¡Cuánto se aprende, en cuanto se vive!

Educarse es aprender: quien aprende sabe, quien sabe hace, quien hace vive; aprende, sabe, hace, vive… en continuidad cíclica. Con este enunciado quiero referirme a lo que aconteció en Bolivia, entre el 20 de octubre y el 12 de noviembre del presente año, como consecuencia de un grosero fraude electoral de parte del oficialismo, según informe preliminar de la O.E.A., visto como un proceso y producto educativo, por cuanto de aprendizaje nos deja.

 

Cuánto aprendimos y que nivel de educación hemos logrado los bolivianos a lo largo de 194 años de vida de nuestra patria, es digno de resaltar; por cuanto, durante este tiempo de existencia de nuestra patria Bolivia, tuvimos gobiernos democráticos, dictaduras militares, licenciados en diferentes ramas profesionales (abogados, economistas, ingenieros, filósofos etc.) y lo último que esperábamos era un gobernador indígena; lo tuvimos y echó por la borda esta esperanza y el encargo de nuestros pueblos originarios: “Ama súa, ama llulla y ama quella” (No seas ladrón, no seas flojo ni seas mentiroso), que con las maniobras contra la Constitución Política de Estado y contra la democracia, en definitiva se constituyó en un delincuente de alta talla, como ahora lo empezamos a conocer.

 

El pueblo boliviano acumuló saberes relevantes que los sacó a relucir de la manera más brillante, por su calidad de aprendizaje y su perfecta aplicación; gracias a lo que, este 12 de noviembre último, se dio fin a la más grave crisis político – patriótica, que vivió nuestro país, en su vida republicana.

 

Una vez más tengo que recurrir a la frase de José Marti: “Los hombres se dividen en dos bandos, los que aman y construyen y los que odian y destruyen”, mismo que se constituye en el lente que nos permitió, finalmente, ver quien es qué e endilgarnos por el camino de hacer el bien para todos. Asimismo, debo aplaudir la aplicación del concepto de sinergismo “como la acción de dos o más organismos o substancias que, actuando en conjunto, provocan un resultado mayor a la suma de los efectos de sus componentes”.

 

Dentro del concepto de sinergismo se integraron pensamientos, visiones, sentimientos, voluntades, acciones o esfuerzos; se unieron hombres, mujeres, jóvenes, viejos: católicos o no; creyentes o no, políticos partidistas o no, cívicos, indígena – originarios, campesinos, citadinos; blancos, negros o mestizos, etc. y diferentes lenguas; hubo unidad en la diversidad; hubo liderazgo y no caudillismo; porque, existieron fieles intérpretes y voceros como: Luís Fernando Camacho (Sta. Cruz), Marcos Pumari (Potosí),  Rodrigo Echalar (Chuquisaca),  Paola Mendoza (Tarija), Fernando Llapiz (Beni), entre otros; que todo lo hicieron de acuerdo a las necesidades y circunstancias; se hizo algo diferente a lo acostumbrado y se obtuvo resultados, también diferentes, como producto de la integración de aprendizajes y saberes individuales y colectivos intergeneracionales y, finalmente, empezamos a gozar del ansiado derecho a la libertad, prosperidad, paz y felicidad, principales derechos del hombre (genérico).

 

La exponente calidad de la juventud, su visión, su capacidad, su energía su expectativa y su actitud, volcada en cientos de miles en las calles de las diferentes ciudades del país; se unió a la experiencia de la adultez y vejes ciudadana y por ellos vuelve a la mente, vuelve al espíritu de la ciudadanía en general; la esperanza de días mejores; los mismos que, debemos construirlos siguiendo el aprendizaje relevante con el que contamos ahora las bolivianas y bolivianos. La juventud mostró su rostro y lo que le queda ahora es mostrarse de cuerpo entero, trabajando con denuedo por la construcción de futuro de la sociedad entera y por el futuro de Bolivia.

 

Como vemos, la formación de personas humanas, la educación no es resultado total de la escuela formal en general; sino que, para ser personas realmente educadas, se requiere aprovechar al máximo las vivencias y con ellas construir conocimientos relevantes y por consiguiente útiles al mejor vivir. “Educar no es dar carrera para vivir, sino templar el alma para las dificultades de la vida. (Pitágoras).

 

Nos queda la lección de buscar siempre la verdad y la legalidad, aplicarlas y romper la tela que cubre la ignorancia, bajo la cual se cree en mentiras, se cree en la demagogia, en la impostura, en el fraude; condiciones tan humillantes e indignas del ser humano en pleno siglo XXI. Es hora que los que tuvimos mejores oportunidades de educación y de cuanto hemos aprendido para amar y construir, alejándonos del odio y la destrucción; perdonemos a quienes hasta ayer (12.11.19) fueron presos del engaño y de la mentira. Jesucristo decía: “Perdonadles que no saben lo que hacen” y para el caso sería …´no saben lo que los hicieron hacer y quieren seguirlos haciendo hacer´.

 

Gracias a los jóvenes que fueron preponderantemente quienes se entregaron con plena convicción patriótica a la causa de liberar a nuestro país, podemos en este momento pensar y trabajar del modo más participativo en los propósitos, planes y programas – proyectos, para construir nuestro futuro. Sepámoslo entonces, que, debemos trabajar intensamente. La calidad y nivel de la juventud, puso muy alto los desafíos y las expectativas del trabajo que deben cumplir los nuevos gobernantes; por lo que, nadie más que ellos, deben ser, subsecuentemente, la nueva clase política del país, tanto por su energía, su visión, su capacidad profesional y su intelectualidad, como por historia y el futuro de la Patria.

 

Esta juventud que nos ha demostrado una gran valentía, civismo y coraje en defensa de nuestra Patria, también, está exhortando a las autoridades educativas, a las maestras y maestros a reflexionar, a repensar en la atención que sus requerimientos educativos, a partir de sus expectativas y de acuerdo a la realidad de nuestro país.

 

A todos los bolivianos sin distinción alguna, nos corresponde capitalizar el aprendizaje logrado; buscar los puntos de coincidencia que nos una como activos actores de la administración del Estado, dejando atrás el egoísmo, la ambición personal y los puntos de discrepancia, que nunca hicieron otra cosa, que no sea desperdigar nuestra capacidad y energía como sociedad. Gobernar, que no sea más un negocio, sino un servicio patriótico.