Johnson niega controles aduaneros en Mar de Irlanda

El primer ministro conservador, Boris Johnson, negó este domingo la veracidad de un informe oficial revelado por los laboristas donde se advierte que habrá controles aduaneros en la frontera norirlandesa después del Brexit.

Informe

Somos el gobierno británico, por qué pondríamos controles sobre las mercancías que van de Irlanda del Norte a Gran Bretaña y viceversa, preguntó el gobernante en una entrevista transmitida este domingo por la televisora Sky News.

Según Johnson, la valoración hecha por funcionarios de su propio gobierno sobre el impacto del Brexit en esa provincia británica fronteriza con la República de Irlanda una vez que el país abandone la Unión Europea (UE) está equivocada.

Los documentos mostrados a la prensa el viernes pasado por el líder opositor, Jeremy Corbyn, advierten que no se puede descartar la implementación de chequeos regulatorios a las mercancías en el Mar de Irlanda, una vez que se concrete el divorcio pactado por ahora para el 31 de enero de 2020.

De acuerdo con el Primer Ministro, quien aspira a recuperar este jueves en las elecciones generales la mayoría parlamentaria que le permita sacar al Reino Unido de la UE en la fecha acordada, los únicos controles, si los hubiera, serían en la frontera entre la provincia británica de Irlanda del Norte e Irlanda.

En otra parte de la entrevista con Sky News, Johnson reiteró que, de mantenerse en el poder, los conservadores aplicarán un sistema de inmigración basado en un sistema de puntuación que priorizará a las personas con determinados talentos y habilidades.

Los primeros violinistas, los físicos nucleares, las primeras bailarinas pueden venir simplemente en virtud de lo que pueden aportar, explicó el líder Tory, quien agregó que luego le seguirán los obreros calificados como las enfermeras, y por último aquellos sin una profesión, que entrarían de forma temporal para hacer trabajos específicos por un tiempo determinado.

Johnson también volvió a negar este domingo las acusaciones hechas por los laboristas, también a partir de documentos oficiales filtrados a la prensa, de que el gobierno conservador está negociando con Estados Unidos la inclusión del sistema de salud pública en el acuerdo de libre comercio que firmarían Londres y Washington una vez conseguido el Brexit.

Las elecciones generales británicas, inicialmente previstas para mayo de 2022, fueron adelantadas para el 12 de diciembre con el objetivo de tratar de desbloquear el bloqueo del Parlamento al tratado de retirada de la UE negociado por los Tories, quienes perdieron la mayoría en la Cámara de los Comunes como resultado de las pugnas internas provocadas por la crisis.

Aunque la mayoría de los sondeos vaticinan que los conservadores sobrepasarán los 326 curules necesarios para gobernar en solitario en la siguiente legislatura, algunos analistas advierten que los laboristas podrían tener un repunte, pues todavía hay muchos votantes indecisos.

Los laboristas, que son la segunda fuerza política del país, prometen negociar un nuevo acuerdo del Brexit y luego someterlo a otro referendo en el cual los británicos tendrían la opción de votar a favor de permanecer dentro de la UE.

También aseguran que renacionalizarán la mayoría de los servicios básicos como el gas y la electricidad, e incrementarán el gasto social, además de implementar una Gran Revolución Verde para garantizar la protección del medioambiente.

El repunte de los liberales demócratas, los nacionalistas escoceses y galeses y los Verdes también podrían restar votos a los dos principales partidos, por lo que tampoco se descarta que ninguno de ellos obtenga la mayoría parlamentaria para gobernar en solitario.

Las próximas elaciones tendrán un matiz especial toda vez varias autoridades, principalmente desde el parlamento, pidieran a Estado Unidos se mantenga al margen de las mismas.