El cambio climático golpea a Bolivia, ¿qué proponen los políticos?

El cambio climático golpea a Bolivia de muchas maneras, ¿qué proponen los políticos?

Un análisis sobre las propuestas de los 3 principales partidos políticos en carrera electoral (MAS, CC, BdN) muestra que la naturaleza, en sus múltiples dimensiones y problemáticas, es abordada apenas de manera discursiva y tangencial, y que hay más silencios que respuestas o propuestas de transformación real.

Como se sabe, la naturaleza es vista en gran medida como un mero proveedor de recursos para las actividades económicas y productivas. Sin embargo, el sobreuso, contaminación y otros problemas amenazan la sostenibilidad de los mismos recursos que permiten sostener el estilo de vida moderno, y ponen en peligro la propia sociedad occidental como se la conoce hoy en día.

La Fundación Solón realiza un análisis de los diferentes problemas de la naturaleza y cómo éstos son abordados o ignorados en las propuestas de los 3 partidos políticos con mayor porcentaje en la intención de voto actual.

Cambio climático

El cambio climático “no es un aspecto central ni articulador” de los programas de los partidos políticos, es la primera observación. “Sus propuestas en relación a los hidrocarburos, la electricidad, la deforestación, la agroindustria y otros sectores contienen propuestas que inciden a veces positivamente y la mayoría de las veces negativamente en las emisiones de gases de efecto invernadero”.

En cuanto a la propuesta del MAS, la Fundación Solón advierte que ésta habla de construir acuerdos internacionales, pero no de su implementación y cumplimiento en Bolivia, y utiliza el principio de “responsabilidad común y diferenciada” como un “justificativo para eximirse de la obligación de reducir emisiones de gases de efecto invernadero en Bolivia”.

La naturaleza en la agenda de los partidos, análisis de Fundación Solón

Un cálculo sobre la Contribución Nacionalmente Determinada (CND) a transitar hacia una economía menos contaminante fue presentada por el gobierno boliviano en el marco del Acuerdo de París hace casi cinco años.

Según Solón, la CND presentada por el actual gobierno ha sido elaborada utilizando “criterios equivocados (las megahidroeléctricas serían energía renovable y las termoeléctricas de ciclo combinado serían energía alternativa), metas escondidas de deforestación (3 millones de hectáreas), y previsiones irresponsables e imposibles de reforestación (4,5 millones de hectáreas hasta el 2030)”.

De hecho, desde su implementación esta CND presenta resultados “muy negativos”. Y en su propuesta electoral el MAS no menciona nada acerca del cumplimiento de su propia CND. “El enfoque del MAS es de adaptación a los efectos del cambio climático mediante la gestión de riesgos y reducción de vulnerabilidades”.

Por su parte, CC plantea retomar una política de medio ambiente alineada con el Acuerdo de París, pero sin aclarar en qué consiste aquello y sin proponer los lineamientos claros para un nueva CND de Bolivia.

A nivel de adaptación al cambio climático, la propuesta de CC plantea sistemas de riego tecnificado, “orientados al aumento de la productividad en el marco del manejo integral y sostenible de cuencas y de la adaptación al cambio climático”.

En tanto que BdN propone “aminorar el cambio climático y el calentamiento global”. Para ello, plantea 6 puntos principales: a) paradigma propio de sostenibilidad, b) tecnologías en innovación productiva, c) energías renovables sin aclarar si estas incluyen biocombustibles y mega hidroeléctricas, d) “aprovechar” áreas protegidas, e) producción orgánica y f) servicios ambientales (¿bonos de carbono?).

Solón encuentra que BdN no dice nada sobre la reducción de emisiones provenientes de la deforestación. De manera general, plantea crear una “agenda de futuro” con los jóvenes para abordar los “retos del cambio climático” sin aclarar que exactamente propone. Y tampoco se menciona nada sobre la CND de Bolivia.

Los expertos de la Fundación consideran que Bolivia necesita elaborar una nueva CND que plantee claramente plazos y metas de mitigación en relación a la deforestación, la generación eléctrica, el transporte, la industria y la basura, y establezca políticas de adaptación que permitan reducir los impactos sobre la población y la naturaleza.

Agrocombustibles y transgénicos

Según el gobierno, la producción de agrocombustibles busca garantizar la seguridad energética de Bolivia, con la meta de producir 380 millones de litros de etanol hasta el 2025 para lo cual se requiere duplicar las plantaciones de caña de azúcar pasando de 150.000 a 305.000 hectáreas. Asimismo, para producir 100 millones de litros de biodiesel se requieren 250.000 hectáreas nuevas de soya. En total estos agrocombustibles requieren de 400.000 hectáreas adicionales.

Por otra parte, en acuerdo con el agronegocio, el gobierno aprobó el DS 3874, que permite un procedimiento abreviado para evaluar la introducción de dos eventos de soya transgénica (biotecnología) para la producción de biodiesel.

Aumentan la frontera agrícola para soya y caña para etanol y biodiesel.

Los programas de gobierno del MAS y BdN explícitamente se pronuncian a favor de los agrocombustibles, mientras que CC guarda silencio. Ninguno alerta sobre la relación entre agrocombustibles y ampliación de la frontera agrícola. Y en cuanto a las semillas transgénicas, ninguno las menciona ni las rechaza explícitamente.

Solón encuentra que el MAS y CC “están a favor de la biotecnología en la agricultura que incluye la manipulación genética”, mientras que BdN va aún más allá, pronunciándose en contra de las prohibiciones a la transferencia de tecnología en el sector agropecuario, “lo que podría incluir la biotecnología y los transgénicos”.

En síntesis, ningún partido “plantea evaluar los costos y beneficios reales de este sector. Ninguno hace mención a la fuerte presencia de extranjeros en el sector del agronegocio. Ninguno propone hacer una reingeniería del agronegocio por sus graves impactos ambientales”.

Soberanía alimentaria

La Constitución Política del Estado establece que “el desarrollo rural integral sustentable” debe tener “énfasis en la seguridad y en la soberanía alimentaria” (art. 405) y “promover la producción y comercialización de productos agro ecológicos” (art. 407).

La seguridad alimentaria hace referencia fundamentalmente a la disponibilidad de alimentos para satisfacer las necesidades de la población.

En tanto, la soberanía alimentaria va más allá. Promueve la agroecología, la producción local, impulsa a los productores familiares y comunitarios, apoya el uso de semillas indígenas y el conocimiento tradicional, busca la redistribución de los latifundios y el acceso a la tierra, al agua y otros recursos para los productores pequeños y comunitarios, entre otras medidas.

Soberanía alimentaria: producir alimentos con agricultura familiar y sostenible, en vez de importarlos.

El análisis de Solón apunta que el programa del MAS habla de soberanía alimentaria simplemente como si fuera sinónimo de seguridad alimentaria, y además la vincula a la expansión de la frontera agrícola que en la práctica favorece a la agroindustria para la exportación.

Su énfasis no está en la calidad de lo que se consume, cómo se produce, la preservación de las semillas nativas “y otros elementos fundamentales de la soberanía alimentaria”, agrega. Además, los alimentos importados son cada vez más los que antes se producían (tubérculos, frutas, hortalizas), y que no figuran en los grandes proyectos agroindustriales.

El programa del MAS también menciona que propiciará una producción ecológica y orgánica pero no profundiza ni hace una evaluación de los avances y retrocesos de los últimos 13 años de gobierno sobre este tipo de producción. “Al igual que los demás partidos hace una mención sin mayor desarrollo de apoyo a la agricultura familiar y comunitaria”.

El programa de CC no habla de soberanía alimentaria, y combina permanentemente la seguridad alimentaria con la generación de excedentes para la exportación a través de complejos productivos agropecuarios.

Pese a ello, es el único partido que habla de agroecología, pero propone concentrarla “en unos pocos municipios seleccionados” sin aclarar por qué se pone ese límite. También propone alentar la agricultura tradicional para “mercados más sofisticados”, sin explicar lo que eso significa. Al igual que el MAS y BdN, plantea fortalecer una producción orgánica a través de certificaciones, exportaciones a mercados nicho y fondos específicos.

Según Fundación Solón, CC es el único que propone implementar huertos urbanos como mecanismo para impulsar la seguridad alimentaria en áreas urbanas, y es el que más desarrolla iniciativas de apoyo y fomento al campesino y la agricultura familiar, mediante la conformación de “agrupaciones de campesinos” para la exportación de productos no tradicionales.

BdN sólo menciona una vez de manera muy general el tema de seguridad alimentaria y nada sobre soberanía. Tampoco habla de producción agroecológica o ecológica. Lo más audaz es su propuesta de convertir, a través de subsidios, a los “agricultores naturales” en “agricultores orgánicos” que estarían certificados en la medida que cumplan ciertos parámetros.

Respecto al fomento de la agricultura familiar y campesina, BdN se limita a proponer alianzas entre los primeros y los empresarios para su “desarrollo rural y productivo” orientados en gran medida a los mercados externos.

Agua

Fundación Solón encuentra que “no existen políticas de conservación, protección, preservación, restauración, uso sustentable y gestión integral del agua en el país”, y que los programas de los partidos se centran en los servicios de agua potable y riego, y son “extremadamente generales” en relación a la gestión integral del agua.

Actividades humanas variadas contaminan el agua sin ninguna consecuencia.

“El tema de la contaminación de los ríos, lagos y aguas subterráneas es apenas mencionado por algunos e ignorado por otros. La relación entre deforestación y agua es inexistente en todos. La gestión del agua es sobre todo vista desde la perspectiva de los seres humanos y no de los ecosistemas y la naturaleza como un todo”, sentencia.

Los tres partidos ven el agua más en su sentido como dotación de servicios básicos, más que nada centrándose en poblaciones urbanas, y en menor medida como riego. Pero hay poco o nada sobre cómo garantizar la sostenibilidad del recurso.

Por ello, Solón propone establecer mecanismos de control para evitar y sancionar la contaminación de las fuentes de agua subterráneas y superficiales sea por actividades mineras, agropecuarias, hidrocarburíferas, industriales, desechos urbanos y otras.

Además, urge a implementar acciones “para la protección, restauración y preservación de los lagos, ríos, bofedales y acuíferos en general, frenar la deforestación y la expansión de la frontera agrícola que afecta los ciclos vitales del agua, establecer medidas para disminuir el consumo y/o prolongar la durabilidad de productos que son altamente intensivos en el uso del agua”.

Estas son sólo algunas de las esferas de relación entre la naturaleza y la vida humana, analizadas a partir de las propuestas de los partidos políticos. Hidrocarburos, minería, lito e hidroeléctricas son otras dimensiones que quedaron en el tintero.