Colectivero intentó violar a una pasajera de 19 años en Argentina

La Justicia de Rosario en Argentina dictó la prisión preventiva a un colectivero por abusar sexualmente de una joven de 19 años a bordo del coche de la Línea 132 de la empresa “El Cacique”, del Transporte Urbano de Pasajeros (TUP).

En una audiencia realizada al mediodía del pasado jueves en el Centro de Justicia Penal de  Rosario, imputaron a Norberto Gabriel M., de 36 años, por “abuso sexual con acceso carnal en grado de tentativa y abuso sexual gravemente ultrajante ambos en concurso real”.

La jueza de Primera Instancia, Paula Álvarez, aceptó la imputación presentada por la fiscal de la Unidad de Delitos Contra la Integridad Sexual, Nora Marull, y dictó la prisión preventiva efectiva por el plazo de dos años para el acusado.

El hecho fue registrado el pasado 15 de enero cuando una joven abordó el interno 93 de la Línea 132 del TUP, cerca de las 21.45, en Battle Ordoñez y Ovidio Lagos.

En el coche sólo estaban la chica y el conductor. La fiscal aseguró que la víctima denunció que el acusado la invitó a ocupar los primeros asientos del colectivo con la excusa que en los de atrás, “podían robarle”; y al sentarse, él le insinuó: “Vas a tener mis servicios gratis”

En ese momento, el chofer apagó las luces del interior de la unidad, detuvo su marcha a la altura del cruce de Ovidio Lagos y Circunvalación y trabó las puertas para impedir la salida de la chica, relató la fiscal.

La víctima fue abordada por el colectivero, que “comenzó a darle besos en las mejillas, le pasó la lengua por toda la cara, se bajó los pantalones y el calzoncillo” para luego intentar “sacarle la calza para penetrarla”, pero la joven logró resistirse a los golpes, según publicó el sitio El Litoral.

El acusado retomó la marcha, con los pantalones bajos y el cinto desabrochado, hasta Dorrego y Virasoro, donde estacionó el coche. Arrinconó a la víctima contra un árbol de la vereda y “la hizo inclinar hacia adelante, de espaldas a él”, contó Marull.

Mientras el agresor intentaba penetrarla, la chica se tapó la vagina con una mano para impedir el abuso; pero eso no lo detuvo: el depravado se masturbó y la eyaculó en el rostro, en las calzas y las manos, al tiempo que la insultaba.