El secreto para un rostro resplandeciente

La mesoterapia facial (comunmente se la conoce como vitaminas inyectables) es una de las soluciones estéticas más demandadas durante esta época porque rehidrata y revitaliza la piel de una manera profunda. Aunque el resultado se puede apreciar de manera casi inmediata, al ser un tratamiento de aplicación transcutánea, conviene planificarlo con al menos diez días de antelación a una fecha en la que queramos estar perfectas. Hay una gran variedad de fórmulas que nos ofrecen vitaminas, minerales, aminoácidos o extraordinarios cócteles revitalizantes.

El verdadero secreto:

Los  componentes que consiguen el gran resultado,  se debe al ácido hialurónico que contienen en su fórmula y al efecto que provoca “pinchar” la piel; hasta el punto de que a la hora de aplicar mesoterapia, algunos médicos tan solo incluyen en su indicación este ingrediente.

El verdadero secreto de la mesoterapia facial es la capacidad de captación de agua que consigue el ácido hialurónico (la atrae y retiene) junto con la estimulación que los pinchazos ejercen sobre la piel. Ambos factores producen un ligero aumento de volumen, muy sutil, que proporciona una textura fresca y un aspecto sano.

El ácido hialurónico:

Es un componente fundamental que se encuentra presente en los tejidos cutáneos y actúa como una esponja molecular que permite capturar hasta mil veces su peso en agua. Aporta a la piel la hidratación que necesita, pero su presencia disminuye con la edad, es entonces cuando la piel se vuelve más frágil, se afina y comienza a fracturarse (pequeñas arrugas y pérdida de textura). Cuando se aplica ácido hialurónico inyectable (presentado en forma de gel o muy fluido) se refuerza y rehidrata la piel.

Pinchar la piel:

El hecho de pinchar superficialmente la piel produce una estimulación que favorece su mejora.Tras la infiltración intradérmica, el tejido se repara induciendo la producción de colágeno. Se produce una angiogénesis en la cicatrización (formación de vasos sanguíneos a partir de vasos existentes). Podríamos decir que el pequeño trauma que produce la aguja, estimula la producción de colágeno, porque las cicatrices microscópicas hacen que este se genere de nuevo.