El dúo PIB-Doble aguinaldo: anacrónica arma contra la economía nacional

– También puede escuchar el editorial de hoy –

La sensación es la de que el gobierno se va quedando solo con su doble aguinaldo. Se percibe que la medida, netamente electoralista, va perdiendo capacidad de sumarle votos al partido gobernante. Al contrario, las voces críticas y los argumentos en contra son cada vez mayores y mejor sustentados, en tanto que las justificaciones desde el gobierno son anacrónicas y repetitivas.
Como si fuera una versión del clásico dilema del huevo y la gallina, desde el oficialismo señalan que es un premio al esfuerzo de los trabajadores que hacen crecer la economía, y que al mismo tiempo el doble aguinaldo ayuda a hacer crecer la economía porque vuelve a los bolsillos de los empresarios a través del incremento del consumo.
¿Es el doble aguinaldo el que genera el crecimiento, o el crecimiento permite que se pague el doble aguinaldo? Si es realmente un círculo virtuoso, ¿por qué no se pagó el doble aguinaldo los últimos dos años? ¿Por qué no de una vez se contemplan cinco o seis aguinaldos?
Más allá de la trampa lógica de este razonamiento, uno de los problemas de fondo identificados por expertos de diversas tendencias es que el doble aguinaldo se va al consumo y no a la inversión.
Y es que el crecimiento sostenible de la economía no se da gracias al consumo, sino al ahorro correctamente capitalizado hacia la producción que solamente luego se consume. Lo contrario, o sea buscar crecer en base al consumo sin cumplir el ciclo ahorro-inversión-producción, genera un aumento de las importaciones.
Otro de los problemas de fondo es el uso del PIB como indicador del valor y éxito de la economía. Este argumento también es anacrónico. Hace años el debate de académicos muestra que no es un indicador confiable, y que su crecimiento puede coincidir perfectamente con la destrucción de la economía.
Que el equipo económico del presidente Morales no esté formando parte activa del debate mundial al respecto es preocupante. Más aún cuando el propio Banco Mundial –eterno promotor del PIB- ya está viendo una nueva forma de medir el éxito de una economía: el Índice de Capital Humano, que clasifica a los países de acuerdo a cuánto invierten en sus juventudes.
Según el Banco Mundial, cuanto mayor es la inversión en educación y salud, mayores son la productividad y los ingresos de la fuerza laboral, y esto conduce a la creación de niveles de riqueza más altos y de una economía más fuerte.
Si se usa este índice, las mejores economías son Singapur, Corea del Sur, Japón, Hong Kong, Finlandia e Irlanda. Alemania recién está en el puesto 11 y Reino Unido en el 15. Mientras que EEUU y China, las dos economías más grandes del mundo por PIB, están apenas en la posición 24 y 46 respectivamente.
Para variar, no hay datos disponibles para Bolivia. Aún más preocupante es que nuestro país no haya avanzado ni siquiera en crear indicadores para medir el Vivir Bien, que haya quedado anclado al anticuado PIB, y que el neoliberal Banco Mundial tenga un índice más progresista para medir la economía que el revolucionario Estado Plurinacional. Y es que seguramente es difícil pensar creativamente cuando la mirada está clavada solamente en la preservación del poder.