El varroa y el cambio climático inquietan a productoras de miel

Productoras de miel de Entre Ríos, Tariquía y Salinas expresaron su preocupación por los efectos del cambio climático en la floración de las plantas y la invasión del ácaro varroa en las zonas húmedas que atacan a las abejas y que combinadas afectan la producción apícola.

La apicultora de la Asociación de Productores Agropecuarios de Entre Ríos, Bernarda Benítez Gudiño, contó que su organización reúne a más de 80 socias y al año producen cuatro toneladas de miel que por fortuna tiene un mercado asegurado porque entregan una gran parte para la canasta del adulto mayor y el desayuno escolar en el municipio.

Inconvenientes
Si bien en la comercialización no tienen problemas, sucede lo contrario con la producción, afirmó, a causa del cambio climático que provoca inclemencias del tiempo inesperadas, frío, lluvia, granizo que causan desórdenes en la floración de las plantas y su falta hace que las abejas no puedan preparar la miel.

Otros inconvenientes por los que atraviesan es la humedad, que arruina de manera rápida las colmenas artificiales de madera, un insecto al que llaman “carpintero” que se las come y las plagas de varroa, un parásito que se pega a las abejas, las debilita y evita que trabajen.

En la misma línea, la vicepresidenta de la Asociación de Mujeres Emprendedoras Agrícolas de Tariquía, Paola Sibila, contó que recién empezaron con la producción de miel, no son muchas las socias y lo poco que producen es vendido en la ciudad de Tarija, ofertan tres kilos por 100 bolivianos.

“Cuando están bien las abejas solitas producen solo hay que revisar a las reinas, ver que estén bien, no dejar enjambrar para que no se vayan, alimentarlas cuando no tienen suficiente polen, esto a causa del clima y el frío –apuntó-, mayormente son las heladas, los pájaros que se las comen y las hormigas”.

A su vez, la productora de la Asociación de Mujeres Productoras de Miel “La Torre” de la comunidad de Salinas en la provincia O’Connor, Mildred Cardozo Romero, contó que empezaron con la actividad en el año 2000, eran 20 socias que poseían unas 30 colmenas artificiales.

“Por un tiempo estuvimos bien, pero después hubo un bajón y poco a poco estamos reactivando la producción, el año pasado llegamos a unos 1.000 kilos, fue un mal año, pero esta gestión esperamos que sea mejor. No estamos bien, pero tampoco estamos mal”, subrayó.

Coincidió con las anteriores apicultoras en que el problema más grande que enfrentan es el cambio climático porque las heladas y las lluvias inesperadas no se pueden eludir ya que cuando suben las precipitaciones pluviales cae la floración y se entorpece la actividad de las abejas. “Mercado seguro tenemos, hay la demanda”, agregó.

Al respecto, Cecilia Cruz, la técnico del equipo de la Organización No Gubernamental (ONG) Nativa que apoya a estos grupos, contó que otro de los problemas por los que atraviesan son las enfermedades dentro de la colmena y si no tienen capacitación técnica y conocimientos no los pueden controlar como la invasión de la varroa en zonas húmedas y calientes en algunas épocas del año, ambas condiciones hace que este ácaro prolifere.

“Se prende en el cuerpo de abeja y la debilita, los miembros de la colmena se ponen débiles y no pueden trabajar, no abrigan a las crías, no recogen el polen y no hay miel y al final termina por morirse la colmena”, explicó. Una solución fue realizar una campaña de sanidad en la Reserva de Tariquía utilizando el ácido oxálico, un producto orgánico y en tres meses redujeron el porcentaje de infestación.

Demandan apoyo de las autoridades de Tarija

Las productoras de miel se quejaron de que no reciben el apoyo de las autoridades gubernativas y municipales, solo de Organizaciones No Gubernamentales que les brindan capacitación técnica. Demandaron colaboración de ellos en la sanidad apícola, la implementación de más colmenas artificiales, créditos para implementar un apiario y salas de extracción para mejorar la calidad del producto.