El G20 concluye con acuerdos, pero siguen las amenazas

La cumbre de las 20 mayores economías del mundo (G20) concluyó ayer en Japón en un ambiente favorable y de compromisos con el libre comercio, pero continúan las amenazas de guerra comercial y las medidas unilaterales de Estados Unidos.

‘Nos esforzamos por crear un entorno de comercio e inversión libre y justo, no discriminatorio, transparente, previsible y estable, y por mantener nuestros mercados abiertos’, refiere la declaración final del evento.

Por estos días, los ojos del mundo estaban puestos en Osaka en medio de las tensiones económicas globales por la guerra comercial de los Estados Unidos contra China, cuyos efectos trascienden las fronteras de ambos países.

A pesar del buen ánimo y algunas señales esperanzadoras, la cita japonesa no logró despejar del todo las preocupaciones sobre el futuro de las finanzas internacionales y el respeto a las reglas del juego del comercio global.

El presidente Donald Trump anunció que las compañías estadounidenses podrán vender sus productos al gigante tecnológico chino Huawei, que había quedado en medio del fuego cruzado del conflicto entre Washington y Beijing.

Hemos acordado que las empresas norteamericanas puedan vender productos a Huawei, dijo Trump tras reunirse con el presidente chino, Xi Jinping.

Sin embargo, el mandatario estadounidense se negó a precisar si Huawei saldría de la lista negra del Tesoro de Estados Unidos que impide a las compañías locales comprar y vender tecnologías estratégicas a determinadas entidades sobre la base de supuestas razones de seguridad nacional.

Trump también declaró que no impondrá nuevos aranceles a China por ahora, lo que indica que ambos países han entrado una vez más en una especie de tregua.

De su lado, el presidente Xi declaró que China es sincera al continuar las negociaciones comerciales y que está comprometida con superar las diferencias con Estados Unidos.

Pero ratificó que las pláticas deben basarse en la igualdad y el respeto mutuo, al tiempo que se tienen en cuenta las preocupaciones de ambas partes.

La declaración de Osaka también plantea la necesidad de aplicar reformas a la Organización Mundial de Comercio (OMC), especialmente en temas vinculados con la resolución de disputas entre los estados.

Precisamente la OMC es el centro de varias disputas internacionales por el trato discriminatorio y selectivo que aplica Washington contra determinadas empresas y países con el fin de garantizar sus objetivos estratégicos.

Otro de los puntos espinosos de la cita fue el compromiso global para hacer frente al cambio climático.

La declaración final pide ‘unir esfuerzos para cooperar en la lucha contra el cambio climático, con financiación pública y privada’, pero recuerda que Estados Unidos se retiró del Acuerdo de París alegando desventajas económicas para la principal potencia mundial.

Mientras, el primer ministro japonés, Shinzo Abe, celebró que se haya alcanzado consenso entre los miembros para hacer frente a los riesgos de la economía mundial.

Abe afirmó que el crecimiento global se está ‘estabilizando’, aunque reconoció que persisten los riegos.