Con mis Hijos Derechos no te metas

En los últimos meses con la aparición de la plataforma “Con mis hijos no te metas” las redes sociales se inundaron de mensajes en contra de la ideología de género. La corriente gestada en Perú a finales del 2016, creció rápidamente en los países vecinos llegando a expandirse prácticamente todo Latinoamérica.

El movimiento social nació en las calles de Lima con el objetivo frenar la implementación del enfoque de género en la currícula académica y a pesar de que en Bolivia estemos muy lejos aún de una reforma educativa que contemple esta visión, las principales urbes del país ya vivieron marchas exigiendo el respeto a la familia y que no adoctrinen a sus hijos.

Todo suena color de rosas ¿verdad?, confieso que tras la primera impresión de la plataforma me sentí simpatizante, hasta que logré ver el odio y la discriminación hacia la población GLBTI+ en las pancartas de sus movilizaciones.

“Los gays son más propensos al suicidio”, “el cáncer de ano, de mama y de pulmón, son consecuencias de una conducta homosexual”, fueron algunos de los carteles en las movilizaciones, a lo que me pongo a pensar, ¿No creen que la población LGBT es más propensa al suicidio porque no sienten que encajan en la sociedad? Los jóvenes e incluso niños que empiezan a descubrir su orientación sexual e identidad de género, se sienten confundidos y solos, si a esto le sumamos a padres, iglesias e inclusive a algunas unidades educativas repitiendo discursos como “esto es una enfermedad, Yo no quiero que corrompan a mis hijos, no es normal, los están pervirtiendo”, desde pequeños los estamos oprimiendo para que no sean quienes son; y en lugar de trabajar por una sociedad equitativa e incluyente se cultiva el odio, el rencor y la intolerancia.

Algo que podemos destacar es la participación de mujeres, madres en su mayoría, gritando a todo pulmón por la defensa de la crianza de sus hijos. Quizás ellas no están al tanto que si no fuera por la tan cuestionada ideología de género, ellas no deberían estar en las calles, mas lo contrario deberían estar en sus casas, cuidando a sus hijos y cocinando para los maridos.

Mis redes personales se prendieron fuego en contra del movimiento conservador a lo que algunos respondieron: “Amigo, el momento en que tengas tus propios hijos entenderás qué harías todo lo posible para protegerlos. Yo no dejaría que mis hijos jueguen con niños que tienen dos papás” agradecí sus comentarios y a pesar de que aún no tenga hijos (porque sí pienso tenerlos), estaría agradecido que mis hijos jueguen con niños criados bajo la consigna que todos somos iguales.

En 1990 la Organización Mundial de la Salud (OMS) eliminó la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales, en Junio del 2018 eliminó la transexualidad, el Decreto Supremo Nº 1022 declara el 17 de mayo como día de lucha Contra la Homofobia y Transfobia en Bolivia, además de reconocer la orientación sexual e identidad de género en la Constitución Política del Estado y en la ley 045 Contra el Racismo y todo tipo de discriminación. Pese a todos estos antecedentes, hay quienes piensan que “es pecado, no es natural, es mejor tener una hija puta que lesbiana”.

Por naturaleza los seres humanos tenemos miedo a lo diferente o a lo desconocido por el simple hecho que altera nuestro status quo y atenta a lo convencional, por lo tanto se convierte en una amenaza. Si tomamos a la educación como la base para eliminar la violencia, enseñaremos que existen diferentes tipos de personas, así como existen altos, bajos, gordos o negritos, también existen personas con diversa orientación sexual o identidad de género, familias que tienen dos papás, familias que tienen dos mamás, eso no es adoctrinamiento, es información, o es acaso que las células de nuestros cuerpos se adoctrinaron y se convirtieron en organismos unicelulares y perdieron los núcleos al aprender la diferencia entre las células eucariotas y procariotas, por supuesto que no.

Enseñar que somos diferentes y que debemos respetarnos es la mejor alternativa, quitar la orientación sexual o la identidad de género de la educación, no es una solución. Así como no quieren que se metan con la educación de sus hijos, no queremos que se metan con nuestro País, con nuestras leyes y principalmente con nuestros derechos.
Aunque no estemos en los libros…
seguiremos existiendo.

* Activista de los DDHH

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