Guaraníes temen que transgénicos afecten la salud de sus tierras

El suelo tierra se degrada, es un daño irreparable que sufre y para que vuelva a ser fértil cuesta un procedimiento muy largo, disminuye su capacidad de producir, no solo por los transgénicos, sino también por los químicos que se utilizan

El Chaco boliviano

El pueblo guaraní vive de lo que la tierra produce de manera ecológica, sana, el ingreso de material transgénico lo único que hará es dañarla con los productos químicos que conllevan, serán afectados otros alimentos que la naturaleza brinda y a futuro afectará la vida y a las generaciones futuras, adelantó el presidente de la Asamblea del Pueblo Guaraní (APG) de Bolivia, Justino Zambrana.

El 7 de mayo, el Gobierno emitió el Decreto Supremo 4232 que indica: “de manera excepcional se autoriza al Comité Nacional de Bioseguridad establecer procedimientos abreviados para la evaluación del maíz, caña de azúcar, algodón, trigo y soya, genéticamente modificados en sus diferentes eventos, destinados al abastecimiento del consumo interno y comercialización externa”.

Evaluación

Zambrana apuntó que, luego de realizar una evaluación al respecto, esa disposición fue emitida “sin ver la vida,” por lo que llamó al pueblo boliviano hacer conciencia sobre ese tipo de siembras que solo interesa a los grandes empresarios y que afectará de manera nociva las pocas tierras de cultivo que existen en el Chaco boliviano porque las deteriora y acorta su vida.

“La tierra se degrada, es un daño irreparable que le causa y para que vuelva a ser fértil cuesta un procedimiento muy largo, disminuye su capacidad de producir, no solo por los transgénicos, sino también por los químicos que se utilizan como los herbicidas, eso supone un envenenamiento dela población, es nos preocupa a la APG”, reclamó.

Subrayó que en el país desde hace mucho tiempo se consumen productos de origen transgénicos provenientes del contrabando argentino y que el anterior Gobierno no hizo nada para frenarlo ni controlarlo y lo mismo sucede con el actual.

“Hacemos una llamado a las autoridades departamentales, nacionales, del legislativo, y el ejecutivo, nosotros mismos nos estamos envenenando sin ver bien las consecuencias para las generaciones futuras”, sostuvo a tiempo de subrayar que esos productos causan diversas enfermedades.

Subrayó que el pueblo guaraní siempre consumió alimentos sanos, naturales, pero los intereses de las grandes empresas impulsan el ingreso de los transgénicos al país y nadie hace nada, apuntó que las personas ya sufren dolencias por el consumo de productos de ese tipo que ingresan al país de contrabando.

A su turno, el director del Centro de Estudios Regionales para el Desarrollo de Tarija (Cerdet), Guido Cortez, explicó que en el Chaco boliviano existe mucha producción de subsistencia, no solo del maíz, sino también frutos silvestres como el algarrobo o de alimentos como la miel natural que es orgánica.

Sería recomendable, dijo, no introducir productos transgénicos para evitar afectar, por ejemplo, a las abejas o perder  la biodiversidad existente en esta región. Si bien no hay pruebas concluyentes sobre el riesgo que conllevan ese tipo de cultivos, se conoce que el riesgo con el suelo son los herbicidas como el glifosato.

Informó que en Europa no son aceptados este tipo de siembras hasta que haya una mayor información científica concluyente, por lo tanto consideró que se debe tomar con mucha precaución el tema y esperar un poco más de tiempo  hasta que se conozcan los resultados de las investigaciones.

Lo que conocemos es que casi el 99 por ciento de la soya en Bolivia es transgénica – indicó -, en el caso del maíz se ha empezado a producir tanto en Yacuiba como en Santa Cruz, de forma un poco clandestina, no muy abiertamente, pero está empezando a crecer”.

Lo que sí se ha demostrado es que no necesariamente tengan un mayor rendimiento, eso sucede al principio, pero con los años baja la utilidad. Por otra parte, también señaló que a Bolivia ingresan camiones enteros con productos transgénicos procedentes de la Argentina y que pasan la frontera transportados por los bagalleros y sin ningún control.