El regreso del FMI y del Comando Sur

La mayor crisis económica de Argentina en los últimos 20 años, provoco que este país recurra a Fondo Monetario Internacional (FMI), para así poder establecer nuevamente una economía neoliberal, la ayuda de este organismo internacional no se hizo esperar, con un desembolso de $us50.000 Millones (según el periódico France 24 de 21 de julio de 2018), para frenar la crisis cambiaria que devaluó el Peso Argentino en 30% y redujo $us10.000 Millones las reservas del banco Central Argentino, el FMI exigió al gobierno de Macri reducir los gastos fiscales, como ser la pensión de los jubilados y la liberación de los precios de los servicios básicos entre otros.

Sin embargo, las recomendaciones del FMI no dio los frutos esperados, ya que la perspectiva de crecimiento de la Argentina para esta gestión se redujo a 0,47%, esto porque no hay incentivos económicos financieros para que los capitales privados internacionales inviertan en ese país, así también la desconfianza del pueblo argentino respecto al poder adquisitivo de su moneda hace que la devaluación no pueda ser controlada.

Como el Gobierno de Macri redujo los gastos fiscales en sectores vulnerables que no tienen capacidad de movilización (Jubilados, salud, educación) y el déficit fiscal no reduce, su política de austeridad llega a las Fuerzas Armadas de Argentina, la cual sufrirá una “reestructuración”, con el cierre de varias unidades militares, jubilación forzosa de efectivos militares, es decir una relocalización de los militares; pero esta acción no queda ahí, Macri y el congreso gaucho aprobaron el ingreso de tropas norteamericanas (del Comando Sur), en una primera instancia para instruir en el combate al narcotráfico y luego establecer bases militares iguales a los de Colombia.

Podríamos hablar de una coincidencia de tiempos; sin embargo, históricamente cuando fracasan las políticas económicas del FMI, esta desencadena una inestabilidad política y social que “voltean” gobiernos establecidos, y hoy cuando Latinoamérica tuvo gobiernos de tendencia izquierdistas que demostraron que con políticas sociales se puede tener crecimiento y prosperidad económica y con el fracaso estrepitoso de los gobiernos que pregonan el liberalismo y neoliberalismo económico, que aplicaron medidas económicas para revertir los avances de los gobiernos populistas ocasionando un descalabro en su crecimiento y desarrollo (sobre todo Brasil y Argentina) la ingobernabilidad vuelve a rondar a esos gigantes de Sud América.

No resulta muy descabellado la sospecha que EE.UU. está tomando sus previsiones (económicas con el FMI y militares con el Comando Sur) para “cuidar” del fracaso a los gobiernos neoliberales y que los mismos tengan un respaldo en las medidas que tomen, para nadie resulta extraño que por ejemplo el pueblo Mapuche en Argentina ya fue calificado como terrorista y subversivo, el presidente norteamericano no descarto la posibilidad de una intervención directa y militar a Venezuela, en Bolivia sectores de alto poder económico no miden sus calificativos de llamar dictador a un gobierno democráticamente elegido y muy “coincidentemente” representantes de la derecha indican que prefieren la “dictadura de botas antes que la dictadura de ojotas”, todo esto para poder justificar una intervención militar internacional que derroque al “tremendo dictador”.

Ojala que el regreso del FMI y del Comando Sur a Latinoamérica no sea el principio de golpes de Estados e intervenciones militares en nuestros países, como sucedió en los años 70, ojala esta historia no se repita.