Llamado de la ONU de un alto al fuego enfrenta obstáculos

Si bien un número considerable de partes en conflicto expresaron aceptación al llamado de Naciones Unidas de un alto el fuego global, hay enorme distancia entre declaraciones y hechos, reveló ayer el titular de ONU, António Guterres.

La semana pasada, recordó, lancé este pedido para reforzar la acción diplomática y ayudar a crear las condiciones necesarias en la verdadera batalla de estos días: la lucha contra la pandemia de Covid-19.

En un encuentro virtual con la prensa, el secretario general expresó este viernes que el llamamiento del cese el fuego es respaldado por un número cada vez mayor de Estados miembros (unos 70 hasta la fecha), asociados regionales, agentes no estatales, redes y organizaciones de la sociedad civil.

También lo respaldan todos los mensajeros de la Paz y Promotores de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas, añadió.

Entre los países que apoyaron el llamado se encuentran las partes en conflicto en Camerún, República Centroafricana, Colombia, Libia, Myanmar, Filipinas, Sudán del Sur, Sudán, Siria, Ucrania y Yemen.

Pero hay una enorme distancia entre las declaraciones y los hechos, y en traducir las palabras en una verdadera paz sobre el terreno y en la vida de las personas, recalcó Guterres.

Hay enormes dificultades para la aplicación del cese el fuego global, ya que los conflictos se han enconado durante años, la desconfianza es profunda, con muchos saboteadores y muchas sospechas, lamentó.

En muchas de las situaciones más críticas, no se registra ninguna disminución en la lucha, y algunos conflictos incluso se intensifican, señaló el máximo representante de la ONU.

‘Necesitamos esfuerzos diplomáticos sólidos para hacer frente a estos desafíos’.

Según Guterres, los conflictos en países como Siria, Yemen, Libia y Afganistán impiden ahora una respuesta eficaz ante la Covid-19.

‘Hay una oportunidad para la paz, pero estamos lejos de ella, y la necesidad actual es urgente’, dijo.