Las principales dudas en torno al covid-19: ¿qué sabemos hasta ahora y qué dice la ciencia?

Con el paso de los meses, las tendencias del coronavirus comienzan a delinear un complejo patrón mientras los científicos aún tratan de descifrar algunas interrogantes sobre el origen del patógeno que paralizó al mundo.

El aumento de casos de covid-19 a nivel global ha comenzado a mostrar algunos patrones en el comportamiento del misterioso virus que ha sacudido al mundo entero en los últimos meses.

Pero a pesar de que con el transcurso del tiempo los efectos de la pandemia son cada vez más claros, los científicos aún luchan por tratar de dar respuestas a las muchas interrogantes que ha generado el surgimiento del virus SARS-CoV-2.

De ahí la importancia de juntar algunas piezas del rompecabezas en torno a cómo surgió y cómo funciona el coronavirus, cuyas consecuencias políticas y sociales han marcado el año 2020.

¿Cuándo surgió el coronavirus?

Una de las incógnitas hasta ahora en torno al covid-19 es certificar la fecha y localización exactas del origen del SARS-CoV-2, que provoca la enfermedad que se ha propagado por el mundo.

El 31 de diciembre de 2019, el Gobierno de China informó por primera vez a la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre «varios casos de neumonía de etiología desconocida (causa desconocida) detectados en la ciudad de Wuhan, provincia de Hubei».

En un segundo informe más detallado, publicado el 12 de enero, el Gobierno de China y la OMS ubican el primer caso oficial del nuevo coronavirus el 8 de diciembre de 2019 en la citada urbe.

Días más tarde, un estudio publicado por médicos chinos en la revista especializada The Lancet situaría, no obstante, el primer caso con síntomas del nuevo virus el 1 de diciembre, también en Wuhan. 

Sin embargo, una serie de hallazgos científicos posteriores han puesto en duda el hecho de que el covid-19 tuviera su origen en esas fechas en este mercado de Wuhan, aunque existe consenso entre la comunicad científica de que el brote se originó en China.

Un mapeo genético del virus realizado por la Universidad de Cambridge, en un estudio encabezado por el genetista Peter Forster, estima que el primer humano contagiado por el virus del SARS-CoV-2 pudo presentarse entre el 13 de septiembre y el 7 de diciembre de 2019.

«Lo que ahora es importante tener en cuenta es que el genoma más temprano en la base de datos no es necesariamente el origen de la enfermedad», dijo Forster en entrevista con CGTN. Sin embargo, los autores aclararon que «es una mala interpretación del estudio decir que el nuevo coronavirus se originó fuera de China«.

Otro estudio filogenético reciente, realizado por el University College de Londres, señala que la pandemia por el nuevo coronavirus en humanos comenzó entre el 6 de octubre y el 11 de diciembre de 2019. La investigación no pone en duda que el brote se haya originado en China.

También se ha sumado recientemente otro análisis realizado por el médico Yves Cohen, jefe de la unidad de cuidados intensivos en dos hospitales cerca de París, Francia, que señala que un paciente que fue diagnosticado con neumonía el 27 de diciembre pasado tenía coronavirus. La esposa del paciente trabaja en un supermercado cerca del aeropuerto Charles de Gaulle, a donde llegaban vuelos de la ciudad china de Wuhan.

A partir de este hallazgo, la OMS pidió a los gobiernos del mundo practicar pruebas de covid-19 en pacientes que hubieran registrado neumonías atípicas en diciembre y noviembre de 2019, para identificar posibles casos anteriores incluso a que China informara de esa nueva enfermedad y entender mejor «el potencial de contagio».

«Sería de gran importancia que todos los países con casos sin especificar de neumonía en diciembre, o incluso en noviembre, realicen test, y algunos ya lo están haciendo», destacó en rueda de prensa el portavoz de la OMS, Christian Lindmeier, el pasado 5 de mayo. 

El portavoz del organismo aclaró que no sería raro que el coronavirus estuviera ya fuera de China desde fechas tan tempranas, «ya que los primeros casos de la enfermedad se remontan a principios de diciembre y entra dentro de lo posible que algunos de los infectados viajaran desde Wuhan (ciudad donde se originó) a otros países».

¿Cómo surgió el nuevo coronavirus?

Diversas investigaciones científicas apuntan a que el SARS-CoV-2 provino de especies animales que luego mutaron y empezaron a propagarse entre humanos.

El equipo de Shi Zhengli, científica del Instituto de Virología de Wuhan, descubrió por primera vez que el nuevo coronavirus está vinculado con murciélagos. Según un estudio coordinado por su equipo y publicado en la revista Nature, el nuevo coronavirus en humanos tiene «un 96 % idéntico a nivel de todo el genoma«, en comparación con el coronavirus presente en murciélagos.

A partir de ahí, se cree que los murciélagos son el huésped natural del nuevo coronavirus, aún cuando los receptores de la proteína S entre el virus de humanos y el de los murciélagos no son iguales. La proteína S es un aspecto clave para que el virus pueda infectar a las células de un organismo vivo.

El estudio de Zhengli y su equipo ha llevado a expertos internacionales a creer que el nuevo coronavirus evolucionó gradualmente de animales a humanos.

El 7 de febrero, la Universidad Agrícola del Sur de China publicó un estudio en el cual señala que el pangolín (similar a un armadillo) probablemente sea el huésped intermedio del nuevo coronavirus. Además de sus similitudes genéticas, se descubrió que su receptor de proteínas Ses «virtualmente idéntico» entre pangolínes y humanos.

Para dicho estudio, el equipo de científicos tomó muestras de 25 pangolines de Malasia interceptados por la Oficina de Seguridad Pública y la Aduana Forestal Provincial de Guangdong, de marzo a diciembre de 2019.

El pangolín es considerado el «mamífero más traficado en el mundo«, según la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza (UICN), debido a que en países como China y Vietnam su carne es considerada un manjar y sus escamas son utilizadas como ingrediente de medicina tradicional para el tratamiento de remedios como el asma, el reumatismo o la artritis.

De este modo, los científicos consideran altamente probable que el nuevo coronavirus haya mutado de especies animales a humanos a finales de 2019.

Personas caminando por la playa municipal de Huntington durante el brote de la enfermedad del nuevo coronavirus (COVID-19) en Huntington Beach, California, EEUU, el 25 de abril de 2020. REUTERS/Kyle Grillot

Sobre las cepas y mutaciones

Hasta el momento se conocen tres cepas del virus SARS-CoV-2 que afectan a los humanos.

Según el estudio de Peter Forster y la Universidad de Cambridge, se han registrado versiones ‘A’ del virus en los primeros casos de Wuhan, así como EE.UU. y Australia.

El virus tipo ‘B’ prevaleció en pacientes de todo el este de Asiaincluyendo a la ciudad de Wuhan, que registró más casos de la cepa ‘B’ que la cepa ‘A’.

La variante ‘C’ es el tipo europeo principal, que se encuentra en pacientes tempranos de Francia, Italia, Suecia e Inglaterra. Este tipo de cepa también se registra en Singapur, Hong Kong y Corea del Sur.

El objetivo de identificar las cepas del virus es tratar de reconstruir la evolución del mismo, para rastrear un origen común y el eventual desarrollo de cada subtipo. Un hecho que es de enorme utilidad para la elaboración de una vacuna efectiva para contrarrestar los padecimientos de dicha enfermedad.

Los científicos creen que las diferentes cepas pudieron surgir a partir de diversas mutaciones.

En este sentido, investigadores del University College de Londres han identificado 198 mutaciones genéticas del nuevo coronavirus SARS-CoV-2.

«La gran mayoría de las mutaciones observadas hasta ahora en el SARS-CoV-2 que circulan en humanos son probablemente neutrales o incluso perjudiciales», señala el estudio encabezado por Francois Balloux.

«Todos los virus mutan naturalmente. Las mutaciones en sí mismas no son algo malo y no hay nada que sugiera que el SARS-CoV-2 esté mutando más rápido o más lento de lo esperado» aseguró Balloux en entrevista con Reuters.