La Tarija de los gigantes, recuerdos de una época única

Jinete cava para extraer fósil de mastodonte

Los acontecimientos geológicos ocurridos en el pasado han quedado documentados en las rocas como páginas de un inmenso archivo natural y es que los fósiles son la información de una increíble época donde convivieron gigantes de 5 metros de altura en posición erguida y 7 metros de longitud en posición horizontal.

Se trataba de mastodontes, armadillos, tatús y guanacos. Todos ellos gigantes. Los paleontólogos confirman que hoy la misma ciudad de Tarija se encuentra asentada sobre una gran cantidad de fósiles, revelan que en este yacimiento se clasificaron 55 especies, 49 géneros y 29 familias, patrimonio faunístico de mamíferos muy rico y muy famoso en el mundo.

Se dice que habitaron en una gran llanura aluvial, de dimensiones veinte veces más grande que el actual río Guadalquivir; cuentan que existían grandes pantanos y delgados lagos sometidos a fuertes evaporaciones haciendo que muchas veces se depositaran costras de carbono y hasta de yeso. Explican los investigadores que en este escenario fue sorprendente la recuperación de restos fósiles en depósitos glaciales al borde de Tarija y Padcaya.

La extinción de estos gigantes tiene sus causas en un conjunto de fenómenos naturales que se registraron a partir del levantamiento de la cordillera y una época glacial con alternancia de periodos secos y húmedos. Se extinguieron alrededor de 7 familias y al menos 26 géneros.

Durante el periodo glacial se desarrolló una notable actividad volcánica, acentuando el régimen térmico y generando verdaderas crisis climáticas que empobrecieron la flora y contaminaron el medioambiente. Este panorama hizo imposible la subsistencia de dichos animales.

La edad de los mamíferos fósiles de la Cuenca de Tarija es cercana al millón de años, puesto que está comprendida del Pleistoceno Medio a Superior y en el periodo Cuaternario de la era Cenozoica. La edad de los fósiles se promedia en 250.000 años.
Huellas del pasado

Cada año se cuentan con nuevos descubrimientos que hacen posible escribir la historia. Muchos sedimentos en el mundo han preservado las partes blandas de asombrosas criaturas que anteceden a todo lo que existió y que existe.
Empero, las autoridades tarijeñas aún no sabían de la importancia y de la riqueza paleontológica que poseía esta tierra.

Fue recién cerca del año 1941 cuando el alcalde de ese entonces, Isaac Attie, estableció construir el Museo Paleontológico de Tarija. Su edificación llevó muchos años de conflicto hasta que un 15 de Abril de 1959 se logró inaugurar la obra. El museo no poseía las mejores condiciones, el local se encontraba ocupado por instituciones que no pertenecían al centro cultural. Había tan solo una sala para exhibir las piezas y objetos paleontológicos y arqueológicos.

Hoy en día todas las piezas, testigos de un periodo histórico único, se encuentran reunidas en este incomparable lugar. Entrar al museo tarijeño es una experiencia inolvidable, al traspasar la entrada nos sumergimos de lleno en un cuento de hadas donde admiramos 700 piezas en exhibición, de las cuales 505 pertenecen a mamíferos y 195 piezas constituyen fósiles invertebrados de la edad Paleozoica.