¿El viejo libreto?

Cada vez más cercanos a las elecciones vamos reviviendo las viejas estructuras de siempre, aquellos esquemas mentales, en los que el egocentrismo derrota al raciocinio, en los que el poder obnubila las propuestas.

El escenario electoral vuelve a mostrarse dividido y lo que parecía claro vuelve a nublarse. Una Bolivia unida, con fuentes de trabajo, con la bandera de la industrialización por delante, con una economía sostenible y una democracia firme, sin paso a la corrupción, en fin con tantas cosas buenas, una vez más se hace inalcanzable.

Hoy los viejos políticos aguardan y hacen sus cálculos, mientras los nuevos parecen extraviados en la disputa previa. “Ir unidos, ir separados y lo más importante quién para Presidente”.

En un ejemplo de estas disputas, el idilio cívico de Luis Fernando Camacho y Marco Antonio Pumari parece haber llegado a su fin. El líder cruceño y el dirigente potosino buscarán la Presidencia por separado.

El ex presidente del Comité Cívico Pro Santa Cruz confirmó la noche del viernes que no contará con Pumari en su binomio, y que tiene planeado que su acompañante sea una mujer, de preferencia, del occidente.

El dirigente potosino declaró entre semana que la decisión de su posible candidatura era competencia del Comité Cívico Potosinista (Comcipo), que finalmente decidió que participe en los comicios, pero como candidato a la máxima investidura del Estado.

Paralelo a ello los viejos lobos de mar miran del balcón, esperando que estos errores les den la oportunidad que tanto aguardan. Poco o nada hablan de planes y de propuestas. La lucha una vez más no es de ideas.

Tras ver este tipo de acciones nos volvemos a preguntar ¿no se aprendió nada de los errores pasados? Los últimos hechos nos dan a entender que nada fue comprendido.En muchos escenarios como en el fútbol por ejemplo, el trabajo en equipo da mejores resultados que la patada egoísta de quién se cree goleador por sí mismo.

No existe en el mundo un gran plantel que no jugó “en equipo”. Sin embargo, hoy poco importan estos principios tan sencillos y a la vez tan exitosos. Los políticos se muestran confiados en un Movimiento Al Socialismo para ellos “moribundo”. Parecen ignorar que un masivo ampliado de un MAS dolido decidió reafirmar su unidad y dar batalla.

Además de exigir la aprobación inevitable de la Ley de Garantías Constitucionales. Hoy nada está resuelto, nos vamos perdiendo nuevamente en la disputa del poder. Seguramente hoy iniciamos una nueva semana plagada de estos líos, en medio de monólogos donde cada quien buscará convencer a su público sin escuchar al resto.

Lamentablemente los actores políticos olvidan que están ante una nueva Bolivia, aquella que hoy no se conforma con mirar a distancia, aquella cada vez más activa y más partícipe de su destino.

Más aún, no nos podemos desanimar tan pronto, pues a pesar de este periodo de incertidumbres electorales la esperanza continúa viva, la perspectiva de un mejor futuro, la construcción de una nueva Bolivia, los proyectos pendientes de la industrialización que hoy enfrentan nuevos tropezones y las respuestas a tantas necesidades constituyen el objetivo final. No es momento de repetir el viejo libreto