La adicción al deporte

José Arciénaga  Preparador físico

El deporte es una vía de desarrollo personal en todas las etapas de la vida; es un medio de educación en psicomotricidad, intelectual y personal en edades escolares; la belleza y el físico cobran importancia en edades más cercanas a la madurez; y un medio para mantenimiento de salud en las etapas de la vejez. En definitiva, ha pasado a formar parte importante de la vida de las personas en todas las etapas de su desarrollo. Practicar deporte contribuye a la idea actual del desarrollo personal: alcanzar objetivos produce altas dosis de satisfacción

El hecho de priorizar el deporte a cualquier otra cosa: pareja, amigos, familia o incluso trabajo es la primera señal de alarma para el entorno del adicto al deporte. Y aunque este exceso conlleve un deterioro físico, el adicto quiere realizar deporte compulsivamente. Siente la necesidad y siente el deseo de realizarlo aunque se vean comprometidos su entorno o su salud. Con todo esto, nos encontramos con una línea muy fina entre la práctica deportiva y la adicción a dicha actividad.

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Otros, antes que nosotros, se han preguntado ¿por qué el deporte genera adicción? Podemos responder a esta cuestión mencionando los múltiples beneficios o recompensas que obtenemos del deporte: mejora de la salud física, aumento del estado de ánimo, autoestima y relaciones sociales, confianza en uno mismo.

Ésto conlleva un riesgo: que se desencadene un proceso similar al que se produce con el consumo de drogas. Podemos considerarlo entonces como una habituación a un estímulo. El deseo a repetir esa euforia que produce el ejercicio puede resultar compulsivo.