El bebé “jucu” goza de buena salud, pero su futuro es incierto

La persona que lo encontró lo devolvió de manera voluntaria, pero al haberlo tenido por tres semanas cortó el ciclo de vida del osezno jucumari de no más tres meses de edad. Su futuro es incierto, no podrá ser reinsertado en su medio ambiente y está destinado a vivir en cautiverio con las condiciones necesarias.
El responsable del Bioparque Urbano, Luis Morales, contó que apenas recibieron al animalito lo llevaron al área de cuarentena donde recibe cuidados para estabilizarlo, sufre de una diarrea que es el síntoma del estrés a causa de haber sido sacado de su hábitat natural, además de depresión.

Estable
“Está un poco mejor, más estable, es como cuidar a un neonato -afirmó-, tiene aproximadamente dos a tres meses, la reacción que tiene con las personas es natural, se muestra un poco agresivo cuando uno quiere tener cierto contacto con él, es muy celoso, está empezando a establecer una nueva relación con el personal y en el transcurso de los días esperamos que mejore sus condiciones”.
Sin embargo, al ser un animal que ha sido extraído de su hábitat de manera temprana no se puede considerar una reinserción, apuntó, para hacerlo tiene que haber un programa serio de conservación en el cual intervienen factores, no solo técnicos sino de recursos que en nuestro medio “es casi imposible poder acceder”.


Explicó que a pesar de que los animales silvestres tienen por naturaleza el instinto para sobrevivir en toda su vida, pero muchas de las habilidades las aprenden especialmente de sus madres, después de que nacen se quedan hasta dos años con ella. En este caso se le ha cortado este vínculo, su ciclo de vida. “Lamentablemente su vida la va a terminar en un centro de custodia”, sentenció,
Pidió a la población tomar conciencia del daño que se ha hecho, recordó que la osa estaba con sus dos crías y frente la presencia humana huyó con uno de ellos, entonces la persona lo levantó y se lo llevó. Debió dejarlo “porque la mamá más que seguro volvió por su pequeño”.
A su vez, la bióloga de la ONG Protección del Medio Ambiente Tarija (Prometa), Claudia Oller, contó que el martes en la mañana recibieron la llamada de una persona que les informó sobre un transportista que deseaba entregar a un osezno.
Este conductor realizaba viajes frecuentas transportando materiales de construcción y abono. Ese día, había viajado 160 kilómetros desde su lugar de origen, por un nuevo camino vecinal que se abrió, había bastante neblina y se topó con la osa y sus dos crías que descansaban en plena vía.
La osa no se percató del camión y cuando se dio cuenta huyó con una sola cría, la que se rescató no tuvo ese instinto, porque no sintió el peligro y como probablemente era una de las primeras veces que salía, se quedó tranquilo en el camino, pensó que su madre volvería, pero eso no sucedió porque el camión seguía allí.
El transportista le contó que esperó un largo tiempo, el osezno no se movía del sitio, su madre tampoco volvía, no quiso dejarlo indefenso en medio de la nada y optó por recogerlo. Continuó su viaje, lo llevó a su casa y lo tuvo por unas tres semanas.
Había adecuado un sitio para tenerlo, relató Oller, lo alimentó con leche de vaca mezclada con la de oveja y de lata, incluso lo bañó, pero se dieron cuenta que no podían tener a un animalito con comportamiento salvaje por lo que tuvo la iniciativa de buscar ayuda para ver que vuelva a su medio natural.
“Actuamos rápido, en menos de tres horas ya estábamos en poder del animalito -apuntó-, se lo entregó a la autoridad competente y está bajo custodia del Gobierno Municipal bajo cuyo cargo se encuentra el Bioparque Urbano, que no es un zoológico, es un centro de custodia de fauna silvestre”.

Alimentación especial hecha para el osezno

“Gracias a Dios está en buenas condiciones”, expresó la bióloga Claudia Oller a tiempo de contar que está fuerte y recibe una alimentación especial. Es una especie intolerante a la lactosa por lo que no se le pueda dar leche.
Se le prepara una papilla de cereales, Nestum con leche de soya y miel. Una vez que se corrija el estómago, se podrá darle fruta. Se le llevó bastantes bromelias, más conocidas como payos, con lo que se alimentan los osos “y no le han durado ni cuatro horas, dio fin con todo, mantiene su instinto natural”.