Lactancia materna: Retroceso de EEUU y avance de Bolivia

El diario estadounidense The New York Times reveló en julio algo que ocurrió ya en mayo pasado: EEUU trató de boicotear la aprobación de una resolución de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para promover la lactancia materna y limitar la publicidad engañosa de los productos de alimentación infantil.
La OMS, durante su Asamblea de mayo, tenía previsto aprobar una resolución para “proteger, promover y apoyar la lactancia materna” y limitar la promoción de la leche de fórmula y la publicidad engañosa.
Dicha resolución contaba con un consenso internacional basado en más de cuatro décadas de investigaciones. Pese a ello, EEUU cambió su postura debido al interés de la administración Trump por apoyar a la industria de la alimentación infantil, que mueve miles de millones de euros al año, según el mismo Times.
Efectivamente, de acuerdo con datos de Euromonitor (una organización especializada en investigación y análisis de mercados, entre otros temas empresariales), el sector de la alimentación infantil genera unos 60.000 millones de euros al año y se espera que crezca un 4% principalmente gracias a los países más pobres, donde la leche de fórmula es menos utilizada, constituyéndose en un mercado con potencial de expansión.
Pero pese al boicot estadounidense, señalan desde el periódico español El Diario, la resolución de la OMS salió adelante “gracias a Rusia y ante el desconcierto de los delegados internacionales presentes”.

Bolivia avanza en lactancia materna
Hace semana y media, el ministro de Salud, Rodolfo Rocabado, destacó el liderazgo de Bolivia en la promoción de la lactancia materna, a través de campañas de información y servicios de salud.
“A nivel de Sudamérica tenemos un promedio de 34,9% de lactancia exclusiva y nosotros estamos como país en 58%. Eso nos muestra que estamos bien”, afirmó la autoridad.
Según la información provista por Rocabado, actualmente hay 133 establecimientos “amigos de la lactancia materna”. Además, se instituyó los bancos de leche humana, que hasta la fecha recaban la leche provista por más de 2.139 donantes, beneficiando a 2.158 neonatos con esta leche materna donada.

EEUU, pro marketing, pro capital
El New York Times, citando diversas fuentes anónimas, aseguraba que EEUU amenazó sutilmente con retirar su apoyo económico a la OMS (es el país que más invierte en esta organización, un 15% del total) y habría amenazado a otros países para que no firmasen la resolución, que además, incluía el objetivo de mejorar los ingredientes de la leche de fórmula (reducir el azúcar, controlar los aditivos en las leches de fórmula, etc.) y garantizar que los padres no sean engañados con los mensajes de marketing.
Al respecto, un informe elaborado por la ONG internacional Save The Children a principios de este año, destaca que las seis principales compañías que comercializan leche de fórmula invierten 5.600 millones de euros al año en publicidad, unos 40 euros por bebé nacido.
Las compañías son las europeas Nestlé, Danone, RB y FrieslandCampina y las americanas Kraft Heinz y Abbott. Esta última habría contribuido a la ceremonia inaugural de Trump, según el diario británico The Guardian.
La misma organización denuncia que las prácticas publicitarias que se emplean, “en su mayoría, violan el código de la OMS, creado para frenar este tipo de promociones engañosas”, al equiparar las propiedades de la leche de fórmula con las de la lactancia, dando como resultado “que madres sin la información correcta limiten o abandonen por completo la lactancia materna” y que “millones de familias, muchas de ellas con bajos ingresos, están alimentando a sus bebés con leche de fórmula que no necesitan y a menudo no pueden pagar, poniendo en peligro la vida de innumerables niños”.
Por su parte, la directora de políticas del grupo activista británico Baby Milk Action, Patti Rundall, advierte que la postura adoptada por EEUU está alineada “con la necesidad de las empresas de comercializar productos altamente procesados a nivel mundial y persuadir a todos los países del mundo de abandonar los enfoques más saludables y sus culturas alimentarias tradicionales”.

Gotitas de oro
Según palabras oficiales de la OMS, “la lactancia materna es una de las formas más eficaces de asegurar la salud y la supervivencia de los niños. Si prácticamente todos los niños fueran amamantados, cada año se salvarían unas 820.000 vidas infantiles”, y advierte que a nivel mundial, solo un 40% de los lactantes menores de seis meses reciben leche materna como alimentación exclusiva.
“La OMS promueve activamente la lactancia natural como la mejor forma de nutrición para los lactantes y niños pequeños”, porque les aporta “todos los nutrientes que necesitan para un desarrollo sano. Es inocua y contiene anticuerpos que ayudan a proteger a los lactantes de enfermedades frecuentes de la infancia como la diarrea y la neumonía, que son las dos causas principales de mortalidad en la niñez en todo el mundo”.
Además, la lactancia exclusiva es beneficiosa para las madres, pues “funciona como un método natural (aunque no totalmente seguro) de control de natalidad (98% de protección durante los primeros seis meses de vida), reduce el riesgo de cáncer de mama y de ovario, diabetes de tipo 2 y depresión posparto”.
La OMS agrega que “los adolescentes y adultos que fueron amamantados de niños tiene menos tendencia a sufrir sobrepeso u obesidad. Son también menos propensos a sufrir diabetes de tipo 2 y obtiene mejores resultados en las pruebas de inteligencia”.