Contaminación del Río Pilcomayo

En abril/2018, en Villa Montes (Tarija, Bolivia), una población ubicada en el sur-este boliviano, con 39.867 habitantes, los clubes de Leones “Santa Cruz Centro” y “Villa Montes” (Distrito S-2, Bolivia), realizamos una campaña médica con ocho especialidades, entre ellas Neuropediatría. Aparte de otros problemas en la salud de las personas, nos impresionó la alta prevalencia de graves patologías relacionadas con el sistema nervioso en niños con capacidades especiales en una población tan pequeña. Este drama humano muy triste quebranta el espíritu a cualquier mortal.

Ante tan grave diagnóstico de situación de salud de los niños y jóvenes afectados con problemas neurológicos, en mayo del mismo año, nuestro especialista, el L. Dr. Luis Molina Saavedra patrocinado por el Club “Santa Cruz Centro”, apoyado por el Club Villa Montes, acompañado por las Damas Leonas; Bella A. Saavedra de Renjifo, Sandra Zabala de Molina y un técnico operador del electroencefalógrafo, se constituyeron nuevamente en Villa Montes donde trabajaron haciendo estudios especiales a los pacientes con afecciones más severas.

Desde 1993, en el lugar funciona un “Centro de Educación Especial”, tiene registrados a 170 niños de diferentes edades, cuyas familias en su mayoría son de escasos recursos económicos y su base alimentaria depende del rio Pilcomayo. A dicho centro no asisten los niños de lugares más alejados.

La contaminación del ambiente por la actividad humana, como la minera, industrial, tecnológica agropecuaria y el uso indiscriminado de fertilizantes químicos en el suelo con metales pesados como el plomo, mercurio, cadmio, zinc, cromo, cobre, entre otros, que se incorporan finalmente a ríos, a los vegetales, animales y alimentos, alteran la sostenibilidad de la cadena trófica, provocando riesgos potenciales en la naturaleza y en la sociedad, debido a que originan serios problemas en la salud humana y animal.

Los metales pesados que ingiere el hombre mediante los alimentos contaminados se acumulan en los tejidos blandos y afectan principalmente a los niños y mujeres embarazadas, arriesgando la salud del feto. Por ejemplo, el plomo almacenado en los huesos maternos puede movilizarse hacia la sangre, atravesar la barrera placentaria y provocar daños neurológicos, hematológicos y otros órganos fetales. La intoxicación por plomo en niños es grave, y algunos síntomas son: Ataxia, convulsiones, irritabilidad, dolor abdominal, deficiencia del aprendizaje e hiperactividad. En mujeres embarazadas puede ocasionar parto prematuro, abortos, malformaciones fetales y bajo peso al nacer. La neurotoxicidad de los metales pesados muchas veces pasa desapercibida, pues en ocasiones no se hace visible hasta pasados muchos años, y puede confundirse con algún desorden neurodegenerativo.

El desarrollo económico por la actividad minera en Bolivia tiene un alto costo ambiental en desmedro de la salud humana y la seguridad alimentaria. Los deslaves de algunas minas son vertidos al cauce del río Pilcomayo en la cuenca alta; varios terrenos de cultivo fueron contaminados ocasionando la migración de agricultores. Ya se realizaron estudios donde se encontraron altos índices de metales pesados en agua, plantas y peces. Así mismo se hicieron denuncias ante autoridades municipales y de medio ambiente, sin embargo no hay respuestas positivas para prevenir semejante problema que causa daño irreversible en los niños afectados.

Tal vez nuestras autoridades ignoran esta desgracia. Creemos que para prevenir y enfrentar este terrible drama, nos hace falta, más educación, concienciación y acción.

*Past Presidente del club “Santa Cruz Centro” y Jefe de zona No.5. Santa Cruz, Distrito S-2, Bolivia