Federalismo, un debate precipitado

Las autonomías han fracasado por muchas razones, principalmente porque no tienen claras sus competencias ni mucho menos su financiación. Tarija, aunque parezca mentira, es el departamento que más la ha desarrollado. El debate federal toparía con lo mismo

En una ronda de entrevistas políticas que hizo este diario anterior a la campaña, pero prácticamente con los mismos protagonistas, todos ellos hablaron de una profundización de la autonomía antes de hablar de un Estado Federal. No tanto porque la norma lo permita o no, ya que evidentemente requeriría abrir la Constitución, sino por los pocos avances que se han dado en el actual régimen autonómico, que difícilmente permite comprobar si se han alcanzado las costuras o por el contrario, ni siquiera se ha arrancado.

El tema lo ha puesto en la agenda el cabildo de Santa Cruz, un evento muy bien pensado y con éxito de participación, que no tenía muchas posibilidades de salir limpio por la efervescencia política del momento, y sin embargo lo logró al introducir la demanda federal que en realidad no estaba en el debate.

La federalización es un paso más allá, del que sin embargo el centro de discusión es el mismo: qué recursos tendrá cada uno y de qué se encargara.

Las respuestas en lo político han sido diferentes y más o menos predecibles. El MAS no ha rechazado de plano, Bolivia Dice No ha dicho que ya estaba en su agenda porque son los más autonomistas del país – tirando esta vez de Demócratas -, mientras que Comunidad Ciudadana se ha abierto al debate recordando que Mesa estuvo en el Gobierno donde se tomaron las grandes decisiones, aunque algún vocero trató de explicar al cabildo lo que en realidad quería el cabildo.

Las autonomías han fracasado por muchas razones, principalmente porque no tienen claras sus competencias ni mucho menos su financiación. Tarija, aunque parezca mentira, es el departamento que más ha desarrollado su autonomía aunque sea de aquellas maneras y con todos los errores y fallos posibles en su aplicación. Santa Cruz, por ejemplo, tardó una eternidad en aprobarlo y acabó descafeinándolo.

Es cierto que detrás del pedido de la autonomía entre 2005 y 2008 se escondieron muchos sentimientos ultras y algunas intenciones separatistas, lo que a su vez obligó a diseñar un proceso muy tutelado y sin contenido real. Pero la situación hoy es diferente.

Sin autonomía financiera no hay autonomía posible, y de momento, las Gobernaciones son poco más que figuras decorativas con alguna relevancia política y capacidad para hacer obras testimoniales o decorativas, pero que muy poco pueden incidir en la vida real de sus ciudadanos o resolver los problemas reales de la gente.

La autonomía se sustenta sobre unos recursos volátiles sobre los que no se tiene ninguna capacidad de incidir. En Tarija sabemos bien. El precio de los hidrocarburos se fija en Nueva York y los volúmenes exportados en otros despachos no más accesibles.

En esa medida es que el Pacto Fiscal resultaba una medida necesaria tanto para clarificar competencias como para garantizar los recursos necesarios para brindarlos sin amarguras. La federalización es un paso más allá, del que sin embargo el centro de discusión es el mismo: qué recursos tendrá cada uno y de qué se encargara.

Normalmente son los departamentos más grandes y dinámicos los que apuestan por la federalización, conscientes de que sus recaudaciones son mayores. En el camino de la federalización se deben discutir fondos de solidaridad, de compensación, etc… y muchas cosas que evidentemente no entran en dos semanas de campaña, donde apenas se recuperan los viejos miedos de las regalías, de la capitalía y de lo que se pierde, no de lo que se gana.