberían tener claras las líneas rojas.

DESTACADO.-  En Bolivia queda mucho por hacer, y no cabe ni un paso atrás contra la violencia ni por la igualdad.