La agenda pendiente

Existen muchas promesas y compromisos adquiridos con Tarija que deben concretarse, independientemente de quién esté en el poder, y quién pretenda estarlo en el corto plazo

Después de un 2019 consagrado a las elecciones, resulta preocupante la sola posibilidad de que 2020 se convierta exactamente en lo mismo. En principio no debería por qué, puesto que se suponía que un Gobierno de Transición, cuya única misión era convocar elecciones, tenía precisamente las manos libres para destrabar algunos asuntos que los políticos hipotecados y con ambición de futuro no quieren destrabar. Por el momento, no lo parece.

Al contrario, existen otros asuntos que sí tienen ciertos sesgos, y que requieren del apoyo popular en las ánforas – no en los twitter -, que no deberían afrontarse en periodos de transición, y que sin embargo sí parecen interesar a determinados sujetos.

En lo que respecta a Tarija, uno de los debates de fondo que más urge enfrentar es el del Pacto Fiscal nacional, mientras, los hidrocarburos dan sus últimos coletazos y la industrialización no parece estar en las prioridades del Gobierno de Jeanine Áñez. Mientras que para un Gobierno electo y con afán de reproducción, la posibilidad de soltar recursos pasa por ser remota; la posibilidad de un consenso beneficioso para todos los bolivianos en un contexto de interinidad se antoja como una oportunidad.

En hidrocarburos, los problemas venían siendo de gran tamaño desde hace años, aunque el Ministerio anterior haya negado exhaustivamente esta posibilidad, festejando por todo lo alto hasta la más mínima intención de acuerdo

En hidrocarburos, los problemas venían siendo de gran tamaño desde hace años, aunque el Ministerio anterior haya negado exhaustivamente esta posibilidad, festejando por todo lo alto hasta la más mínima intención de acuerdo, mientras el actual aún se debate en cómo enfrentar el futuro inmediato. En el aire pende un contrato con Brasil, una adenda con Argentina y varios proyectos de exploración y explotación en Bolivia que han estado demasiado tiempo subordinados a los intereses políticos y que ahora necesitan definiciones. Para Tarija, cualquier decisión en este campo sigue siendo fundamental por su dependencia en los ingresos, sobre todo mientras no se corrija el modelo de financiación autonómica, a todas luces incompleto.

La industrialización del gas es también un asunto aparte de interés para Tarija en general y el Chaco en particular. Una oportunidad para convertirse en un foco de desarrollo y dejar de ser un simple escenario de extracción. Por el momento el silencio ronda alrededor de estos proyectos por un Gobierno en el que se han incorporado actores que nunca vieron claro eso de hacer de Bolivia un país industrial y soberano.

Además hay muchos más temas pendientes que requieren de acciones concretas, tanto en grandes marcos: Turismo, desarrollo agropecuario, desarrollo digital, etc., como en aspectos concretos que requieren respuestas: Que la ABC asuma la variante Canaletas – Entre Ríos que durante años se ha deteriorado bajo administración de la Gobernación siendo un tramo construido para la Red Vial Fundamental; por ejemplo, o que se garanticen los recursos para la planta de tratamiento de aguas residuales de San Luis; o todo lo que tiene que ver con la cadena productiva del vino y otros; o la tercera frontera con Argentina por Jujuy; o el equipamiento del Materno Infantil o el Oncológico; o la doble vía Yacuiba – Villa Montes. Y muchos más.

Es tiempo de ponerse a trabajar, porque las promesas están todavía recientes y no se puede perder todo un año en lo mismo.