El no carajazo de Arce Zaconeta

Decían MAS Tarija, y temblaban. Hace dos semanas dos de las familias importantes de ese MAS Tarija se trompearon hermoso en un grupo de wsp que se llamaba “A quemarropa”, y del que nadie sabe de sus signos vitales hoy, luego de airearse a diestro y siniestro… y sin embargo no ha pasado nada.

Hubo un tiempo que el MAS era de sus bases, y sus bases hacían la guerrilla en cada territorio. Hubo quienes nunca se acostumbraron a ser gobierno. Lo que gustaba eran las marchas, los dinamitazos, poner del revés la plaza Luis de Fuentes. Era el caso del MAS Tarija. Cuando era de  pocos.

Entraron, salieron, salió una Constitución injertando la autonomía, y antes de ponerse de acuerdo, Lino Condori se hizo Gobernador porque Mario Cossío no duró dos soplidos. Entonces decían que mandaba Luis Alfaro, y mandaba Julia Ramos.

A Lino le pusieron a Roberto Ruíz al lado para emular en versión chapaca el Evo – Álvaro; y de pronto todos quisieron ser masistas. Muchísimos. Todos. Entonces apareció esa figura de coordinador político ministerial, o tal vez ya existía pero servía de poco. Como el partido había crecido tanto, el Gobierno necesitaba oídos propios en todo lado, y las Codelcam se habían convertido ya en otra cosa mucho más pragmática y sectorial.

“Delegado del Gobierno” en Tarija fue Luis Arce Catacora, Juan José Sosa, Romero un tiempito, Jorge Pérez otro tiempito, no es seguro si heredó Moldiz por lo poco que duró, Don Roberto Aguilar, César Navarro y al final, Héctor Arce Zaconeta. Al principio, en realidad, parecía que mandaba doña Celinda Sosa, decían que mandaba Luis Alfaro y mandaba Julia Ramos.

Con Pepe Sosa como contrapeso de Lino y Ruíz, se empezó a sentir la figura. Con Pérez en aquella extraña campaña de 2014 donde se enrarecieron definitivamente las cosas con las bases, se marcó un inflexivo. Roberto Aguilar, siempre tan caballero y discreto, tan de Educación, insistió en el “laissez faire” hasta el último día. César Navarro duró las horas del fuego, incapaz de moverse en las tierras de Méndez, donde no sirven maestrías del extranjero…

Para los que todo lo simplifican, era una cuestión de dividir Valle y Chaco y poner de acuerdo a los conversos. El MAS Tarija, sin embargo, es mucho más complejo que eso, pues ni de pobres se ponían de acuerdo, peor de ricos.

Cuentan que el día que apareció Zaconeta, con su voz pausada, tan católico como paciente, muchos lo subestimaron. La mayoría creyó que no tendría tiempo para Tarija. Que buscaría pronto un enroque para salir del nido de grillos. Hoy el MAS Tarija se mueve más alineado que nunca y al menos ha dejado de cometer las sandeces del pasado. Al menos les ha bajado el volumen. Y es que Arce Zaconeta no está en la mesa chica de Evo por casualidad.