La intolerable violencia volvió a aparecer en nuestro departamento. Esta vez se cobró la vida de una niña de 14 años en Bermejo. Una niña que apenas empezaba a vivir, vio el final de sus días a manos de sus asesinos.

La muerte ha sido cruel. Su desaparición se denunció el 21 de febrero, víspera de Carnaval, y su cuerpo apareció tirado en la carretera que lleva al ingenio azucarero el jueves 27 de febrero. Un escalofrío recorre el cuerpo con cada gota de información que se conoce del caso, del que por cierto la Policía ha informado con cuentagotas y apenas hubo partes oficiales.

En principio un adulto y dos adolescentes han sido capturados como presumibles responsables de lo sucedido, si bien todavía persisten numerosas especulaciones al respecto del hecho. Lo que no es especulación es el cuerpo sin vida de una niña de 14 años violentada y abandonada como despojo en una carretera secundaria.

La muerte de Carla, más allá de la edad, y más allá de si encaja a la perfección o no en el delito tipificado como feminicidio – el informe forense no habla de violación o vejaciones, etc., -, es sin duda una manifestación de crueldad y un abuso hacia una niña, que además es mujer, y en la que no cabe ninguna justificación.

La alerta no consistía en “inventar” fórmulas nuevas, ni en hacer experimentos. Hay cuerpos de seguridad, hay itinerarios para atender la violencia, hay tecnología… de lo que se trata es de que nadie descanse mientras haya una niña desaparecida; que nadie se conforme con el “vuelva usted mañana”; que nadie permita hacer campaña con cámaras que no funcionan.

Bermejo es una de las zonas rojas del departamento en lo que a feminicidios, violaciones y abusos se refiere, especialmente en niñas menores de edad. En el otro lado, es también el municipio que con más fuerza está reaccionando contra este tipo de hechos que se repiten ante la pasividad de las autoridades. Ayer, decenas de bermejeños de todas las edades tomaron las calles para repudiar el acto y exigir justicia. Pero también para apuntar detalles concretos que no pueden pasarse por alto.

La desaparición se denunció el viernes y apareció muerta el jueves. Por el medio, todo un carnaval en el que las pesquisas no parecen haber sido las suficientes pero que la Policía lo justifica con un procedimiento de supuesta negociación con los secuestradores, que evidentemente, acabó mal. El informe forense establece que la muerte se dio el mismo viernes o sábado por la mañana, por lo que ninguna negociación se sostenía en la credibilidad.

La misma población denunció otra evidencia. La niña fue al colegio. Se suponía que Bermejo contaba también con un sistema de seguridad por videovigilancia, pero nada de eso ha podido ayudar a tal vez evitar este caso, que deja una nueva herida abierta y una familia desolada. La Policía aclaró después que el sistema nunca funcionó.

Tarija sufrió un 2018 de terror con una docena de feminicidios; 2019 se contuvo algo, pero no ando tan lejos, y 2020 comienza mal. En 2018 se reaccionó declarando una Ley de Alerta, que tras muchos meses parece no haber tenido mayores resultados que los que la propia casualidad ha podido reportar para rebajar la cifra de muertos.

Alguien parece no haber entendido lo suficiente. La alerta no consistía en “inventar” fórmulas nuevas, ni en hacer experimentos. Hay cuerpos de seguridad, hay itinerarios para atender la violencia, hay tecnología… de lo que se trata es de que nadie descanse mientras haya una niña desaparecida; que nadie se conforme con el “vuelva usted mañana”; que nadie permita hacer campaña con cámaras que no funcionan.

Es necesario tomarse en serio la violencia de género y toda la demás, es necesario arrancarla de nuestras vidas. Nadie más debe morir como Carla. Pequeña. Descansa en Paz. Aquí lucharemos por Justicia.

#NiUnaMenos

#NiUnaNiñaMenos