Despidos y cierre de empresas refutan “robustez” del PIB

Tras dos años de “respiro”, vuelve a dispararse la preocupación entre las empresas bolivianas ante el anuncio de autoridades y exautoridades de la cartera de Economía acerca de que el pago del doble aguinaldo este 2018 es “altamente probable”.

A finales de junio el ministro Mario Guillén insistió, pese a las observaciones de empresarios, en que los indicadores muestran un crecimiento favorable para el pago del segundo aguinaldo en esta gestión, y hace poco el exministro Luis Arce Catacora también se expresó en ese sentido.

“Es altamente probable el pago del segundo aguinaldo porque en este primer semestre los indicadores de la economía boliviana son muy robustos”, aseguró la exautoridad, y agregó que tendría que haber habido hasta junio “una catástrofe nacional” para que el crecimiento del PIB hasta julio no llegue al 4,5% establecido para que se ejecute el doble aguinaldo.
Pero la robustez de los indicadores que usa el gobierno para promocionar su modelo económico y para intentar justificar una medida –la del segundo aguinaldo- netamente político electoral, contrastan con la realidad.

Para no pocos analistas resulta paradójico que el mismo año que se anuncia el retorno del doble aguinaldo, se tenga el cierre de empresas como ExBol (Exportadores Bolivianos S.A., de joyería), Ecobol (correos), además de una profunda crisis en otras tantas, como Incerpaz, Bolivian Timberland, Illampu, Punto Blanco, Cerámica Victoria, entre varias otras, que han despedido a numerosos trabajadores. Basta con ver la prensa nacional.

Las Estadísticas del Registro de Comercio de Bolivia de Fundempresa, al mes de mayo de 2018, confirman una tendencia al incremento del cierre de empresas formales (cancelación de matrícula), y cuyas cifras se disparan los años posteriores al Decreto Supremo 1802 “Esfuerzo por Bolivia”, más conocido como el Doble Aguinaldo, firmado en noviembre de 2013.

Según el informe de Fundempresa, el año 2010 se cancelaron 597 matrículas de comercio; el año 2011 se cancelaron 1.363, el año 2012 se cancelaron 2.034, para el año 2013 se cancelaron 1.913 matrículas. Un año después de la puesta en vigencia del decreto del doble aguinaldo (2014), se cerraron 2.584 empresas, un incremento importante.

Pero el salto más notorio se produce en 2015, cuando el PIB crecía al 4,9% y se cerraban 5.347 empresas, más del doble que el año anterior. En 2016 se da otro salto, registrándose 7.181 matrículas canceladas, y el año 2017 se cancelaron 7.331. En ambos años el PIB creció a menos del 4,5%.

Hasta el mes de mayo del presente año se cancelaron 3.749 matrículas. Habrá que esperar a cuánto asciende la cifra hasta fines de 2018, año en que el gobierno asegura se crecerá en 4,7%, pese a que el FMI y Focus Economics le dan 4%, y el Banco Mundial y la Cepal 3.9% .

Más revelador aún será observar lo que ocurre en 2019 y 2020, después de que las empresas asuman esta carga.

Empresas unipersonales y empleo informal
Según el mismo reporte estadístico de Fundempresa, a mayo de 2018 el 80% de las empresas formales en Bolivia son unipersonales (autoempleo), y son las que más se inscriben.

Por otra parte, aunque Bolivia ostenta la tasa de desempleo abierto más baja de la región (4,5% en 2017), ésta mostró un crecimiento en los últimos años, considerando que en 2012 se registró el nivel de desempleo más bajo, de 3,2%.

De cualquier manera, los expertos advierten que en Bolivia se ha agudizado el deterioro de la calidad del trabajo y el subempleo.

Al respecto, el investigador del Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (CEDLA), Brujo Rojas, explica que el subempleo en Bolivia representa el 20% de la población en edad de trabajar, y se manifiesta principalmente entre los jóvenes, las mujeres y los nuevos profesionales con alto nivel educativo.

Mientras tanto, el empleo informal supera el 70% de la población económicamente activa; el Estado genera menos del 10% de los trabajos, el sector privado formal cerca del 20%.

Trabajos cada vez más precarios
Rojas también alerta acerca de la precariedad de los trabajos y advierte que la ésta incluso llega al ámbito formal.

La precariedad laboral en Bolivia está caracterizada por la inestabilidad, inseguridad, incertidumbre, falta de garantías, ingresos bajos, malas condiciones de trabajo, explotación, entre otros.

El investigador del Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (CERES) y del Observatorio Económico y Social (OES), José Luis Barroso, también nota que la calidad de empleo “se deterioró considerablemente” en los últimos años.

Según Barroso, más del 80% de la población en Bolivia actualmente se encuentra desarrollando sus actividades laborales “en condiciones realmente precarias, ya sea por no contar con contratos, no tener beneficios sociales o estar trabajando, en muchos casos, más de 15 horas diarias”.

El crecimiento de la precariedad, informalidad y del autoempleo, parece evidenciar que el doble aguinaldo no es la respuesta, sino que en todo caso es un agravante. Y seguir usando el PIB para justificarlo o para alabar el modelo económico es cerrar los ojos ante la realidad.

El economista Mauricio Ríos García lo explica así: “Está claro que una cosa es crecer rápido y otra crecer de manera sostenida. Una cosa es hacer plata y otra hacer empresa generando valor de mercado. Bolivia crece, pero la cantidad de valor que se destruye en relación a todo lo que le terminará costando hacerlo a la fuerza, no tiene precedentes”. Mientras el PIB crece, Bolivia se empobrece.