Evo deja Bolivia y acelera el traspaso constitucional

El presidente dimisionario partió rumbo a México. Tras la explosión de violencia en El Alto y la reiteración de las Fuerzas Armadas de proteger el Estado sin atacar a los ciudadanos, Morales puso rumbo a México tras aceptar el ofrecimiento de asilo político realizado por ese país. Se trunca el mandato ininterrumpido más largo de la historia que cosechó logros sociales y económicos

El presidente del Gobierno sudamericano más poderoso de este siglo y probablemente de los anteriores, anunció su salida del país rumbo a México luego de un lunes de alta tensión que solo aflojó cuando el jefe del Estado Mayor, Williams Kaliman, anunció a las 20.10 de la noche que las tropas saldrían a la calle para resguardar la seguridad de la población, particularmente en la ciudad de La Paz, y reiterar al mismo tiempo que no dispararían contra los bolivianos.

Hasta entonces había corrido el pánico, sobre todo con el súperviral de 8.000 jóvenes en la avenida de El Alto que bajaban trotando al grito de “ahora sí, guerra civil” hacia La Paz. En Cochabamba ya se habían generado disturbios y la noche anterior había sido literalmente de terror. La Policía, esa que desencadenó todo con el motín del pasado viernes, se declaró sin fuerzas para contener lo que se venía alentado a golpe de tuit.

Williams Kaliman midió con detalle sus palabras. Habló de operaciones conjuntas con la Policía. Habló de la Constitución Política del Estado. Habló de no disparar contra su pueblo. Habló de actos vandálicos. En esas últimas palabras se marcó la clara ruptura con el presidente renunciado, Evo Morales, que en su cuenta de twitter, convertida en referente informativo como nunca antes: “Para un presidente indígena que representa al pueblo humilde, la Policía se amotina y da golpe mientras las FFAA piden su renuncia. Para políticos neoliberales que ostentan poder económico, Policía y FFAA reprimen al pueblo que defiende la democracia con justicia, paz e igualdad”.

Comunicado

El Estado Mayor de las Fuerzas Armadas comprometió protección contra actos vandálicos sin usar armas de fuego

Es cierto que antes había pedido cesar la violencia de una forma algo más clara que en las últimas semanas, pero ya era tarde. Oficialmente se había conocido a través de la cancillería mexicana el ofrecimiento de asilo y la posterior aceptación a través de llamada telefónica. Era cuestión de tiempo que llegara el avión a recoger a Morales a su reducto en Chimoré, el aeropuerto internacional en el corazón del Chapare tantas veces cuestionado.

Es verdad también que la pelea en las redes y medios internacionales por posicionar el “golpe de Estado” había estado dura, pero que carecía de sustento si los militares se quedaban en sus cuarteles. Habrá que esperar al parte oficial de otra noche de terror que se registraba en la sede de Gobierno y en Cochabamba para acabar de identificar el alcance que pueda tener y los siguientes pasos. Al cierre de esta edición no había un “baño de sangre” como algunos parecían desear.

Apenas hubo un mensaje más o menos formal de Evo Morales, logrado por la radio Kawsachun Coca que se puede consultar aquí, y que no logró acabar con la desconfianza.

 

Antes, el tuit probablemente meditado durante toda la jornada y que acababa con ese “pronto volveré con más fuerza y energía” y un tuit del canciller mexicano Marcelo Ebrard en la que se muestra a Evo Morales en el avión sosteniendo la bandera mexicana.

El traspaso constitucional

Inicialmente, parecía una jugada arriesgada dejar al país 48 horas con un presidente renunciado, la Policía dudando y las Fuerzas Armadas en el punto de mira internacional. La Constitución es más o menos clara en este sentido, pero la realidad siempre acaba superando la imaginación. Con una mayoría de dos tercios en la Asamblea, los principales cargos eran ocupados por el oficialismo. Sin embargo, el domingo se anunciaron renuncias de todos ellos activando por tanto los recambios previstos en los reglamentos, por una vez saltando la burocracia precisa.

Las carambolas de la vida hicieron que en esta gestión sea Jeanine Áñez, senadora por el Beni de UD, la Vicepresidenta segunda de la directiva en la que también está, sin renunciar, el tarijeño Víctor Hugo Zamora, del Partido Demócrata Cristiano (PDC).

En un accidentado operativo Añez llegó hasta la plaza Murillo. Lloró las tres veces que compareció ante la prensa, pero en líneas generales garantizó la continuidad constitucional – que prevé elecciones en 90 días – y pidió garantías para que los diputados y senadores puedan participar de la sesión.

“Por instrucciones de la ciudadana Presidenta en Ejercicio de la Asamblea Legislativa Plurinacional de Bolivia, Jeanine Añez, se convoca a los senadores y a los diputados de la Asamblea a la instalación de la sesión extraordinaria de la Asamblea a realizarse el día martes 12 de noviembre a horas 16.00”, se lee en la convocatoria emitida.

Es incierto el procedimiento concreto, saber qué cantidad de asambleístas han renunciado a estas horas y qué pasará en caso de que no haya quórum, ya que efectiva y democráticamente se deben aceptar las renuncias para activar los relevos, que en este caso recaería en Áñez con el único objetivo de convocar elecciones, lo que tampoco resulta tan fácil con todos los vocales de los Tribunales Electorales aprehendidos y con un lapidario informe de irregularidades cometidos en el cómputo por las empresas contratadas, evidentemente a pedido de alguien.

La fecha máxima, si la Asamblea logra posesionar hoy a un presidente interino, sería el domingo 9 de febrero. Hasta entonces deberá conformar un gabinete tecnócrata para llenar el vacío de poder y dar los primeros pasos, sin dudas, para pacificar el país garantizando unas elecciones limpias y transparentes.

El legado del Gobierno de los récords

A falta de un análisis más profundo y completo, con la renuncia y salida de Evo Morales del país se pone fin al Gobierno más estable y poderoso de la historia de Bolivia. Con 13 años, nueve meses y 19 días en el cargo de forma interrumpida hasta el domingo 10 de noviembre en que presentó su renuncia, lo hicieron ostentar el récord nacional en un país en el que hemos ostentado récords precisamente en el sentido contrario.

Morales ha ganado tres veces las elecciones; en 2005 con 54%, en 2009 con 64% y en 2014 con 61%. En 2005 ya fue un resultado demoledor en un país más acostumbrado a los repartos en pasillos. Las dos siguientes constituyeron un hito de poder, controlando los dos tercios de las cámaras y teniendo, por tanto, prácticamente poder absoluto para revolucionar el país.

Fue sin embargo su primera gestión la más relevante en ese sentido. Se dio la nacionalización de los Hidrocarburos y de otras empresas estratégicas en 2006 y se sacó adelante la nueva Constitución tras un pulso con las autonomías departamentales que trascendía el propio modelo de Estado en discusión.

Morales salió fortalecido de aquel pulso en el que se fueron intercambiado otras leyes fundamentales como la Anticorrupción o la de Educación, con resultados diversos.

En la segunda gestión llegó el verdadero superciclo de los hidrocarburos, lo que le garantizó una gestión expansiva en la que abordó numerosas obras públicas e inversiones nunca antes vistas. El modelo de redistribución interna se fue consolidando y virando hacia un modelo estatista. El salario mínimo se elevó, el medio se desaceleró y se batieron records de crecimiento del PIB dentro de la ortodoxia liberal.

El tercer mandato revalidó la mayoría absoluta, pero sus objetivos se centraron más en el mar y en su propia reelección, con el referéndum de febrero de 2016 como piedra de toque. Morales y su equipo procuraron una apertura mayor hacia las nuevas clases medias y fue incluyendo nuevos aliados políticos entre empresarios y profesionales.

La inclusión lograda, finalmente, no le permitió ampliar su base electoral, tal como se evidenció en la elección del 20 de octubre, donde los datos, ahora cuestionados por la propia OEA, llegaron apenas al 47%.

Tres momentos que precipitaron las decisiones

Añez llegó a plaza Murillo

Luego de las renuncias de Presidente y Vicepresidente, además de la Presidenta del Senado Adriana Salvatierra y su vicepresidente primero, Jeanine Añez, vicepresidenta segunda, llegó a La Paz para hacer la convocatoria a sesión para el martes y tratar de forma extraordinaria la renuncia de autoridades y así poner en marcha el camino institucional. Añez indicó que asumirá la responsabilidad. La Constitución da 90 días para convocar elecciones.

 

El Alto se moviliza

A primeras horas de la tarde, jóvenes de El Alto se movilizaron de forma contundente al grito de “ahora sí, guerra civil” e iniciaron un descenso hacia la ciudad de La Paz mientras la Policía se declaraba desbordada y pedía apoyo a las Fuerzas Armadas de forma oficial. En Cochabamba la violencia también alcanzaba máximos incluyendo quemas de Estaciones Policiales amotinadas.

 

Kaliman garantiza el Estado

A las 20.10, el Estado Mayor de la Defensa convocó una conferencia de prensa en la que el comandante, Williams Kaliman, reiteró la voluntad de no entrar en enfrentamientos con los ciudadanos ni levantar armas, pero garantizó que apoyarían a la Policía, al estar la verde olivo desbordada por los acontecimientos recientes, tal como indica la Constitución. Inmediatamente, unidades militares realizaron patrullajes en todo el país.