El Gobierno vincula racismo y protesta, pero no abre diálogo

Los voceros del Gobierno responsabilizan a Mesa y Camacho de las muertes. El líder cívico cruceño, Fernando Camacho, participó del cabildo en La Paz respaldado por cocaleros de Los Yungas. La auditoría avanza sin reconocimiento de la oposición; exigen pronunciarse antes sobre el Pacto de San José

Jueves de tensa calma y muchas reflexiones sobre el racismo y la religión y el paradigmático papel que están tomando en un conflicto que tiene un origen estadístico y de credibilidad. También hubo cabildos, amenazas, y memes. Muchos memes. Por partes.

El acto político señalado era el de la entrega de la ya famosa carta de renuncia que “redactó” el cabildo cruceño y llevó su presidente Luis Fernando Camacho a La Paz, entremetida en las páginas de una Biblia, para entregársela al Presidente Evo Morales. El gesto es desafiante, pero de momento no hay fecha para que eso suceda. El ministro de Gobierno Carlos Romero ha garantizado su seguridad hasta la Ventanilla Única de la Presidencia, pero Camacho ha descartado de plano esa opción y solo contempla una entrega pública y cara a cara con el presidente Evo Morales. Algo que podía haber pasado el primer día, pero no ahora.

Sin fecha prevista de entrega – aunque se especule con el lunes -, La Paz se ha convertido en el epicentro político – que siempre fue – de esta protesta que sigue apoyada fuertemente desde las ciudades periféricas. Camacho se dio un baño de masas en Villa Fátima, arropado por los cocaleros de Los Yungas que mantienen su particular pulso con el Gobierno y que corearon al cruceño, le dieron besos, collar de coca y que una vez más volvió a dar un discurso muy centrado en la unidad de Bolivia y esta vez, menos en la religión.

Camacho había anunciado la reunión de cívicos y descartado la presencia de políticos, con quien viene sosteniendo reuniones discretas. El cabildo si dio espacio a Waldo Albarracín, y otros cívicos, entre los que se viene consolidando Marco Antonio Pumari, el dirigente potosino sólido en sus planteamientos y que además arrancó carcajadas a cuenta del debate bíblico que soterradamente se viene instalando.

Racismo

El Gobierno indica que el origen del conflicto es el racismo, y que por ello no se quiere reconocer un nuevo mandato de Morales

MAS, racismo y Biblia

Al mediodía habló Evo Morales cuestionando precisamente que se utilice la Biblia y la religión para azuzar los odios hacia él, confirmando que la línea discursiva no se ha movido ni un milímetro desde que la estableciera el mismo día 20 de octubre: Respeto al voto rural; defensa de los logros del proceso.

En paralelo, el vicepresidente Álvaro García Linera convocó una de sus habituales conferencias de prensa para dar su versión de los hechos de los violentos del miércoles, donde acusó sin pruebas a Carlos Mesa y Fernando Camacho de financiar la movilización que provocó la muerte del joven Limberth Guzmán, de la que dio además una versión alejada del parte médico.

García Linera acabó además citando la Biblia para responder directamente a Camacho – no a la carta -. De entre todos, el Vicepresidente citó poco ortodoxamente dos versículos que quedarían así: “No aborrezcas a tu hermano en tu corazón y que el señor encamine vuestros corazones al amor de Dios y a la paciencia de Cristo” y que básicamente se extraían de Levíticos y de una epístola de Pablo de Tarso a los Tesalonicenses. El primer libro es el que blinda al pueblo hebreo como elegido de Dios y da mil y una recomendaciones de oración y convivencia; mientras que el segundo, del Nuevo Testamento, trata de  corregir a los “descarriados”. Los teólogos seguirán discutiendo una semana sobre lo que quiso decir.

Carlos Mesa, el tercero en el baile, respondió rápidamente al Vicepresidente acusándolo de “mentir descaradamente” cuando habla de financiación y recordó que es el Movimiento Al Socialismo quien está movilizando a miles de simpatizantes para marchar y desbloquear, generando así la violencia, según Mesa.

García Linera, antes, ya había dicho que la gente se moviliza porque sí y que el Gobierno, lo que hace “es contener y proteger”. Antes había hablado del exabrupto del ministro de Defensa, Javier Zabaleta, y su premonición de “contar muertos por decenas”, apelando nuevamente a las fuerzas de oposición y “su voluntad de generar disturbios”.

En paralelo al cabildo de La Paz con Adepcoca, las Juntas Vecinales de El Alto organizaron otra concentración para expresar su respaldo al Gobierno de Evo Morales, aunque no acabaron participando las principales autoridades, que hoy han sido invitadas a Cochabamba para otra gran concentración.

A última hora y por cuarta noche consecutiva, estallaron disturbios en los alrededores de la plaza Murillo, donde la Policía cargó contra los universitarios que más preparados trataban de acceder hasta el lugar. Al cierre de esta edición no se habían reportado heridos.

Una exigencia a la OEA, un punto de partida

Mientras los conflictos y los cabildos se repiten y alargan, la auditoría de la OEA avanza más o menos sigilosamente y sin haber logrado el apoyo de la oposición. En cualquier caso, el cívico Luis Fernando Camacho se refirió a ella en la conferencia del mediodía para aseverar que no tiene credibilidad, pero volvió a recordar una puerta que ya había citado en anteriores ocasiones para tratar de abrir un diálogo: La Corte Interamericana de Derechos Humanos – dependiente de la OEA – nunca respondió sobre la interpretación del Pacto de San José que hizo el Constitucional de Bolivia y que habilitó a Evo Morales para estas elecciones alegando que presentarse era un “derecho humano” por encima de la limitación constitucional y el propio resultado del referéndum de 2016.

La OEA guardó silencio.