El HRSJD tiene 47 partidas presupuestarias congeladas

Los médicos advierten con paralizar sus labores, porque vaticinan un desabastecimiento en el Hospital Regional San Juan de Dios (HRSJD). Denuncian que incluso no hay barbijos ni guantes para sus colegas.

Pacientes dentro del HRSJD de Tarija

Mientras la Gobernación de Tarija está en una especie de vacación colectiva, el Hospital Regional San Juan de Dios (HRSJD) se ve en “figurillas” para cerrar su gestión, porque desde julio del 2019 la Justicia congeló 47 partidas presupuestarias, lo que obligó a la administración del  nosocomio a contraer deudas con empresas, las  cuales ya no quieren proveer al hospital. Los médicos advierten con paralizar su trabajo, porque les limitaron hasta el uso de hojas y vaticinan un desabastecimiento de otros productos más importantes.

Se trata de la fuente de ingresos 2030 vinculada a la Gobernación de Tarija, pero que en realidad son ingresos económicos que genera el HRSJD por los servicios que presta. Esa cuenta fue congelada desde julio porque una empresa privada sometió a procesos judiciales al ejecutivo departamental, institución que a la fecha no pudo resolver ese problema.

El director del HRSJD, Roberto Baldivieso, explicó que su institución funciona bajo 60 partidas presupuestarias, de ese total, 13 las paga el Sistema Único de Salud (SUS), que son destinados para: medicamentos, insumos, algo de papelería, reactivos, equipos instrumentales menores, entre otros. Pero el resto, 47 partidas, lo tiene que financiar el propio nosocomio para otras necesidades.

El médico sostuvo que con los recursos que están congelados se tenía que pagar el servicio de internet, material de limpieza, mobiliario, ropa de trabajo, equipos médicos, entre otros. En la actualidad las empresas ya no quieren proveer al hospital, pues, exigen que primero se les cancele lo que se les adeuda. Los compromisos económicos van desde 600 hasta medio millón de bolivianos.

“Hace meses que no se puede usar esos recursos. Eso hace que no se tenga un cierre de gestión como el que quisiéramos-comentó Baldivieso- Se tiene muchos compromisos asumidos que no se los puede cumplir. No sabemos cómo vamos a terminar o cerrar la gestión, no nos olvidemos que somos una entidad pública. Nos dijeron que en el transcurso de los días puede haber algunos descongelamientos, en ese caso se tendrá uno o dos días para intentar cerrar la gestión”.

El ejecutivo del Sindicato Médico y Ramas Afines (SIMRA), Ebert Salazar, sostuvo que el Hospital atraviesa por una situación preocupante, por lo cual intentaron sostener una reunión con el secretario de Economía y Finanzas de la Gobernación, Manuel Figueroa, pero este funcionario público no estaba en su oficina y tampoco contestó su teléfono.

Para el galeno, el problema radica en que el Hospital perdió su autonomía de gestión administrativa. Conoce que ni siquiera existe una caja chica para cubrir las necesidades básicas del nosocomio. Había el compromiso de la Gobernación para que el HRSJD tenga su propia cuenta y no tenga que atravesar por la burocracia administrativa.

Salazar dice que habrá un momento en que se tendrá que paralizar actividades en su sector, no por capricho, sino porque hay un riesgo de desabastecimiento y no habrá insumos ni medicamentos, no habrá condiciones de trabajo. Puso como ejemplo que no hay guantes ni barbijos, sus colegas están expuestos a riesgos. Incluso, en un momento se restringió hasta el uso de la cantidad de hojas. Por eso dice que hay una precariedad, pero que de la parte administrativa se oculta.

Para la asambleísta departamental por Tarija, María Lourdes Vaca, la situación que atraviesa el hospital era previsible, porque las cuentas de la gobernación están vinculadas al nosocomio. Coincide con Salazar en que el nosocomio debería tener una autonomía de gestión, porque son recursos para el funcionamiento del HRSJD pero está en función a la gestión pública de la Gobernación.

El País intentó contactar a Figueroa, al secretario de Desarrollo Humano, Edgar Guzmán, y al secretario de Justicia de la Gobernación, Iván Vaca, pero ninguno contestó su teléfono celular.