Educación y familia

Educación es la estructuración de personalidades capaces, éticas, morales, creativas, cívicas, fraternales y paternales de hombres y mujeres, al servicio de si y de la sociedad a la que pertenecen y, familia es un conjunto de personas unidas por un vínculo legal y social llamado matrimonio, refiriéndome a la familia – hogar clásic@; es decir, a la familia que consta de esposa – esposo e hijos; misma que para su conformación sigue un proceso de tres fases fundamentales: la asociación, la reproducción y la identificación.

La fase asociativa esta armada desde el conocerse entre un hombre y una mujer, enamorarse y sentir que el uno es para el otro y que no se podría prescindir de su compañía, vida y apoyo; por lo que, se recurre a la instancia legal del acto de casamiento, que consiste, en esencia, en la firma de un compromiso asociativo entre ambos, refrendado por un acto religioso en el que se prometen mutuamente mantenerse unidos hasta que la muerte los separe.

La fase reproductora es la etapa de procreación; fase en la que en estos tiempos con de la planificación familiar en mutuo acuerdo entre esposos, se define cuando y cuantos hijos a tener, pensando en la capacidad para hacerlos felices.

La identificación está dada por sus nombres que se anotan en el Registro Civil y que marca identidad para toda la vida, complementada por sus huellas digitales, fecha de nacimiento y territorialidad donde se asienta la partida de nacimiento.

La familia – hogar es la unidad básica de la sociedad y es la primera escuela de virtudes humanas y formación de hábitos de los niños, fase a la que le sigue la escuela – educación, que es la institución en la que se adquieren conocimientos, valores y también hábitos saludables, responsables de sus actos y capaces de resolver sus problemas en la vida. Escuela no es el edificio donde funciona un centro educacional, sino la institución en la que se promueve y produce educación, desde primaria hasta la educación terciaria o universitaria.

La familia requiere seguridad, unidad, solidaridad, apoyo mutuo y complementariedad que garantizan tranquilidad, ganas de vivir y superarse; ser alguien importante en la vida y satisfacer los derechos básicos del ser humano: la prosperidad, la paz y la felicidad. Requiere seguridad física para no ser objeto de agresiones por la delincuencia; pero fundamentalmente, precisa seguridad emocional; es decir, padres que quieran, protejan y estimulen la crianza y desarrollo integral de sus hijos; que les aseguren su manutención, en su minoría de edad; faciliten el acceso pleno a la educación, hasta completar tus estudios y les brinden buen ejemplo de moralidad, a la que todos sus miembros deben contribuir.

En una buena familia habrá mucho respeto y amor entre padres, entre padres e hijos, entre hijos y padres, entre hermanos y entre todos y, para que esto suceda, es necesario concentrarnos más en lo que cada uno podemos dar, que en recibir; en aplicar una escucha activa; es decir, poner mucha atención cuando alguien nos habla y ser rápidos para escuchar y lentos para hablar, lentos para enojarse.

Al constituir una buena familia contaremos con un hogar al qué al volver después de un duro día de trabajo, de problemas y dificultades, nos dé gusto disfrutar de un ambiente en el que existe aceptación y comprensión; un núcleo de apoyo y sanación del ambiente ácido del que a veces no se está libre.

La educación y la comunicación son los ejes centrales para contar con una familia de excelencia, con una familia unida, con una familia próspera; que tenga una vida en armonía y felicidad; por ello debemos dedicarnos a perfeccionar la comunicación; ser muy juiciosos y amables al hablar y actuar, evitar frases altisonantes, sentenciosas, groseras y autoritarias y más bien privilegiar la gracia, entendida como la generosidad en la apreciación y aprobación de lo que digan o hagan quienes traten con nosotros, sin preferencias ni violencia de ninguna clase.

Una familia muy educada será siempre una mejor familia y pretendiendo ello, todos debemos educarnos lo más que podamos, recordando que ser educado no es simplemente estar informado de normas y preceptos, sino de aplicar esos conocimientos, esa capacidad en el diario vivir.

Es la familia donde la sociedad nace, crece, se educa y se renueva. Es la familia donde se desarrollan principalmente las fuerzas morales y espirituales de mujeres y hombres como: el amor al prójimo, la solidaridad, la justicia, la verdad, la gratitud, el honor, la generosidad, la amabilidad y la valoración a la vida misma. Es en la familia donde nace la cultura de una sociedad entendida como las costumbres, lengua, formas de vida, folklore y como la forma de resolver los problemas y necesidades de la vida. También es la familia donde se originan las aspiraciones intelectual, económica, productiva y la tendencia religiosa.

Por la importancia que reviste el tema, no es suficiente la aplicación mecánica de ciertas directivas y es necesario recibir educación puntual en construcción de familia y reunirse periódicamente para evaluar el cumplimiento de roles en el seno familiar.


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