El 21F en las calles y en las urnas

Faltan menos de siete días para el 21 de febrero. Esa fecha, como pocas en la rica y compleja historia política de nuestro país, se ha convertido en un hito a partir del cual los bolivianos hemos encarado nuevamente la recuperación de la democracia.

Eso de recuperar la democracia le puede sonar a muchos excesivamente dramático, porque quizás todavía no han asimilado completamente los riesgos que implican ser permisivos con el autoritarismo electoral de Evo Morales y el MAS, pero es nomás la cruda realidad.
Este 21 de febrero quienes todavía creemos en la democracia como sistema fundamental de convivencia, estamos llamados a renovar nuestros votos con sus principios y a afrontar con renovadas energías la batalla electoral con la que desalojaremos del poder a quienes intentan permanecer en él de manera abusiva e ilegítima.

Y aquí no hay ninguna contradicción. Quienes creemos legítimamente en la democracia, debemos combatir el autoritarismo con democracia y con más democracia; este año los bolivianos nos estamos jugando el futuro y la vida de nuestros hijos y tenemos que hacerlo blandiendo nuestra arma más poderosa: nuestra convicción democrática.

Eso es lo que nos diferencia de los masistas y eso es lo que nos hará vencerlos en las urnas, pese a todos sus intentos de hacer trampa y de desconocer la voluntad de la ciudadanía. Con todos los poderes a su disposición, no pudieron hacerlo en el referéndum del 21F, no pudieron hacerlo en las elecciones judiciales y no pudieron ni siquiera hacerlo en sus amañadas eleeciones primarias, simple y sencillamente porque no tienen ni la fuerza, ni la legitimidad, ni la razón.

Nosotros la tenemos, y por eso los vamos a derrotar contundentemente, votando por cualquiera de los candidatos democráticamente habilitados, entre los cuales Evo Morales no figura.

La fuerza y la energía con la que hemos defendido el respeto a nuestro voto los últimos tres años en las calles y en renovados espacios de participación política, tiene que ser reconducida al terreno electoral, donde consolidaremos nuestras victorias.

No debemos olvidar que en nuestra historia reciente ya recuperamos la democracia una vez, enfrentando a las dictaduras militares en diferentes frentes, pero esencialmente a través de elecciones, una veces democráticas y otras veces no tanto.

Esta vez toca hacer lo mismo, es decir volcar toda nuestra energía a las elecciones de octubre y hacer todo lo que esté a nuestro alcance para defender nuevamente nuestro voto y nuestro derecho a vivir en democracia.

La manera de hacerlo es participando actívamente en el proceso, apoyando a la candidatura de nuestra preferencia, para constituirnos en en los centinelas de nuestro voto y enfrentar así los previsibles intentos de trampa de la fórmula trucha.

Lo hemos demostrado varias veces: cuando la ciudadanía actúa decidida en defensa de la democracia, no hay maña que valga. Los derrotaremos con democracia y desde la democracia, como lo hemos hecho hasta ahora, en las calles y en las urnas.