La bandera de Iruya

Documento facilitado por el Ing. Alfonso Vacaflores Ayo Prof. María Inés Garrido de Solá

La Bandera que se encuentra depositada en la Iglesia de San Roque y Ntra Sra del Rosario en Iruya -Provincia de Salta-, esta compuesta por una franja central y dos laterales.
Las laterales no se corresponden con la central, ni en la textura de la tela ni en su estado de conservación, lo que sumado a la memoria colectiva, a la bibliografía y documentación consultada, imponen su tratamiento por separado.

La Franja central coincide con lo que fue un estandarte de guerra en la época de la independencia. Su antecedente es la “coronela” con el Escudo Real estampado, usada en los regimientos del ejercito español.

Asumido el ejercicio del gobierno por parte de los americanos en Mayo de 1810 y la soberanía política en representación del pueblo por la Asamblea General Constituyente a comienzos de 1813, en Salta y Jujuy en los festejos del tercer aniversario de la primera de las decisiones tomadas, para presidir los festejos en mayo de 1813 -como ya no cabía la presencia del pendón real-, se enarbolaron los “estandartes de la-libertad”. en los que en reemplazo del escudo de las armas reales se estampo el sello de la Asamblea -origen del escudo nacional-, el que representaba al nuevo soberano.

(1) Es el que aparece -con pequeñas variantes-, en la Franja central de la bandera de Iruya.
Una elipse trazada verticalmente y cortado su campo en dos partes iguales por el diámetro menor de la Figura.

El cuartel superior es del color natural de la tela -amarillenta por el paso del tiempo-, el inferior más oscuro hoy amarronado, evidencia que Fue coloreado, es decir invertidos en su color con respecto al original.

Dos brazos – no desnudos-, uno inclinado ligeramente de abajo hacia arriba y el otro a la inversa, se mueven de ambos lados del cuartel inferior y sus manos encajadas sostienen la pica, cuya base no llega al pie de la elipse.

La pica alza un gorro frigio, con su tradicional color rojo, a una altura de la parte central del cuartel superior, que remata cerca de la extremidad superior de la elipse.

El campo esta flanqueado por una rama de laurel por un lado y por el otro de una que parece ser de especie distinta, unidas abajo por un lazo de cinta y abiertas arriba coronadas por un sol esplendente -no naciente-, en forma de disco con cara completa, rodeada de rayos rectos -no alternados con ondulantes-, pero si con un áurea resplandeciente de gran tamaño.

La presencia de trofeos militares: un tambor y puntas de bayonetas, se corresponden con la moneda de oro mandada a acuñar por la Asamblea General Constituyente, en la casa de la Moneda de Potosí a principios de 1813, la que por este medio estampaba su soberanía, en el lugar que antes ocupaban las Armas Reales (2), este detalle refuerza la fecha de su origen.

Los estandartes se hacían con la tela disponible, en este caso es rústica como si fuera liencillo, raído en partes por el paso del tiempo.

Los colores identificables son sólo el amarillo y el rojo, el resto es amarronado ya sea por la acción del tiempo o por la falta de disponibilidad de otros.

Su forma es rectangular, pero los bordes unidos a las franjas laterales no se muestra raídos ni deshilachados y el escudo no esta centrado, lo que evidencia que fueron recortados, convirtiendo al alto mayor que el ancho.

Sus medidas son aproximadamente: 1,88 mts de alto por 0,67 mts de ancho.(3).
Si ésta hubiera sido la franja de una bandera, el escudo sería vertical pero la franja horizontal, la posición coincide con la de un estandarte.

Los estandartes no eran extraños en los ejércitos de la independencia, La Bandera del Ejercito de los Andes fue uno de ellos. En este caso es muy posible, que estuviera al frente de las milicias campesinas lugareñas en los combates librados contra las fuerzas españolas en Colanzuli el 25 de noviembre de 1817 y en Iruya el 12 de mayo de 1819.

Múltiples fuentes dan testimonio de ambos combates. El primero aparece citado en un parte de guerra de Manuel Arias a Güemes, fechado el 28 de noviembre de 1817 y que dice entre otras cosas: “De mi parte he tenido dos hombres muertos (…) Estos han labrado con su sangre 1a defensa de nuestra libertad. Una partida que tenía por Colanzuli y que no .se me ha reunido, ha tomado dos prisioneros de los granaderos de reserva, ambos con sus fusiles y municiones, y un muchacho pequeño que venia incorporado al enemigo” (4).

Reconocidos historiadores de Salta y Jujuy -Atilio Cornejo, Emilio Bidondo, Ricardo Rojas y Ricardo Solá entre otros-, citan ambos combates en sus más destacadas obras. (5-10)
Las fuentes son incontestables en cuanto a la existencia real de los mismos y aunque no aparezca citado expresamente, el estandarte tras el cual marcharon los héroes de ambas jornadas, la correspondencia es total con la época, el lugar y la situación, por otra parte era común que esto no se mencionara, es mas no había razón alguna para hacerlo, porque no eran parte de un ejército regular.

Con respecto a las franjas laterales, ni la textura de la tela, ni su color, ni su estado de conservación se corresponden con la época de los combates de Colanzuli e Iruya respectivamente.

Por la fechas de los combates podría plantearse el interrogante ¿porque el uso de un estandarte de guerra cuyos elementos se remontan a 1813?, cuando el Congreso reunido en Tucumán, tras declarar la independencia el 9 de Julio de 1816, había establecido como distintivo de la nueva nación a la bandera celeste y blanca.

En esto no sólo deben haber influido las distancias, la dificultad de las comunicaciones y el ser escenario de la guerra, sino que quedó expresamente establecido por el Congreso que la misma: “se usaría como bandera menor por parte de los ejércitos, buques y fortalezas”(11).

Aquí no se trata del ejército regular en operaciones sino de los heroicos cuerpos de las milicias campesinas lugareñas, las que mediante la guerra de recursos, llevaron adelante la gloriosa defensa de la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata; conducidos por Güemes y sus Capitanes, entre los que se destacaban Manuel Arias y Luis Burela, cuyos hombres fueron los que definieron a favor de la libertad el primer y segundo combate respectivamente (12)
Diez años después, en el año 1829 el General Andrés Santa Cruz se hizo cargo del gobierno de Bolivia y en agosto de 1836 reunía en un sólo estado a las Repúblicas de Bolivia y del Perú.

El ahora mariscal Santa Cruz frente al gobierno de la Confederación Peruano-Boliviana, a mediados de 1836 empezó a hacer sentir su presión expansionista sobre Chile y la Confederación Argentina.

La hostilidad de sus actos llevó a que Rosas -a quien las provincias le habían conferido autoridad para la dirección de los negocios de la paz y guerra-, el 19 de mayo de 1837 le declarara la guerra.

Los bolivianos iniciaron las hostilidades y otra vez -como en el pasado-, el frente salto-jujeño se convertía en escenario bélico.

“El propósito de Rosas fue que la guerra contra Bolivia estuviese a cargo de sáltenos y jujeños” (…) En realidad, no estábamos preparados para una guerra y sobre todo no lo estaban salteños y jujeños quienes eran los destinados a sostenerla”.(13)

Pero a los descendientes de los heroicos gauchos se les presentó un nuevo desafío en defensa de la tierra y la libertad. Esa debió ser la ocasión para marchar nuevamente tras el histórico estandarte de 1817, al que le agregaron las franjas laterales azul turquí.
Esta suposición no es antojadiza, sino que esta sustentada en estudios de especialistas sobre las banderas de la época de Rosas, cómo el que entre otras cosas dice; “Fue precisamente el 13 de abril de 1836, al cumplir el general Rosas el primer aniversario de su ascensión al mando, cuando le fue obsequiada una bandera cuyos colores diferían notablemente de los conocidos hasta el momento. El azul celeste había sido reemplazado por un azul turquí casi índigo (…)
Dícese que el azul turquí se empleó en la necesidad de no utilizar el celeste divisa unitaria. Por otra parte el mismo Rosas en carta al gobernador de Santiago del Estero, general Juan Felipe Ibarra, fechada el 11 de junio de 1836, sostenía que el color de la bandera no era el celeste sino el ya mencionado azul turquí (…)
Las banderas provistas al Ejercito y Policía serán todas de un tamaño uniforme (…) Formadas por dos franjas laterales de color azul turquí y una central blanca, llevando esta última un sol o el escudo nacional. En las cuatro esquinas: gorros frigios y en las tres bandas inscripciones pintadas sobre la tela (…) Los nuevos símbolos y las inscripciones identificaban a los Federales.

Estas banderas argentinas fueron provistas a los cuerpos militares a partir del año 1836, “encontrándose por consiguiente en la guerra contra el presidente de la confederación peruano-boliviana, mariscal D. Andrés de Santa Cruz (1837- 1839). (14)
Iruya tenia ya la franja central con el escudo -con un significativo valor histórico-, a la que agregó las laterales azul turquí, de aproximadamente 0,67 mts por 1.88 mts de alto cada una. La primera los identificaba con su pasado glorioso y las segundas los identificaba con las fuerzas de la Confederación Argentina frente al enemigo: los invasores bolivianos.(15)
El ejército de la Confederación Argentina marchó tras la enseña reconocida como oficial en esa época y de la que varios ejemplares se encuentran hoy custodiados en museos históricos.

El 11 de junio de 1838 las fuerzas de la Confederación Argentina al mando del Teniente Coronel Virto, recuperaron Iruya en poder del enemigo, pero tras seis lloras de lucha cuerpo a cuerpo los argentinos se retiraron fracasando en su empeño.(16)
La participación de las milicias locales está descontada pues se trataba de recuperar su tierra y la de sus ancestros, pero además por que ya hemos dicho que fueron salteños y jujeños los que llevaron el peso de la guerra.

De allí que el Gobernador y Capitán General Propietario de la Provincia de Salta Don Felipe Heredia el 2 de agosto dirigiéndose a la Junta General de Representantes citaba el estado de beligerancia, como motivo de la demora en la convocatoria de la misma, estando concluido su mandato y entre otras cosas decía que cuando: “el tiempo anunciaba como posterior la época de la realización de aquel acontecimiento tan plausible, el suceso de Iruya, la Jornada de Cuyambuyo…(17)
Los enemigos agregaron toda la Puna de Jujuy a Bolivia en aquel año, pero en los últimos meses y comienzos de 1839 el Mariscal Santa Cruz sufrió sucesivas derrotas en el Perú frente a Chile y una sublevación en Bolivia trajo la paz.

El nuevo gobierno boliviano reconociendo que la guerra promovida por Santa Cruz contra la Argentina fue injusta mandó a desocupar la Puna, quedando las fronteras como eran en 1836 cuando se iniciaron las hostilidades.
“Jujuy Salta… supieron llevar con heroísmo admirable las amargas vicisitudes de una guerra injusta… Fueron como en la independencia, los vigías que supieron conservar incólume el sagrado recinto de la patria.” (18)
Muchos son los historiadores que en sus obras se refieren a este conflicto, citando el combate de Iruya entre otros José Maria Rosa (19) y Félix Best (20).
Puede ser que esta bandera haya acompañado a los lugareños en otros episodios en defensa de su tierra o de su libertad, pero ya no tienen que ver con su origen, aunque si con su historia recogida por la memoria colectiva y que intentan dejarla escrita para las futuras generaciones, a través de Ordenanzas Municipales y hasta de los folletos que distribuyen entre los turistas. El fondo bibliográfico y documental respaldan a esa memoria colectiva, con respecto al valor de éste legado del pasado, sobre el que deben implementarse acciones para su conservación y el acondicionamiento de su lugar de depósito en custodia.

Citas Bibliográficas y Documentales
1. Jacob Ricardo. Los Colores Nacionales. Rev. Todo es Historia Nº 300. Pág. 8 a 37. Bs. As. 1992.
2. Levene Ricardo (D). Historia de la Nación Argentina. T. VI. Pág. 295. El Ateneo. Bs. As. 1962.
3. Fotografías Anexo.
4. Güemes Luis. Güemes Documentado. T. 5 Pág. 96. Plus Ultra. Bs. As. 1980.
5. Cornejo Atilio. Apuntes Históricos de Salta. Pág. 640. Inst. de San Felipe y Santiago, de estudios Históricos de Salta. Bs. As. 1937.
6. Bidondo Emilio. Contribución al Estudio de la Guerra de la Independencia en la Frontera Norte. T. II Pág. 14 y 215. Circulo Militar. Bs. As. 1968.
7. La Guerra de la Independencia en el Norte Argentino. Pág. 170 y 182. EUDEBA. Bs. As. 1976.
8. Coronel Juan Guillermo Marquiegui. Un personaje americano al servicio de España. Pág. 174 y 175. Servicio Histórico Militar. Madrid. España. 1982.
9. Solá Ricardo. El General Güemes. Su actuación en la Guerra de la Independencia y su justificación ante la posteridad. Pág. 238. Circulo Militar, Bs. As. 1933.
10. Rojas Ricardo. Archivo Capitular de Jujuy. T. IV (Mapa), Bs. As 1944.
11. Sociedad de Historia Argentina. Documentos Relativos a la Creación de la Bandera Argentina. Bs. As. 1962.
12. Yaben Francisco. Los Capitanes de Güemes. Cnel. Manuel Eduardo Arias y Luis Burela. Pág. 11 y 22. Litio Bs. As. 1971.
13. Colmenares Luis Oscar y otros. Las relaciones de Salta con Bolivia hasta la dimisión del presidente Santa Cruz. Pág. 93 y 95. Inst. de San Felipe y Santiago de Estudios Históricos de Salta.Gofica. Salta. 1999.
14. De Lellis Juan. Las Banderas de Rosas Rev. Todo es Historia. Nº 19. Pág. 81 y 89. Bs. As. 1968.
15. Fotografías Anexo.
16. Pbro. Vergara Miguel Ángel. La República Argentina contra el Mariscal Santa Cruz. Inst. de San Felipe y Santiago de Estudios Históricos de Salta. Pág. 20. Salta. 1937.
17. Archivo y Biblioteca Históricos de Salta. Carpeta Agosto de 1838.
18. Pbro. Vergara, Miguel Ángel. Ob. Cit. pág. 22.
19. Rosa José María. Historia Argentina. T. IV. Pág. 262 y 264. Juan Granda. Bs. As. 1965.
20. Best Félix. Historia de las Guerras Argentinas. T. II. Pág. 172 y 173. Peuser. Bs. As. 1960.


¡Hola! En el diario El País apostamos por la innovación para darte un mejor servicio, por esto creamos nuestra Suscripción Digital con la que podrás disfrutar de acceso ilimitado y descuentos.

Podrás acceder desde cualquier dispositivo a nuestra Edición PDF y a nuestro Archivo Histórico Digital, en el que estarán disponibles nuestras ediciones desde 1991.

Cada mañana recibirás nuestro newsletter, El Despertador, con un resumen de las todas las noticias locales, nacionales e internacionales que necesitas saber para empezar el día.

También obtendrás descuentos en todos los "Lugares Favoritos" de El País, pudiendo ahorrar en diferentes servicios y productos que incrementará tu presupuesto mensual.

Todo esto por sólo Bs.1,70 al día. Haz clic aquí y suscríbete.