Griezmann, el Bleu más celeste

No puede pasar sin su mate, tiene un castellano perfecto y el padrino de su hija no es otro que el capitán de Uruguay, Diego Godín. ¿Nos referimos a un jugador de la Celeste? No: a Antoine Griezmann. El delantero de los Bleus habla con FIFA de su próximo adversario en la ronda de cuartos, que supondrá para él un choque deportivo y emocional a la vez, puesto que lo admite sin rodeos: “Uruguay es mi segundo país”.

Unas horas después de clasificarse para cuartos de final contra Argentina (4-3), el ariete francés volvió a vibrar con la victoria de los Charrúas sobre Portugal. “Me ha emocionado mucho su clasificación, es una nación y un pueblo que a mí me encantan”, explica.

“Tengo muchos amigos allá, va a ser estupendo jugar este partido y un momento muy intenso en el aspecto emotivo”, dice, ya entusiasmado, el futbolista, que cree tener él mismo “un estilo de juego uruguayo, un poco como Cavani”.

Su idilio con este pequeño país de tres millones de habitantes empezó en la Real Sociedad. Su entrenador de entonces, Martín Lasarte, apostó por él en la élite, y su compañero Carlos Bueno, uruguayo y ex del París Saint-Germain, ejerció de mentor suyo. Fue él quien lo inició en el mate, bebida que Grizou siempre lleva ahora consigo en cualquier viaje, e hizo que se enamorase de su antiguo club, el Peñarol. El internacional francés no se pierde ningún partido de los aurinegros, y conoce todos los cánticos de las gradas.

“Siempre ha habido al menos uno o dos uruguayos en mis clubes”, explica Griezmann, nacido en la pequeña ciudad de Mâcon hace 27 años y que se codeó con Diego Ifrán en la Real Sociedad, para luego conocer a Christian Rodríguez, ‘el Cebolla’, cuando fichó por el Atlético de Madrid.

La historia continúa actualmente en el cuadro colchonero, donde comparte vestuario con José Giménez y Diego Godín desde 2014. “Diego es un gran amigo. Estoy siempre con él, dentro y fuera de la cancha. Y por eso es el padrino de mi hija. Fue él quien me animó a fichar por este club”, confiesa Griezmann, de quien Godín dice que “le gusta lo que somos, nuestras costumbres, nuestra música, ¡y bebe más mate que yo!”.

Al margen del aspecto sentimental, el artillero aprecia especialmente el estilo de los campeones de la primera edición de la Copa Mundial de la FIFA™, la de 1930. “El juego y el estado de ánimo son muy parecidos a los de mi club: mucha solidez atrás y a por todas arriba. En mi opinión, Edinson Cavani es el mejor delantero. Trabaja por el equipo, se ofrece diez mil veces dentro del campo y se entrega siempre al máximo. Y dentro del área solo necesita uno o dos toques para disparar”.

Uruguay, que ha sido pues, el hilo conductor de la carrera de Antoine Griezmann, volverá a cruzarse con él, aunque esta vez como adversario. Y ahora deberá blindarse ante todos los sentimientos que le suscita para poder alcanzar las semifinales.