La “pelota de trapo” que cautivaba a los niños en Tarija

Una sana distracción en la Tarija de antaño eran los partidos de fútbol, así lo relata Florentina Figueroa de 70 años al calor de un mate. Dice que cuando era niña, ella y sus hermanos salían a las calles y armados de una pelota de trapo jugaban fútbol. “Yo era la única mujer, pero la hora del fútbol era lo más divertido para mí”, cuenta sentada en su puerta de calle.

Dice además que este tiempo de cuarentena le trae los mejores recuerdos de la antigua Tarija, extraña la paz de años antes, pero agrega que de alguna forma las sanas distracciones vuelven.

Según asegura, sus nietos juegan fútbol todas las noches en el patio de su casa. “Para matar el tiempo-afirma- tengo tres hijas y sus hijos me estallan la cabeza. Antes podía salirme al Central a comprarme pan y sentarme en el patio y ahora ni eso puedo, no me dejan”, se lamenta, pero al final ríe resignada.

Zacarías, su esposo, quien supera los 90 años se niega a darnos su edad exacta, pero se anima a contarnos que el fútbol en Tarija siempre ocupó una parte importante del tiempo de los niños. Así relata que se lo practicaba en los patios de las casas, en las calles, en los atrios de las iglesias, en la playa del río, apartando las piedritas, y en cuanto terreno baldío había.

Dice que la pelota de cuero era un lujo solo para grandes futbolistas. “Nosotros nos hacíamos una pelota de trapo con medias”, cuenta y agrega que también estaban quienes les gustaba ir a ver jugar a los clubes a las “canchas de verdad”, una de ellas quedaba en “Pampa Vieja” que era una gran planicie situada al final de la calle Bolívar y detrás del parque del mismo nombre, también había otra en la “Pampa Nueva” que llegó a amurallarse y estaba ubicada al final de la calle Potosí.

Sobre esta última el escritor Agustín Morales en su libro “Estampas de Tarija” cuenta que como consecuencia de la Guerra del Chaco esta cancha  tuvo que ceder su espacio para la construcción de un Posta.

“Entonces se trasladó el field nuevamente a la Pampa vieja para después ubicarse definitivamente donde actualmente se levanta el Estadio, pero entonces sólo fueron extensos potreros”, expresa Morales.

El escritor relata que fueron muy memorables los reñidísimos partidos entre los clásicos rivales «Royal Obrero» versus «Bolivian Eagle» o éste con el «15 de Abril», claro que durante la Guerra aparecieron otros clubes y equipos que tuvieron vida efímera.

Morales relata que en aquellos tiempos los futbolistas tenían verdadera pasión y amor al deporte y a su Club; cada cual se compraba sus propias herramientas e iba a la cancha por el solo amor al fútbol. “Recuerdo que algunos muchachos, entre ellos Chingolo Orozco, Mercadito y otros permanecían siempre vestidos con uniforme debajo de la ropa corriente, listos para ponerse a jugar”, relata.

Zacarías cuenta que de esas épocas surgieron “cracks” de fama que no sólo enorgullecieron a sus propios clubes, sino que levantaron muy alto el nombre de la tierra, muchos resultaron figuras nacionales y hasta internacionales como: Ciro Noguera, «Chirisco» Romero, «Agrielo» Lema, «Chitango» Gutiérrez, los hermanos Agreda, Otto Reese, Camachito «chingolo» Orozco, entre otros.

“Había jóvenes muy ases, que por el hecho mismo de ser hábiles futbolistas fueron a engrosar instituciones de otras latitudes, perdiendo la tierra a sus mejores figuras pero dejaron una brillante estela para que los muchachos sigan superándose y sirvan como fértiles semillas del deporte”, explica el escritor.

Y concluye relatando que “tantos fueron los encuentros que nos deleitaron en tardes inolvidables, que resulta imposible poder rememorarlos, pero sí puedo decir que cada encuentro atraía a toda la población, sirviendo de amena distracción que nos dejaba dulce o amargo recuerdo según haya perdido o ganado nuestro equipo favorito”.

Los partidos de fútbol en la Tarija actual

Según un sondeo de opinión realizado a 20 padres de familia de manera online, el fútbol aún ocupa parte fundamental de la vida de los niños, pues aunque la tecnología a muchos los ha atrapado, hay quienes sueñan con ser grandes futbolistas. Quince de veinte padres coinciden con esta afirmación y cinco aseguran que algo ha cambiado.

“No voy a negar que mi hijo juega fútbol en Internet y demás, pero también entrena. El fútbol siempre va a tener su lugar en la vida de nuestros hijos. Incluso cuando hay algún paro lo primero que hacen los niños es salir a jugar fútbol a las calles”, dice Marina Ríos.

Más aún, Santiago Gálvez señala que no se puede negar que de cierta manera la tecnología ha ocupado más a los niños, tanto que los juegos en las calles de los barrios en horas de la noche y tardes, ya no se ven como en años antes en Tarija.