La cosmovisión andina sobre el agua

    El agua como  ser divino

    El agua proviene de Wirakocha dios creador del universo, que fecunda la Pachamama (madre tierra) y permite la reproducción de la vida; es por tanto, una divinidad que está presente en los lagos, las lagunas, los ríos y todas las fuentes del agua, incluyendo los mares.

    En la región andina boliviana cuando un ojo de agua sale del interior de la tierra y se convierte en proporcionador del líquido elemento para la comunidad, los originarios definen ese hecho de la naturaleza como que una venita de la Pachamama está dando su sangre para que los hombres se alimenten y no perezcan, es la creencia mística social trasmitida de generación a generación.

    El gua como derecho universal y comunitario

    El agua permite la integración de los seres  vivos, la articulación de la naturaleza y de la sociedad humana. Es la sangre de la tierra y del universo. Permite practicar la reciprocidad en la familia, grupos de comunidades y familias andinas. Ordena la vida de los individuos, presenta la diferencia no como oposición sino como complementariedad, y facilita la solución de los conflictos sobre la base de acuerdos comunitarios.

    El agua como expresión de flexibilidad y adaptabilidad

    El agua se comporta de acuerdo a los ecosistemas, circunstancias y coyunturas y no sigue normas rígidas. Depende del tiempo, climas y de la topografía. La sociedad andina, como el agua, está en continua apertura frente a todo lo que encuentra, incorpora selectivamente a los elementos de las otras culturas y grupos humanos.

    El agua como recreación social

    El agua es la recreación de la diversidad en el espacio y el tiempo, en las organizaciones comunitarias, en la participación de la población, permitiendo la autodeterminación de las comunidades, en discusión y diálogo permanente con la naturaleza.

    El agua como ser creador y transformador

    El agua sigue leyes naturales de acuerdo a las condiciones de los territorios y por ello implica la creación y aplicación de conocimientos y habilidades obtenidos durante siglos. Implica la generación de una infraestructura hidráulica que permita cosechar y distribuir el agua, sobre la base de una gestión mancomunada y eficiente.

    Esos diferentes conceptos y definiciones, son el pensamiento diverso que las treinta y seis nacionalidades existentes en el territorio del Estado Plurinacional de Bolivia conjugan basados en el artículo 5.1 de la actual Constitución Política del Estado

    De esos conceptos, sociológicamente y mediante la sintaxis antropológica, todos los llamados pueblos originarias y campesinos, sustantivan lo femenino  por sobre el masculino, porque primero en el orden de las deidades naturales, Wirakocha está presente pero solamente con la energía y el calor que irradia, mientras que la Pachamama está destinada a estar en convivencia con los hijos del dios supremo y habitan en el mismo suelo y lugar llamado el suelo del planeta.

    Por ello es de que en la cultura Tiwanacota y en la Puerta del Sol del templo de Kalasasaya en Tiahuanaco, en el frigio de la portada, hay  dieciséis  símbolos que significan más que las imaginadas expresiones y explicaciones de cómo, cuándo, dónde y por qué el agua está representada en las ramas de trigo, y en el aurea de cada dios de las numerosas divinidades que forman la cosmovisión andina, que expresan además otras diversas conceptualizaciones sociales y de organización humana llegando a lo específicamente científico y del cómo para entonces ellos ya definían el llamado Sistema Solar.

    La visión expresiva y descriptiva de las costumbres en la cultura de los llamados pueblos orientales o más propiamente tupi guaraníes, no es muy diferenciada porque para todos ellos “yahú yeté” es la vida misma con la que conviven y para entenderse que el agua es madre y vida, por ello es de que ingresar al caudal de los ríos grandes o pequeños y sustraer fauna diversa de peces, es que la madre tierra está complaciente con sus hijos y por ello les da el alimento que necesitan junto con los que el bosque produce, de manera que solamente tienen que armonizar los sabores y gustos de lo que la naturaleza les proporciona.