El consumo de marihuana en Bolivia ha aumentado en los últimos diez años, así lo exponen varios estudios realizados en el país. El “Tercer estudio de prevalencia de consumo de drogas en la población escolar” efectuado por la consultora Diagnosis SRL para la Secretaría de Coordinación del Consejo Nacional de Lucha contra el Tráfico Ilícito de Drogas (Conaltid) y el Ministerio de Gobierno expone que la marihuana es la droga ilícita que se consume más.

El mito sobre una supuesta “bondad” de la droga se usa de argumento

Los hallazgos de este estudio realizado en tres versiones en 2004, 2008 y 2017 demuestran que el consumo de marihuana aumentó en los últimos años, precisamente desde el 2004 hasta el 2017. El 2004 era del 5 por ciento, en 2008 subió en 1, 2 puntos, es decir llegó al 6,2 por ciento y en 2017 alcanzó el 7,7 por ciento.

Según se revela los consumidores están en el rango etario de 16 a 19 años. Pero otro dato importante es que esta droga se centra sobre todo en las ciudades de Cochabamba, Sucre y Tarija, al igual que el alcohol y tabaco.

La situación específica de Tarija no es nada alentadora, en 2018 desde el Intraid (Instituto Nacional de Prevención, Tratamiento y Rehabilitación de Drogodependencias y Salud Menta) se reportó que el consumo de marihuana se elevó en el departamento. Se reveló que la droga lícita de mayor consumo es el alcohol y la ilícita de mayor consumo es la marihuana. La excusa entre la mayoría de los jóvenes en el departamento es que la droga sería “Inofensiva”.

En julio de 2018 en 7 de 11 colegios de Tarija se encontró marihuana y pipas

Pero ¿por qué creen que es inofensiva? El País realizó un sondeo a 40 jóvenes, 15 de ellos aseguraron haber probado marihuana y cinco consumirla regularmente. Carlos uno de los jóvenes que consume esta droga asegura que es inofensiva y pone de ejemplo países en los que el consumo de esta droga es lícito, tales como Jamaica, Holanda, Bélgica, entre otros. Cuando se le pregunta por qué responde que no trae ningún daño al cerebro y más al contrario lo relaja.

Andrés, otro entrevistado, destaca sus favores medicinales para dolencias concretas, más aún no sabe explicar más allá de esto. De inmediato en la charla le interrumpe Mónica, quien dice que es un analgésico potente que sirve para enfermedades terminales. Pero no explica más.

A menudo estos dos son los principales argumentos que se escuchan entre los jóvenes de Tarija para justificar el consumo de esta droga. Más aún estos mismos jóvenes se niegan a hablar de los efectos adversos que puede traerles.

Cuando se les pregunta en su caso ¿de qué forma les ayuda, ya que ustedes no tienen enfermedades terminales? Tres de los cinco entrevistados que la consumen regularmente aseguraron que les ayuda a enfrentar cuadros de depresión, ansiedad y problemas familiares que viven a diario.

Controlar el microtráfico en Tarija se ha convertido en un problema (Foto referencial)

A continuación hemos recopilado unas tres historias que nos ayudan a ver la dimensión del problema y quizás también son útiles como llamado de atención a los hogares. Más aún aclaramos que no es el fin usarlas como justificativo. Los verdaderos nombres de los entrevistados los mantenemos en reserva.


El abandono

Le dicen “Zurdo” fumó marihuana desde sus quince años, comenzó en esto por la influencia de sus compañeros de colegio que de cierta manera tenían vidas similares.
Se crió con sus abuelos porque su madre lo tuvo de muy joven y entonces su abuela decidió que era muy temprano para ser madre. Así, poco vivió con su mamá, pues la enviaron a Cochabamba, donde pudo casarse con otro hombre, hoy tiene tres hijos.
“De mi padre sólo supe que estaba vivo y que nunca respondió por mí”, dice y recuerda una frase: “Tu mamá era muy joven y tu padre se aprovechó de eso”, éstas son las palabras que le decía su abuela cuando trataba de explicarle la situación.
Más aún, esto creó un vacío en él, así comenzó haciendo lo que quería. Poco estudio, muchas salidas nocturnas, armó una banda de rock y al menos una vez al día consumía marihuana. Ahora tiene 35 años, su abuela que era como su madre falleció hace 15 años. Hoy esta droga calma su ansiedad y a veces su depresión. No ha formado una familia ni piensa en ello.


La curiosidad

Una situación diferente es la que vivió “Coni” tiene 33 años. A los 17 probó marihuana por curiosidad, la primera vez que la consumió no le pareció algo sorprendente. Más aún la próxima vez cuando ya le hizo mayor efecto, le gustó un poco más.

Pero finalmente dejó de consumirla, asegura que fue porque no creó adicción a la droga. “Sólo lo hice por curiosidad, tampoco en mi vida he tenido problemas graves que quisiera olvidar, siempre tuve un hogar unido y unos buenos padres”, resalta.

Añade que sus amigos “todo el tiempo” le decían que la marihuana era inofensiva pero aun así no le quedaron ganas de seguirla consumiendo.


Facilidad y dinero

“Chulo” ha estado encerrado en la cárcel por tráfico de pequeñas cantidades de marihuana. Se inició en esto cuando tenía 17 años, cuenta que primero comenzó consumiéndola por curiosidad y porque en su colegio era muy fácil acceder a ella, debido a que el microtráfico era relevante. Así los vendedores pusieron sus ojos en él para que les dé una mano con la venta. Chulo decidió “meterse” en el negocio y así estuvo por muchos años, ganando “platita fácil” -como él dice- hasta que lo aprehendieron. Asegura que ya ha salido de todo ello, tiene 27 años y vive aún con sus padres. Del resto no quiere dar más detalles.
Desmitificando
Si bien algunos científicos han determinado algunos usos medicinales de la marihuana cabe destacar que tienen relación con enfermedades terminales o graves. En cuyos casos en los países autorizados se emplea bajo un uso de emergencia. En Bolivia el consumo de esta droga es ilícito.


Último estudio revela secuelas de la marihuana

Un reciente estudio sobre los efectos de la marihuana en los adolescentes ha replanteado el debate sobre la supuesta “bondad” de la marihuana. Una investigación publicada en “The Journal of Neuroscience” revela los hallazgos de un experimento efectuado en jóvenes europeos de 14 años.
Este estudio encontró diferencias en el volumen cerebral entre quienes han probado esa droga y los que no. Se concluye que aquellas partes del cerebro que reciben los efectos de esta droga pueden ser afectadas de manera permanente.
«El estudio concluye que usar marihuana a los 14 años, así sea solo un par de veces cambia la estructura del cerebro. Estas zonas que cambian se relacionan con el razonamiento y la ansiedad», por lo que existe un deterioro cognitivo considerable.

Tres mitos que rodean el consumo de esta droga

De acuerdo a varios estudios validados que nos ayudan a desmitificar los mitos sobre esta droga, el motivo de su alto consumo y de su baja percepción de peligrosidad es, por un lado, lo accesible que es (damos una patada a una piedra y nos salen tres conocidos que saben de alguien que vende marihuana), pero también se debe a los numerosos mitos respecto a su consumo:

Mito 1. El tabaco es más peligroso para la salud que la marihuana

Según los estudios realizados hasta la fecha, el consumo de tabaco puede aumentar la incidencia de enfermedades de pulmón crónicas, enfermedades coronarias, derrames cerebrales y varios tipos de cáncer (de pulmón, laringe, esófago, etc.). Aun así, esto no resta gravedad a los riesgos del cannabis.

Por un lado, se ha encontrado que el cannabis favorece la aparición de enfermedades pulmonares como bronquitis crónica, enfisema pulmonar o cáncer de pulmón. También puede provocar taquicardia, hipertensión e insuficiencia cardíaca.

El problema es que los riesgos del cannabis van más allá, ya que tiene más implicaciones a nivel cerebral que el tabaco. Por un lado, se ha encontrado una relación entre los trastornos psicóticos y el consumo de esta sustancia. Esto no quiere decir que el cannabis provoque un trastorno psicótico, sino que aumenta las probabilidades de padecerlo en aquellas personas que ya tienen predisposición, actuando como un catalizador.

También se ha encontrado un aumento de la incidencia de trastornos de ansiedad, del estado de ánimo y de la personalidad, un mayor aislamiento social, problemas de memoria y de aprendizaje, peores resultados académicos, peor rendimiento escolar y laboral, problemas para dormir, irritabilidad y agresividad, nerviosismo, disminución del apetito y un largo etcétera.

Mito 2. La marihuana no  es peligrosa porque es natural: Falso

La generación millennial huye de la palabra “químico” y en cuanto algo tiene la etiqueta de “natural” nos volvemos locos. Pues natural e inocuo no son lo mismo, ya que el humo de la marihuana contiene componentes con potencial cancerígeno al igual que el tabaco.
Además, lo de que es 100% natural se debería coger con pinzas, ya que hoy en día numerosas plantas de Cannabis son manipuladas genéticamente para que tengan mayores concentraciones de THC (el compuesto químico psicoactivo predominante).

Mito 3. La marihuana calma la ansiedad y cura la depresión: Falso

Imagínatelo… Empiezas a consumir porque tienes ansiedad o para sentirte más animado y oh, sorpresa… En el momento te da un subidón tremendo, te encuentras maravillosamente, eres el rey del mundo. El problema es que cuando la sustancia desaparece de tu organismo, vas a seguir en lo mismo o peor.


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