Los días en los que los tarijeños salimos son seguro los más esperados por algunas personas, primero porque se proveerán de lo que les hace falta y segundo porque aunque sea por un momento salen del confinamiento en el que estamos sometidos.

Más aún, siempre hay quien se preocupa más que otro y entonces nos preguntamos.  ¿Hasta qué punto nos arriesgamos a un contagio de COVID-19 al hacer la compra? ¿Es necesario tomar todas esas precauciones que nos llegan por las redes sociales o por WhatsApp?

Diana López cuenta que ella sale una vez a la semana a comprar, pues según asegura hay muchas cosas que se pueden vencer o echar a perder. Más aún, revela que siempre que lo hace se preocupa mucho, de esta manera utiliza guantes de goma, barbijo y gafas. Pero también dice que al ingresar  a su casa su hermana le exige sacarse los zapatos, cambiarse la ropa en la puerta y desinfectarse las manos. “¿Será esto suficiente o necesario?” se pregunta.

De igual manera, Jonathan Gutiérrez dice que ha optado por salir a hacer las compras con un ponchillo de lluvia y barbijo, indumentaria que se saca al volver a su hogar. “Poder salir, de ser una alegría se está convirtiendo en una experiencia estresante, ya que no sabemos cuánto riesgo estamos corriendo”, afirma preocupado.

Sobre el tema los expertos aseguran que el peligro es relativo, sin embargo no tomarlo en cuenta sería irresponsable. El COVID-19 se transmite principalmente de persona a persona, pero también sabemos que  el SARS-CoV-2 puede sobrevivir a temperatura ambiente en la superficie de los productos y objetos (carritos, estanterías, puertas) de los establecimientos de compra durante cierto tiempo.

“Si entramos en contacto con el virus y luego nos tocamos la boca, la nariz o los ojos, es posible contraer la enfermedad”, asegura la médica, consultada por El País, Patricia Molina.

Y aunque la revista de salud Consumer Eroski afirma que el riesgo cero no existe, nos aconseja una serie de medidas que podemos tomar para minimizarlo tanto como sea posible, empezando por las más básicas: “si presentamos algún síntoma, no se puede ir a hacer las compras. Debemos quedarnos en casa y actuar siempre como si pudiéramos contagiar a otros”. Y si no tenemos síntomas y necesitamos ir a la compra, las recomendaciones son las siguientes:

-Antes de salir de casa, conviene tener una cosa clara: cuanto más tiempo pasemos haciendo la compra, mayor será el riesgo que corramos y la posible exposición al virus.

-Una planificación adecuada que incluya el menú de los próximos días y una lista de la compra detallada son, por eso, fundamentales, sabiendo de antemano para cuántos días necesitaremos adquirir. “Podemos comprar productos frescos que aguanten un poco más, o conservas. Y, ante todo, comprar lo normal, no cantidades ingentes de comida que no nos van a hacer falta”, argumenta Gemma del Caño, experta en seguridad alimentaria. “Lo ideal sería ir cada cuatro o cinco días; no a diario”, comenta.

-Al salir de casa, no olvides que debes hacerlo solo y con tu propia bolsa. Aparte de evitar el consumo innecesario de plásticos, así podrás ir y volver sin necesidad de tocar las bolsas.

– Una vez dentro de un centro de abasto, conviene no tocar nada, excepto los productos que se adquieran, eligiéndolos con la vista y sin andar separándolos para, por ejemplo, tomar el que está detrás.

Cuidados dentro de mercados cerrados

-Recuerda que, por muchas precauciones que tomes, algún producto (o superficie) puede estar contaminada. Conviene andar por la parte central del pasillo, para evitar toser o hablar encima de los productos; respetar siempre la distancia de seguridad (sobre todo en áreas como la carnicería, donde tendemos a olvidar estas precauciones).

– Otro aspecto importante es evitar en todo momento llevarnos las manos a la cara, “porque mientras estemos afuera no podremos lavarnos las manos, que es realmente lo más efectivo para eliminar la presencia de coronavirus”, dice Del Caño.

-Si llevas mascarilla, cuidado: es muy fácil tocarse la cara en algún momento, porque no son cómodas, molestan y se pueden subir, bajar o mover.

-Cuando estemos listos para pagar, cuidado con las monedas o dinero en efectivo, porque es una posible vía de transmisión (no solo de éste, sino de cualquier otro microorganismo patógeno). Como en nuestro país eso de pagar con tarjeta va con retraso lo mejor será ir con guantes a hacer las compras o desinfectarse de inmediato con alcohol en gel tras tocar el dinero.

La vuelta a casa con la compra

Los expertos aconsejan quitarse la ropa y los zapatos antes de entrar para evitar el tráfico del virus u otro patógenos. Una vez adentro de la casa es hora de lavarse las manos a conciencia.

Lo que sigue son buenas prácticas de seguridad alimentaria, aplicables ante cualquier patógeno: una buena higiene de manos, frotar bien la fruta y la verdura en agua abundante; prevenir la contaminación cruzada al usar los cuchillos; y cocinar bien los alimentos, entre otras.