El incendio de la catedral de Notre Dame de París conmovió a todo el mundo, pero también asustó a muchos por la relación que le dieron con las profecías de Nostradamus.

«Un símbolo de la cristiandad en Francia o España arderá en fuego purificador. Nuestra señora llorará por todos nosotros y brillará en la lejanía», éste es uno de los fragmentos que circula en las redes sociales, otorgado al famoso libro “Las Profecías” (1555), que supuestamente predice eventos futuros en el mundo y fue escrito por el médico y astrólogo francés Michel Nostradamus.

Esta hipótesis empezó a circular debido a que la famosa astróloga Jessica Adams publicó un blog sobre este asunto. Allí menciona que el «horóscopo de Notre Dame» da pistas de que este evento del que habló el francés iba a ocurrir justo el 15 de abril de 2019.

Más aún, el misterio no solo viene por esto sino por una leyenda que ha acompañado a esta iglesia desde su nacimiento. Cuentan que el joven herrero Biscornet fue el encargado de concluir las puertas laterales de esta gran obra. Se trataba de la puerta de Santa Ana.

Se dice que en el año 1300 la vida era dura, pues para sobrevivir no bastaba con hacer obras hermosas sino también rentables.  Biscornet se había ganado algo de fama por el fino acabado de sus trabajos. De esta manera, lo convocaron para hacer el trabajo. Lo que quería el joven herrero además del dinero era inmortalizar su nombre y así lo hizo. Pero ¿a qué precio?

El artista inició su trabajo, sin embargo pasaban las horas y no podía concluirlo, al percatarse que el tiempo pasaba comenzó a desesperarse, así buscó ayuda, pero no la consiguió. De esta manera dejó de comer y dormir hasta que un día de tanto trabajo cayó desfallecido. En ese momento alguien tocó su puerta y él pensó que por fin lo habían escuchado.

Sin embargo, quien estaba del otro lado era el mismísimo Demonio, que le habría ofrecido ayuda para terminar su trabajo a cambio de su alma. Biscornet aceptó y la obra finalmente fue terminada.

Era impresionantemente hermosa y fue el último trabajo del artista, pues falleció a los pocos días de terminarla. Más aún, la leyenda de la maldición no termina ahí. Se cuenta que en 1345 a horas de la inauguración las puertas que poseían el arte de  Biscornet no podían abrirse.

Hasta los incrédulos de este pacto con el diablo comenzaban a creer en ello. Empero, la solución llegó. Cuentan que cuando comenzó la ceremonia de apertura, un sacerdote, contratado para bendecir la catedral, oró y arrojó agua bendita a sus puertas para finalizar la bendición. Ahí, para sorpresa de todos, las puertas se abrieron.

El misterio de las gárgolas

Las gargolas fueron construidas después de la creación de la iglesia

La imponente iglesia posee dos torres cada una de 69 metros. En la parte superior está el campanario, donde vivió el jorobado de Notre Dame y fue sujeto de una extraordinaria novela de Víctor Marie Hugo.

Pero también se puede ver las impresionantes gárgolas, que se cree son las guardianas de la iglesia. De acuerdo a El Comercio estas figuras monstruosas —medio animales y medio humanas— cumplen un papel en la conservación del edificio: recogen el agua de lluvia que cae sobre el techo y la expulsan lejos de las paredes de piedra que conforman su estructura.

Por eso son protuberantes y, cuanto más sobresaliente son, mejor cumplen su labor. Añadido a esto, las impresionantes figuras tenían un gran significado, pues eran utilizadas por los clérigos para representar los horrores del infierno y animas a la gente a ir a la iglesia. Al estar un tanto distantes de la estructura  expresaban que el infierno estaba fuera del templo.

Sin embargo, no son todas gárgolas las que vigilan con sus ojos demoníacos a los cerca de 13 millones de turistas que visitan la catedral cada año. Muchas de ellas son en realidad quimeras: similares a las gárgolas pero con una función meramente decorativa.

Algunos piensan que estas estatuas fueron colocadas debida a una maldición. Uno de los mitos más populares dice que el día que Juana de Arco fue quemada en la hoguera, las gárgolas cobraron vida al caer la noche, abandonando su caparazón de piedra para vengar su muerte y arrasar la ciudad.

Esta premisa fue tomada y sirvió de inspiración para la serie animada ‘Gargoyles’, que presentan a un clan de criaturas guerreras que vivieron en el año 994 D. C.

Sin embargo, estas estatuas que están tan ligadas a la imagen de Notre Dame no forman parte de su construcción original, finalizada en 1345.

Fueron añadidas mucho después, a mediados del siglo XIX, durante un proyecto de restauración que se desarrolló entre 1843 y 1864, liderado por los arquitectos Eugène Viollet-le-Duc y Jean-Baptiste Lassus, quien falleció antes de que se completara la obra.

La misteriosa iglesia

La puerta de Santa Ana

Según la Guía turística de Paris, la legendaria iglesia fue construida entre 1163 y 1245 en la Île de la Cité, la Catedral de Notre Dame de París es una de las catedrales góticas más antiguas del mundo. El nombre de la catedral significa Nuestra Señora y está dedicada a la Virgen María.

En sus ocho siglos de historia, la Catedral de Notre Dame ha sido reformada en varias ocasiones, siendo la más importante la de mediados del siglo XIX. A lo largo de estos años se sustituyeron los arbotantes, se insertó el rosetón sur, se reformaron las capillas y se añadieron estatuas.

En Notre Dame se han celebrado importantes acontecimientos, entre los que cabría destacar la coronación de Napoleón Bonaparte, la beatificación de Juana de Arco y la coronación de Enrique VI de Inglaterra.

Lo se perdió

Aunque según Infobae el incendio de Notre Dame de París destruyó una parte importante del patrimonio arquitectónico, artístico y religioso de la catedral, no logró, afortunadamente, borrar de su fachada las cientos de gárgolas que constituyen uno de los rasgos más reconocidos de esta joya de la arquitectura gótica.

La aguja

La aguja había quedado destruida varias veces a lo largo de la historia de Notre Dame. La que se vino abajo el lunes databa de 1859 y había sido diseñada por el arquitecto Eugène Viollet le Duc.

El crucero y el transepto norte

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

En un espacio contiguo también se hundieron el crucero y el transepto norte, y Riester dijo que hay «una gran inquietud» por la reacción de la bóveda del edificio a causa de la gran cantidad de agua que recibió de las mangueras de los bomberos.

Tres reliquias

En el interior de la aguja había tres reliquias que no se pudieron extraer: la que se considera una de las 70 espinas de la corona de Cristo y otras dos reliquias de san Dionisio y santa Genoveva.

Dos tercios de la cubierta

Los muros de la catedral han quedado totalmente en pie, pero según Riester se vinieron abajo dos tercios de la cubierta, lo que significa unos 1.000 metros cuadrados.

Los rosetones

Los tres rosetones que representan las flores del paraíso, construidos en el siglo XIII al mismo tiempo que el conjunto del edificio, se han visto afectados, pero «aparentemente no han sufrido daños catastróficos», según Riester.

Lo que se salvó

Las estatuas de los 12 apóstoles y los cuatro evangelistas

Estaban alrededor de la aguja, encima de la cubierta, y fueron retiradas de allí la semana pasada con una grúa para ser restauradas, y por tanto han quedado a salvo.

El mayor órgano

De los tres órganos de la catedral, se sabe que el mayor -uno de los más célebres del mundo, con cinco teclados y cerca de 8.000 tubos- ha quedado intacto. Se encuentra ubicado justo a la entrada del edificio, una de las partes que ha sufrido menos.

De los otros dos no hay datos fiables todavía.

Las torres y la fachada

Auténticas joyas del arte gótico, las torres Norte y Sur y la fachada de Notre Dame, que dan a la catedral su icónica imagen. En esa fachada está el Pórtico del Juicio, esculpido e instalado entre 1220 y 1230, a partir del relato del Evangelio de san Mateo.

El Tesoro de Notre Dame

Fue una de las primeras cosas que se extrajeron. Dentro de ese «tesoro» está la túnica de lino del rey San Luis, del siglo XIII, pero también la corona de espinas y otras reliquias de la Pasión de Cristo, como un clavo de la crucifixión y un trozo de la cruz.

Los cuadros «Mays»

Alrededor de una cincuentena de cuadros conocidos como los «Mays», que forman parte de una serie de 76 regalados por la cofradía de los orfebres de París en homenaje a la Virgen María entre 1630 y 1707, se encontraban en el interior de la catedral.

Algunos de ellos fueron extraídos y trasladados al Ayuntamiento. Dentro han permanecido el resto, en las capillas laterales de las naves.

Riester precisó que los daños que se han apreciado hasta ahora en los cuadros se deben más al humo que al fuego. Probablemente no podrán sacarse hasta el viernes por motivos de seguridad y, cuando se haga eso, se trasladarán al Louvre para su restauración.


¡Hola! En el diario El País apostamos por la innovación para darte un mejor servicio, por esto creamos nuestra Suscripción Digital con la que podrás disfrutar de acceso ilimitado y descuentos.

Podrás acceder desde cualquier dispositivo a nuestra Edición PDF y a nuestro Archivo Histórico Digital, en el que estarán disponibles nuestras ediciones desde 1991.

Cada mañana recibirás nuestro newsletter, El Despertador, con un resumen de las todas las noticias locales, nacionales e internacionales que necesitas saber para empezar el día.

También obtendrás descuentos en todos los "Lugares Favoritos" de El País, pudiendo ahorrar en diferentes servicios y productos que incrementará tu presupuesto mensual.

Todo esto por sólo Bs.1,70 al día. Haz clic aquí y suscríbete.