Defensoras de la niñez coinciden que la violencia se da en una sociedad adulto céntrica

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Frente a los índices de violencia en contra de las niñas y niños, las defensoras de esta población vulnerable coincidieron que la sociedad boliviana vive en un sistema asimétrico, principalmente una sociedad “adulto céntrica”, en el que los niños y niñas son vistos como inferiores, por lo tanto, objeto de maltrato.

La Fiscalía General del Estado ha registrado 12 casos de infanticidio en el primer semestre de este año, es decir, 4 niños o niñas han sido asesinados cada mes; en la gestión 2016 se verificaron 34 casos; el 2017 la cifra se disparó a 87 menores asesinados y el 2018, se registraron 52 casos.

La periodista, feminista, animalista, que además se autodefine como “niñista”, Melisa Ibarra, en el conversatorio de la Agencia de Noticias Fides a propósito del Día del Niño y Niña, plantea un tema que considera crucial en el debate sobre el “sistema adulto centrista”, donde el adulto es el centro en las relaciones personales, familiares y sociales.

“El ‘adultismo’ es un sistema que pone a todo aquel que no es adulto en desventaja frente a los adultos, (es un) sistema asimétrico que ve como seres inferiores a niños, adolescentes, bebés”, comenta Ibarra.

Sostiene que los movimientos que luchan por sus derechos son de adultos, pero los niños y niñas no pueden hacerlo, no pueden defender sus derechos y tienen que ser los mayores los que reivindiquen sus derechos vulnerados.

En una comparación, sostiene que incluso el movimiento feminista ha sido más visibilizado que la violencia hacia la niñez que es permanente y sistemática. “El mundo machista por lo menos lo hemos visibilizado, el mundo adultista no. Incluso el feminismo es adultista, no hay grandes movilizaciones por violencia contra niñas o bebés”, observa.

“Un crimen contra los niños no mueve las entrañas a nadie”, o “¿Cómo puedes criminalizar a esas niñas que también son víctimas?” cuestiona al referirse a las niñas que son embarazadas producto de violaciones sexuales.

A propósito de la violación a niñas, entre enero de 2016 a septiembre de 2018, 9.552 niñas menores de 14 años quedaron embarazadas, ellas fueron víctimas de violencia sexual.

La politóloga, docente y madre, Ana Lucia Velasco, postula que existe una falla al momento de enfocar lo que es la violencia. “Vemos a la violencia muy judicializada y solo vemos la violencia física obvia, cuando pegas, por lo general, es el último punto de la violencia y hay un montón de espacios previos donde se generó otro tipo de violencia”, comenta.

La directora de la Defensoría de la Niñez del Gobierno Autónomo Municipal de La Paz, Jaqueline Llanos, insiste sobre la invisibilización de la violencia a la niñez. “Si la violencia no se visibiliza para los demás no existe”, además precisa que los niños y niñas enfrentan la incredulidad de los adultos.

“Hay muchos casos de abuso sexual y violencia psicológica que no se le da la importancia, y sabemos que (a los niños y niñas) les afecta y el no creerles (cuando sufren maltrato) trae muchas consecuencias”, advierte.

Winny Vidaurre es psicóloga y gerente operativa de Aldeas Infantiles SOS, se declara una militante en la protección infantil, apuesta a la prevención de todo tipo de maltrato; está segura que la familia es el mejor lugar para el crecimiento del niño o niña.

Aunque sostiene que “el infanticidio el 90% más o menos viene de los padres”, por lo que considera básico trabajar sobre el adulto “que puede tener una mirada tan negativa que no vela por el ejercicio de derechos de este ser vulnerable y dependiente”, afirma en relación a la niñez.

Plantea que es este sistema familiar “el que mata, abandona y vulnera” los derechos de los menores; aunque cree que existen otros elementos como la falta de recursos económicos, por lo tanto, el estrés que incide en la generación de violencia.

Vidaurre plantea como un desafío “cambiar nuestro enfoque para el ejercicio de derechos de los niños desde los entornos familiares no solo los clásicos: mamá y papá, sino con los cuidadores que sean. Es un desafío incluso personal”, sostiene; al señalar que la violencia se reproduce según los entornos.

Llanos también observa el enfoque del Código Niño Niña y Adolescente, porque no reconoce a la familia como el primer sistema de protección, sino el Estado, las organizaciones e instituciones, pero no la familia, por lo que ha perdido ese acompañamiento y tolerancia. Tenemos que ser padres y madres por elección es la única forma de querer y amar a los niños».

A modo de reflejar esta grave problemática dijo que en la gestión 2018 la Defensoría de la Niñez atendió 6.744 casos, lo que significa 18 casos por día”; y 1.308 denuncias de violencia se presentaron en el primer trimestre de este año.

La funcionaria municipal hace hincapié en las consecuencias que sufren los niños y niñas que viven en espacios y entornos violentos, porque asimilan como natural el maltrato y se constituyen en víctimas silenciosas.

“Estamos normalizando situaciones de violencia. Muertes dramáticas con mucho sufrimiento, quemados, mutilados, ahí ves el grado de violencia al que está llegando nuestra sociedad y no nos estamos ocupando de las nuevas generaciones”, advierte Llanos.

Por su parte, el director de ANF, Sergio Montes SJ, sostuvo que “un golpe no duele tanto como que te hayan abandonado tres meses. Y esas cosas que marcan están construyendo a las generaciones de adultos. Los espacios donde deberías recibir atención se vuelven espacios inseguros y más bien duplican su dolor”.

Velasco acota que es complicado un proceso de «deconstrucción», porque se generan reacciones contrarias a las esperadas «Se enojan cuando les dices que no se debe pegar a los niños. Hay que encontrar la manera de que no se genere ese efecto rebote. Hacer esas campañas en los lugares donde se entrega el subsidio por ejemplo», dice.

Mientras que Ibarra reivindica las calles, el transporte público como espacios de educación. «Necesitamos reeducar a los papás. Debe haber normativas. Se deben generar alianzas, redes de niñez con las diferentes organizaciones; aunque Llanos señaló que en materia de niñez no se ha logrado consolidar una red de defensa de los niños y niñas, al lamentar que cada institución trabaja por su lado.

«Se tiene que consolidar en una red donde se asuma ese rol de trabajar por la niñez. Sino tienes acciones aisladas que dejan de tener impacto», manifestó.

Tomado de ANF
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