La economía de los divorcios y matrimonios

En el año 2015 hubo 4.3 matrimonios y 1.9 divorcios por cada mil personas en 28 países de la Unión Europea. Otra estadística dice que uno de cada tres matrimonios termina en un divorcio. Además, entre 1965 y 2005 el número de personas que se casaron ha bajado con 45%. En estos últimos 50 años se ha optado cada vez más por vivir juntos sin un matrimonio.

Cuando escuchamos de los divorcios de gente famosa, lo único que recordamos es quien recibe cuántos millones y quién hizo qué. En general, no necesitamos preocuparnos de que Brad Pitt queda sin dinero y se ve forzado a vivir en la calle. Pero para el 99% de las personas, un divorcio si trae consecuencias económicas. La mayoría no piensa en esto cuando optan por divorciarse, enfocándose sólo en que el amor se terminó y que la vida solos será mucho mejor.

Primero, está la economía de escala. Los matrimonios solo necesita una casa, un auto, un seguro, un lavarropa, una conexión para servicios básicos, etc. En el caso de un divorcio cada uno necesita todo esto lo que es una pérdida para la economía. Segundo, es la organización de la familia. Normalmente, un matrimonio se organiza para maximizar el ingreso familiar. Una persona cuida niños y otro trabaja, uno cocina y otro limpia, etc. Después de un divorcio esta organización ya no funciona y genera tensiones permanentes.

Como resultado, las personas divorciadas ahorran menos y se estresan más. No tienen la misma eficiencia financiera. El saldo de los ingresos y egresos de una pareja divorciada es mucho menos que el de un matrimonio saludable. Las ventajas económicas de un buen matrimonio son grandes. Con más ahorros es más fácil llegar a los sueños y objetivos que una pareja tiene. Así, pueden llegar a este viaje a la playa en Miami, empezar un propio negocio o lograr que sus hijos puedan estudiar tranquilamente lo que quieran. ¿Suena mejor que gastar en dos casas, dos cocinas, dos de todo no?

Yo sé que con estas palabras avasallo lo romántico de un matrimonio, pero quizás se puede decir que con un matrimonio feliz es más fácil tener una economía saludable. Y cuando un matrimonio no necesita preocuparse de esto, tiene más tiempo para el romance…¿o no?

Escrito por Arnold Hagens, Magíster en Negocios Internacionales