Ceprosa, el largo camino para obtener semillas de calidad

En Tarija existe un proyecto del Servicio Departamental Agropecuario (Sedag) que produce en laboratorio semillas prebásicas que son otorgadas a los productores de papa de la zona alta de alta calidad genética, libre de enfermedades, plagas y virus. También producen plantines de arándanos, frutillas, frambuesas y zarzamora, ajo y caña de azúcar, con las mismas características certificadas.

Reproducción
Se trata del Centro de Producción de Semillas Agámicas (Ceprosa), su coordinadora Fabiola Rodríguez explicó que el objetivo es producir semillas a través de plantas que se reproducen asexualmente para mejorar la productividad a nivel departamental y dirigido a productores de papa y fruticultores.

La producción de estas semillas empieza en un laboratorio de biotecnología a través de cultivos in vitro en cuatro fases que, dependiendo del tipo de planta, puede durar entre cuatro a ocho meses antes de que sea destinado a sus usuarios finales.

La primera fase es el cultivo en base a un meristema –un tejido que se encuentra en las zonas de división de una planta- que se lo coloca en un tubo de ensayo in vitro que contiene un agar, que es un medio gelatinoso con nutrientes y hormonas. De esta manera se obtiene la regeneración de una nueva plantita.

El siguiente paso es la propagación o multiplicación, una vez que se tiene el primer brote en el tubo de ensayo se lo cambia a un recipiente llamado magenta también con un agar. En el caso de las papas unos 25 ejemplares, en cambio en el de cerezas, arándanos frutillas, zarzamoras y ajos sólo nueve. Posteriormente se les hace un análisis virológico llamada Elisa que es aplicado por una entidad externa a Ceprosa. Luego cada brote es dividido para multiplicarlas.

En una tercera etapa, se las traslada a otro tipo de magenta –con su respectivo agar- para el desarrollo de las plantitas y que les nazcan las raíces. Finalmente se avanza a un último proceso que es la aclimatación, momento en que se las coloca en tierra para que se acomoden al agua y el aire, en cada “cama” entran 825 ejemplares. Este paso se realiza en los invernaderos de las estaciones experimentales de Coimata, El Molino y El Nueve en Bermejo.

Por su parte, otro coordinador del proyecto, Adolfo Avilés, señaló que luego del proceso de aclimatación se obtiene una semilla de papa prebásica –no apta para consumo, sólo para la siembra-, que es otorgada a las asociaciones de productores semilleros que están establecidas principalmente en la zona alta como Iscayachi, Laderas, Papachacra, Avilés, Huacata y Huancoiro.

“A los productores se les otorga un capital de semilla prebásica y a partir de ahí descuelgan siete multiplicaciones hasta la certificada dos, que se siembra para la producción para el mercado, que ya es para el consumo”, explicó a tiempo de apuntar que inician con un promedio de tres kilos y luego de las varias siembras llegan a tener hasta siete quintales de papa semilla.

Contó que antes de la instalación del proyecto, los productores de papa tenían que proveerse de semilla de alta categoría de la Fundación Proinpa en Cochabamba, a precios altos, se deterioraba en el trayecto y no se les brindaba asesoramiento, mientras que actualmente pueden acceder a un material de altísima calidad con siete multiplicaciones que incrementa su rendimiento económico.

La duración del proceso de cultivo de las semillas

De acuerdo al cultivo, la duración del proceso es diferente, la papa tarda dos meses en laboratorio y tres en aclimatación. La frutilla, frambuesa y zarzamora tardan más o menos cuatro meses en laboratorio y otros cuatro en aclimatación, mientras que el arándano, cuyo cuerpo es leñoso, en laboratorio tarda seis meses y otro tiempo similar en aclimatación. La certificación de los productos los realiza el Instituto Nacional de Innovación Agropecuaria y Forestal (Iniaf).