El TSE y cómo hacer las cosas peor

La gestión del TSE empaña, por ejemplo, la tarea de muchos Tribunales Departamentales que se habían empeñado en hacer un buen trabajo, entre ellos el de Tarija, que fue el segundo en cerrar sin dar que hablar ni mayores problemas

En muy pocos países del mundo desarrollado – occidental sucede que tres días después de elecciones, no se haya logrado dar un resultado oficial, y ni siquiera uno aproximado con cierta fiabilidad. En ningún otro lugar del mundo, un funcionario responsable de esta magna tarea de contar los votos se pondría antes los micrófonos para responder a las preguntas pidiendo Fe y exagerando unas piruetas de decoro que jamás se han otorgado.

Cualquier resultado que se de en estos momentos está tocado de muerte y puede dejar consecuencias enormes en el país. Desatar la violencia es lo de menos. Un Gobierno en minoría tocado por la ilegitimidad y con los ánimos sociales caldeados en las calles; en la víspera de nuevos tiempos de zozobra económica – según reportan los expertos y evidencian los países vecinos – puede ser un lastre para cualquiera que asuma la labor.

El problema está claramente focalizado. El Tribunal Supremo Electoral interrumpió la transmisión rápida de datos cuando la distancia entre el MAS y Comunidad Ciudadana era del 7% al 83% de la verificación de actas, y lo reanudó un día después, con 10,12% a favor del MAS, cerrando cualquier posibilidad de segunda vuelta.

Esta vez no va de derechos, ni de justicia social, ni de racistas, ni respeto al voto rural, por mucho que el Presidente Evo Morales haya apelado a ese aspecto, provocando las reacciones en cadena de sus bases, en clave amenazante

La maniobra encendió los ánimos de todos los sectores, pero sobre todo de aquellos que estaban sensibilizados con el asunto del cuidado de la democracia y de su voto. Porque no, esta vez no va de derechos, ni de justicia social, ni de racistas, ni respeto al voto rural, por mucho que el Presidente Evo Morales haya apelado a ese aspecto, provocando las reacciones en cadena de sus bases, que en clave amenazante han hablado de “defender el voto rural” y evitar la segunda vuelta.

Resulta absurdo que la Presidenta del Tribunal Supremo Electoral, María Eugenia Choque, no responda a las preguntas claves sobre el TREP y sin embargo se enoje y asegure que “¡cómo es posible que digan que hay fraude!”. Más absurdo todavía si inmediatamente después se conoce la renuncia del vocal Antonio Costas, tarijeño él, pero fundamentalmente, tal vez el único que gozaba de cierto reconocimiento social y profesional por su trayectoria y rectitud.

La gestión del TSE empaña, por ejemplo, la tarea de muchos Tribunales Departamentales que se habían empeñado en hacer un buen trabajo, entre ellos el de Tarija, que fue el segundo en cerrar sin dar que hablar ni mayores problemas. El equipo de Gustavo Ávila se lo ha tomado en serio, y se nota en los resultados del proceso. Pero no todos han decidido lo mismo.

El espectáculo dado en el Tribunal Supremo Electoral desde después del referéndum de 2016, donde se ganó cierto prestigio, y particularmente desde el impulso de la Ley de Partidos y las Primarias, ha ensombrecido otros asuntos que sin duda merecen también un análisis, como que el MAS caiga 15 puntos de un solo saque o que una pléyade de partidos arañen algunas décimas que al final, resultaron fundamentales para evitar esa segunda vuelta que tanto terror genera en ciertos foros del oficialismo. Habrá tiempo para todo.