¿Crisis del socialismo siglo XXI?

El argumento de los defensores neoliberales está basado en la crisis de Venezuela, indican que el pueblo muere de hambre, que no existen medicamentos mucho menos papel higiénico, pero estos argumentos no pueden explicar cómo después de las elecciones municipales cesaron las protestas multitudinarias, no analizan el papel del campesino venezolano que no participa en ninguna protesta es más es un pilar del actual gobierno.
Pero la crisis más alarmante es el de la Argentina, con un crecimiento negativo de su economía, y con proyecciones actuales muy desalentadoras (según el Banco Mundial y Fondo Monetario Internacional) para el gobierno y sobre todo para el pueblo gaucho.

Macri empezó con la privatización de los servicios básicos (luz, agua, gas), los empresarios subieron en más de 400%, luego empezaron a subir el transporte, medicamentos todo esto acompañado de una inflación que no se veía en más de 20 años (más de 30% en la gestión 2017), la misma que ocasiona la devaluación del peso argentino en niveles alarmantes, prueba de esto, la última medida del gobierno de incrementar la tasa de interés en 40%, vender aproximadamente el 63% de las reservas del Banco Central Argentino, reducir personal para disminuir el déficit fiscal, y lo más grave, pedir ayuda al FMI (aproximadamente $us30.000 millones), ósea incrementa la deuda de su país para cubrir el gasto corriente (sobre todo sueldos).

Los asesores de Macri, indican que el anterior gobierno (Cristina Fernández) derrochó los ingresos del tiempo de la “bonaza económica”, y la pregunta lógica surge, ¿y que ingresos pretende tener Macri?, si toda la economía lo dio a la “iniciativa privada”, los únicos ingresos son los impuesto los cuales disminuyeron, esto debido a que el pueblo argentino prefiere destinar sus ingresos a comprar alimentos y pagar los servicios básicos (que por cierto se incrementa día a día), por que lamentablemente no le alcanza para nada más.

La corriente del “Socialismo del Siglo XXI”, logró crecimientos económicos que no se dieron en América Latina desde los años 70, pero este milagro económico se dio incorporando al empresariado privado a lo social, así tenemos que en Bolivia, a la banca privada se la obligó a reducir su tasa de interés para créditos productivos y de vivienda (destinado a la clase media baja), consecuencia de esto la banca genera utilidades como nunca antes; a los productores agropecuarios se los obligó primero abastecer el mercado interno y “luego” exportar, resultado, una ampliación del mercado para estos productores y mejores ganancias; pero todo esto no pudo lograrse si el Estado no invertía en infraestructura y productividad, y redistribuyendo los ingresos generados por estas inversiones, mediante los bonos sociales, incrementando el poder adquisitivo a través de los aumentos salariales, una inflación aceptable y un tipo de cambio estable.

Liberar la economía a la iniciativa privada, sobre todo en países en vías de desarrollo, no garantiza un desarrollo social (se vio en dos décadas de gobiernos neoliberales), ya que todo empresario privado tiene como prioridad la obtención de la mayor utilidad posible, el aspecto social queda en segundo plano (no es tarea del empresariado), es por esto que las medidas de tendencia socialista logran que exista un equilibrio entre las ansias de ganancia del privado y una redistribución de los ingresos que permita a los desposeídos incrementar sus ingresos.