La preocupación no descansa como también el nerviosismo. Es difícil entender que hay que guardar la calma, que la mejor arma es la higiene y que la comprensión de la información adecuada y oportuna nos guiará en el proceso de enfrentar con éxito el COVID-19.

Es importante saber que a lo largo de los años existieron enfermedades mortales que tomaron el agravante de pandemia y que el coronavirus a comparación de ellas tiene menor mortalidad. Aunque también debemos estar conscientes que existen poblaciones de riesgo, en las que la tasa de mortalidad es mayor.

Tras el paso de la enfermedad por China los expertos analizaron 72.314 registros de pacientes. Los especialistas han concluido que para la población en general, el 80,9% de los casos son leves, mientras que el 13,8% son graves y solo el 4,7% son críticos.

De acuerdo al estudio publicado en el boletín del Centro para el Control de Enfermedades de ese país la mortalidad sería la siguiente.

0-9 años: –

10-19: 0,2%

20-29: 0,2%

30-39: 0,2%

40-49: 0,4%

50-59: 1,3%

60-69: 3,6%

70-79: 8%

80 o más: 14,8%

Este seguimiento muestra que en los grupos más jóvenes la mortalidad del virus es el doble que la de una gripe común, que ha causado la muerte a más hombres que mujeres (un 2,8% frente a un 1,7%), y que afecta especialmente a las personas con enfermedades previas, sobre todo de tipo cardiovascular (un 10% de la mortalidad), diabetes (un 7,3% de mortalidad) y afecciones respiratorias crónicas (un 6,3%).

Si analizamos los datos en conjunto, todo ello resulta en una mortalidad general del 2,3%, una cifra que se alinea con los datos que ya se venían manejando. No obstante, La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha informado que esa tasa de mortalidad se corresponde más con la realidad de Wuhan que con la del resto del mundo, donde el índice se queda en un 0,7%.

¿Los niños pequeños, a salvo?

Ante la aparición del coronavirus gran parte de la preocupación se centra en nuestros niños. Al respecto el médico cirujano chileno, Felipe Celedón, añade en su cuenta de twitter que en estos casos el COVID-19  «puede pasar desapercibido.» Argumenta que, «los niños están muy protegidos porque los padres los mantienen lejos de la enfermedad.»

Sin embargo, «si tienen menos probabilidad de ser infectados y si su cuerpo lo combate mejor, aún no se sabe.» Más aún a nivel mundial, aunque no hay una explicación científica, los expertos coinciden en que los niños parecen estar a salvo de los efectos más graves del virus.

Dicha información aunque sirve para tranquilizarnos no debe llevarnos descuidar las medidas preventivas en los pequeños.

Pero ¿Qué pandemias mucho más fuertes que el Coronavirus existieron?

Hong Kong

La pandemia global declarada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) es la segunda en lo que va del siglo XXI, ya que la primera fue la gripe A del año 2009. Otras pandemias más mortíferas ya golpearon a la humanidad a lo largo de la historia.

La definición de pandemia incluye a la de epidemia, que es la aparición repentina de una enfermedad que afecta a gran parte de la población, pero extendida a muchos países independientemente de la letalidad, según la OMS.

“Los virus y las epidemias seguirán surgiendo y acompañarán a la humanidad en el transcurso de su historia, pero el hombre seguirá poniendo sus esfuerzos para ir superándolas”, explicó a la agencia Télam el ex presidente de la Sociedad Argentina de Infectología (SAI), Gustavo Lopardo. “Basta recordar a la peste negra del siglo XIV, que devastó una tercera parte de Europa o la viruela, que provocó más muertos que las guerras mundiales”, agregó.

La peste negra: 75 millones

La peste negra o muerte negra se refiere a la pandemia de peste más devastadora en la historia de la humanidad que afectó a Eurasia en el siglo XIV y que alcanzó un punto máximo entre 1347 y 1353.

La enfermedad está causada por la bacteria Yersinia pestis, un agente todavía activo en poblaciones pequeñas y zonas rurales y que provoca grandes y desagradables ampollas. Se propaga a través de parásitos como las pulgas y necesita de las ratas como reservorio. Esta peste se cobró la vida de 75 millones de personas.

Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH): más de 25 millones

También conocido como Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida o SIDA. Este virus es la quinta pandemia mundial más importante, y también parte notable de nuestra historia moderna. Es también protagonista de la historia de la cultura pop. Provoca básicamente que el sistema inmunológico funcione de manera deficiente. Por tanto, no es el virus en sí el que provoca la muerte, sino las infecciones, incluso la más mínima, que puedan contraer los afectados.

El VIH se ha cobrado la vida de más de 25 millones de personas y actualmente todavía sigue siendo un peligro. Se transmite mediante contacto directo con mucosas o la sangre. Además existen ciertos tratamientos y algunos descubrimientos muy prometedores para mejorar la calidad de vida o incluso tratar en cierta medida la infección.

La plaga de Justiniano: cerca de 25 millones

La plaga de Justiniano fue una epidemia que afectó al Imperio romano de Oriente o Imperio bizantino, incluyendo a la ciudad de Constantinopla y otras partes de Europa, Asia y África desde los años 541- 543. Se estima que, entre 541 y 750, la población mundial perdió entre 25 y 50 millones de personas.

Aunque no se tiene la certeza absoluta, probablemente la peste fue causada por una cepa de Yersinia pestis, la misma bacteria causante de la peste bubónica o negra. Las últimas investigaciones relacionan abiertamente ambos organismos, pudiendo ser incluso el mismo, de idéntica línea genética.

La tercera pandemia: aproximadamente 12 millones

Así se denomina comúnmente a la tercera pandemia de peste bubónica que comenzó en la provincia de Yunnan en China en el siglo XIX. Esta pandemia estuvo activa hasta 1959 y provocó en apenas una década la muerte de más de 12 millones de personas. La Yersinia pestis vuelve a ser protagonista, en esta ocasión en Asia, donde Manchuria y Mongolia han sido las zonas más castigadas por la pandemia.

Tifus: cerca de 4 millones

El tifus es un conjunto de enfermedades infecciosas producidas por varias especies de bacteria del género Rickettsia, transmitidas por la picadura de diferentes artrópodos como piojos, pulgas, ácaros y garrapatas que portan diferentes aves y mamíferos. El tifus se caracteriza por fiebre alta recurrente, escalofríos, cefalea y exantema.

Aunque el tifus ha matado a más de 4 millones de personas a lo largo de su historia, no supone un peligro demasiado grave en el mundo moderno.

El Cólera: unos 3 millones

El cólera es una enfermedad infecto-contagiosa intestinal aguda, provocada por los serotipos O1 y O139 de la bacteria Vibrio cholerae, que produce una diarrea secretoria caracterizada por deposiciones acuosas abundantes, pálidas y lechosas, semejantes al agua del lavado de arroz.

El cólera es una pandemia actual y suele matar a los afectados por deshidratación, que en muchos casos es prácticamente imposible de parar debido a la velocidad a la que se pierde agua por la diarrea.

Para detener el cólera se deben tratar con cautela los alimentos y el agua, principales focos de infección. El cólera ha tenido tres grandes pandemias, ocurridas en el siglo XIX, y epidemias muy extensas en el siglo XX cuya suma total supera los tres millones de muertos.

La gripe de Hong Kong: cerca de un millón

La Gripe de Hong Kong fue la tercera pandemia de gripe del siglo XX. Ocurrió en 1968, al aparecer una nueva variación mayor de la hemaglutinina del virus Influenza.

La variante antigénica producida en Hong Kong, a mediados de julio, provocó una gran epidemia, cuyo origen parece haber sido China, de donde se propagó a todo el mundo, siguiendo las mismas líneas de difusión de la gripe asiática. Fue una pandemia más de gripe, causada muy probablemente por una variante de la gripe A H3N2. Aparecida durante el verano de 1968, podría ser una cepa mutante que se propagó en muy poco tiempo por todo el mundo siguiendo las mismas líneas de difusión que la llamada fiebre asiática de 1957. Esta pandemia de gripe acabó con casi un millón de personas en muy poco tiempo, y es una de las razones por las cuales saltan las alarmas cada vez que se habla de la gripe, o de la gripe aviar.

Coronavirus: Los cinco mitos que aclara la OMS

Las investigaciones para lograr la cura continúan

La Organización Mundial de la Salud (OMS) está colaborando de la mano con expertos a nivel mundial, gobiernos y asociados para ampliar los conocimientos científicos sobre este nuevo virus, rastrear su propagación y asesorar a los países y a las personas sobre las medidas para proteger la salud y prevenir la propagación del brote del coronavirus. Asimismo, tiene como objetivo difundir la información correcta.

Estos son cinco mitos sobre el coronavirus:

  1. ¿Es seguro recibir una carta o un paquete procedentes de China o de algún otro país?

Sí. Las personas que reciben paquetes de China, o de otra parte del mundo, no corren riesgo de contraer el nuevo coronavirus. Gracias a estudios realizados anteriormente, sabemos que los coronavirus no sobreviven mucho tiempo en objetos como las cartas y los paquetes.

2. ¿Comer ajo puede ayudar a prevenir la infección por el nuevo coronavirus?

El ajo es un alimento saludable que puede tener algunas propiedades antimicrobianas. Sin embargo, no se han obtenido pruebas de que comerlo proteja contra el virus que causa el brote actual.

3. ¿Son eficaces los antibióticos para prevenir y tratar la infección por el nuevo coronavirus?

No. Los antibióticos son eficaces contra las bacterias, pero no contra los virus.

No deben utilizarse antibióticos ni para prevenir ni para tratar la infección. Sin embargo, si resulta usted infectado por este virus y lo hospitalizan, es posible que le administren antibióticos para que no contraiga infecciones bacterianas.

4. ¿Se puede matar el nuevo coronavirus rociando el cuerpo con alcohol o con cloro?

No. Rociar todo el cuerpo con alcohol o cloro no sirve para matar los virus que ya han entrado en el organismo. Pulverizar estas sustancias puede dañar la ropa y las mucosas. Asimismo, tanto el alcohol como el cloro pueden servir para desinfectar las superficies, siempre que se sigan las recomendaciones pertinentes.

Hay varias medidas que se pueden aplicar para protegerse del nuevo coronavirus. Una buena opción es limpiarse las manos con frecuencia con un gel hidroalcohólico o con agua y jabón.

5. ¿Hay algún medicamento para prevenir o tratar la infección por el nuevo coronavirus?

Por el momento, no se recomienda ningún medicamento específico para prevenir o tratar la infección.

Sin embargo, es necesario atender adecuadamente a las personas infectadas por este virus para aliviar y tratar los síntomas y procurar medidas de apoyo optimizadas a los que presenten síntomas graves.

Sin embargo, están estudiando algunos tratamientos específicos que se probarán en ensayos clínicos. La OMS está ayudando a agilizar las labores de investigación y desarrollo con una serie de asociados.

Sumado a estos mitos,  algunos consejos en las redes sociales sugieren que el calor mata el virus y recomiendan desde beber agua caliente hasta tomar baños calientes o usar secadores de pelo. Nada de esto está comprobado.