La zafra 2018 y los buenos propósitos

Industrias Agrícolas de Bermejo (IABSA) ha decidido cortar por lo sano y, tal vez violando las mínimas leyes de protección laboral, obviar la protesta de 41 de sus funcionarios y alistar la zafra para el 10 de julio. No hay duda de que el interés superior es el de que Bermejo, por primera vez en al menos un lustro, lleve adelante una cosecha normal de su caña de azúcar, sus sacos lleguen a los mercados en justo tiempo, cuando todavía se están abasteciendo y, de ser posible, se tenga producto para exportar, alcohol para el etanol del Ministro y mucho más.

Lo cierto es que IABSA es hoy más vital en la economía de Bermejo que lo que lo ha sido en la última década. Aunque la frontera empieza a acomodarse a la recurrente devaluación del peso argentino, que lejos de acomodarse con la política prometida de Mauricio Macri se ha recrudecido, como por otra parte era previsible, el comercio informal, tirando hacia lo ilegal, empieza a convertirse en un complemento no tan rentable para ganarse la vida.
La obra pública y el motor de la subgobernación también ha gripado hace años, por lo que la región se encuentra sumida en una incertidumbre crónica a la espera de que su suerte, la de la frontera, les vuelva a dar la cara.

IABSA fue una solución a la primera depresión petrolera de la región de donde emergió la primera gota de petróleo del país y ha cumplido durante unas cuantas décadas con ese cometido. La privatización, en medio de un proceso opaco y para caer en manos aún más opacas, fue evidentemente un desastre que ha empujado a la factoría al borde de las tinieblas.

Funcionó unos años con la inercia, pero llegado el momento de invertir, no hubo de dónde sacar. La interacción entre proveedores de materia prima, industriales, zafreros y políticos tampoco deparó nada positivo.

Se calcula que una zafra en buenas condiciones, algo que no pasa desde prácticamente la otra década, movería entre 12 y 15 millones de dólares con origen y destino íntegro en Bermejo, una inyección de capital que vendría muy bien a la economía local.
Sin duda que el acercamiento entre industriales y cañeros para esta zafra es una buena noticia. También que los industriales aseguren que la maquinaria estará lista a sin problemas para la fecha fijada. También que los zafreros, a pesar de mantener las condiciones precarias en sus centros de convivencia, parezcan esta vez satisfechos con la oferta de precios por tonelada de caña.

Desde El País celebramos este encuentro de las partes y pedimos una rápida solución para los conflictos laborales, ahora bien, dada la experiencia reciente, tampoco se pueden hacer demasiados planes al respecto del éxito de la misma.

En cualquier caso, es necesario darle una solución estable a la región de Bermejo y su producción. El Ministerio habla de la provisión de etanol; la subgobernación proyectó una planta de cítricos que vendría a dar valor agregado al azúcar; el propio Evo Morales prometió en su momento una nueva factoría para los cañeros que resolviera los problemas de forma definitiva. Más allá de salvar 2018, es necesario que todas las partes se pongan de acuerdo en el horizonte y se impulsen los esfuerzos en la misma dirección.