Defender la paz de día, vender armas de noche

Medio Oriente, una de las regiones más inestables y devastadas por las guerras, duplicó la importación de armas en los últimos cinco años, según el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (Sipri).

Dicho aumento en la compra de armas se disparó, de forma directa o indirecta, por varios conflictos y guerras civiles en la región, principalmente el devastador conflicto militar de Yemen, que ya lleva cuatro años y creó una de las “peores crisis humanitarias del mundo”, con más de 5.000 civiles muertos o heridos en 2018.

Los últimos datos sobre las ventas militares presentadas por el Sipri el 11 de este mes también muestran que los cinco mayores exportadores de armas en el período 2014-2018 son: Estados Unidos, Rusia, Francia, Alemania y China. Y salvo Alemania, los otros cuatro son miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas, junto con Gran Bretaña, el sexto exportador de armas.

Además juntos representan el 75 por ciento del volumen de armas exportadas en los años  2014 a 2018.

El Consejo de Seguridad, órgano de seguridad de la ONU, aboga constantemente por la paz en el mundo, mientras los cinco miembros permanentes promueven las armas y mantienen conflictos como los de Yemen, Siria, Irak, Afganistán y Libia, así como avivan el prolongado conflicto palestino-israelí.

Las partes enfrentadas en todos esos conflictos usan armas de Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, China o Rusia, o reciben información de inteligencia militar o apoyo aéreo provistos por las cinco potencias.

“Hablan de paz, mientras venden armas a lo grande”, observó un diplomático de Asia, que pidió reserva de su identidad.

Sipri señaló que la importación de armas por parte de Estados de Medio Oriente aumentó el 87 por ciento entre el período 2009-2013 y 2014-2018 y representa 35 por ciento de la importación total de armas en este último período.

En particular Arabia Saudí fue el mayor importador de armas en 2014-2018, pues aumentó la compra un 192 por ciento en comparación con el período 2009-2013.

Y Egipto, el tercer importador de armas en 2014-2018, triplicó sus compras un 206 por ciento con respecto al período 2009-2013, y lo mismo ocurrió con Israel, que aumentó el 354 por ciento, Catar 225 por ciento, e Irak 139 por ciento, según el Sipri.

Sin embargo las importaciones de armas de Siria, que cuenta con el apoyo de Rusia y China, disminuyeron un 87 por ciento, a pesar de la guerra civil, que ya lleva ocho años.

Mientras, Natalie J. Goldring, investigadora y profesora adjunta del Programa de Estudios sobre Seguridad de la Facultad de Servicio Exterior Edmund A. Walsh, de la estadounidense Universidad de Georgetown, dijo a IPS que el Sipri documentó una vez más el continuo aporte de los grandes proveedores de armas a un mundo ya inundado por ellas y en el que la ONU sigue siendo el principal responsable.

“Como el suministro de las grandes armas convencionales está tan concentrado, las medidas de control sobre los seis mayores proveedores podría tener un efecto significativo en el mercado internacional”, observó.

Lamentablemente, esos países han permitido que la codicia domine sus principios, apuntó Goldring, profesora invitada de práctica en un programa de la Universidad Duke.

Las consecuencias de las acumulaciones excesivas y desestabilizadoras de armas tienen un efecto devastador en Medio Oriente, indicó.

“Cada año el Departamento de Estado (cancillería) de Estados Unidos, documenta vastos abusos de derechos humanos por parte de los saudíes. Sin embargo, con la transferencia de armas, el Gobierno de (Donald) Trump los permite. El gobierno de Trump tampoco hace que Arabia Saudí se haga cargo del asesinato del periodista Jamal Khashoggi”, explicó Goldring.

Además Washington se sigue concentrando en aumentar sus ganancias con la venta de armas y no en las consecuencias en términos de costos humanos de esas ventas, apuntó.

A pesar de todo sigue habiendo razones para no perder la esperanza.

Por ejemplo algunos legisladores del Congreso tratan de restringir las actividades militares de Estados Unidos vinculadas a la guerra de Yemen y de que el príncipe saudí Mohamed bin Salman se haga responsable del asesinato de Jamal Khashoggi, apuntó Goldring, quien también representa al Instituto Acrónimo en la ONU para cuestiones de armas convencionales y la venta de armas.

Al respecto el portavoz de la ONU, Stephane Dujarric, declaró en conferencia de prensa este mes: “Ninguno de esos conflictos necesitan más armas. Necesitan un mayor compromiso político para lograr la paz”.

Por su parte Pieter Wezeman, investigador del Programa de Armas y Gasto Militar del Sipri, dijo a IPS que la transparencia difiere entre los cinco mayores exportadores de armas. Los cinco, Estados Unidos, Rusia, Francia, Alemania y China, además de Gran Bretaña, suelen informar sobre sus exportaciones de armas al Registro de Armas Convencionales de la ONU (Unroca).

Francia, Alemania y Gran Bretaña también dan cuenta de las exportaciones de armas pequeñas, tanto al registro de la ONU como a la secretaría del Tratado sobre el Comercio de Armas. Pero los otros tres países no pertenecen a este último.

Pero la información que envían al registro de la ONU no siempre está completa ni es precisa y muchos Estados no mandan nada.

Alemania, Gran Bretaña y Francia publican informes anuales sobre sus exportaciones de armas, además de enviar datos para un informe similar que elabora la Unión Europea todos los años, añadió.

Hay muchos datos en esos documentos, con lo que se tiene una buena perspectiva de las exportaciones de armas de esos países, aunque no siempre son fáciles de leer, precisó Wezeman. Por ejemplo, Estados Unidos tiene varios procedimientos administrativos para la exportación de armas, observó.

Las exportaciones en las que Washington tiene un papel importante, ya sea porque implica asistencia militar, porque vende excedentes del Departamento de Defensa o porque involucra lo que se conoce como Ventas Militares al Extranjero, en el que este departamento ayuda a los aliados con la compra y la negociación de armas en Estados Unidos, suelen ser transparentes.

El Gobierno también suele realizar anuncios formales cuando un país comienza de forma oficial a negociar un gran acuerdo de armas y también cuando suscribe un contrato. Pero cuando un Estado compra armas de forma directa a una compañía estadounidense, y el Gobierno solo emite el permiso de exportación, la información suele ser más escasa.

Wezeman dijo que Rusia y China no publican informes sobre sus exportaciones de armas. Y al ser consultado sobre la posibilidad de que existan restricciones de uso a la compra de esas armas, como no usarlas contra civiles o no transferirlas a terceros, explicó que sí se pueden incluir salvedades.

Por ejemplo, cuando Alemania suministró vehículos blindados en forma de asistencia militar a Turquía, a veces incluyó un artículo que estipulaba que no debían utilizarse en el este del territorio turco, contra los kurdos.

En la primera semana de este mes se supo que Estados Unidos habría incluido un artículo que obligaba a Pakistán a no utilizar aviones de combate estadounidenses F-16 sobre el territorio de Cachemira, aunque se desconoce el contenido literal del texto.

Sin embargo es poco probable que haya un artículo sobre el no uso de armas contra civiles, pues ya está prohibido por el derecho internacional, aunque Wezemen precisó que es común incluir artículos que obliguen al comprador a no transferir las armas a terceros sin el permiso explícito del Estado exportador.